
Domingo 8 de junio de 2008
A lo largo de su historia, a pesar de que las pasiones han estado a flor de piel, no se registra en el periodismo chileno un titular más lleno de odio que el de "La Segunda", en julio de 1975, cuando entregó la información del caso de los 119 desaparecidos. ''Exterminados como ratones" tituló en portada, haciéndose eco de una información falsa, generada mediante una vasta operación que incluyó la creación de medios ad-hoc ("O Dia" y "Lea") en Brasil y Argentina. El propósito era desvirtuar las crecientes acusaciones de que en Chile había personas que habían sido detenidas y luego hechas desaparecer.
Pese a las permanentes negativas de las autoridades, avaladas por el Poder Judicial, el caso parecía destinado a convertirse en una bola de nieve. Para impedirlo se fraguó el siniestro montaje
Era difícil poner en duda la noticia, que llegó a Chile por la vía de las agencias internacionales de noticias. Por eso, la mayoría de los medios que habían sobrevivido a la gran razzia de septiembre de 1973, la publicaron. La diferencia fue que en algunos casos, y "La Segunda" llevó la batuta, la magnificaron con entusiasmo.
Para el periodismo chileno, este es un caso emblemático. Es, sin duda, el momento en que culmina la polarización que se inició a fines de los sesenta y que llegó al paroxismo durante la Unidad Popular. Como lo ha mostrado Patricio Dooner en su libro clásico ("Periodismo y política"), la prensa chilena mostraba dos países en un mismo territorio. Lo que era blanco para uno, era negro para el otro. Lo bueno era lo malo, y lo positivo, negativo.
A partir del 11 de septiembre de 1973, la prensa que no fue clausurada debió someterse, por la razón o la fuerza. Como señaló en 1992 un informe del Colegio de Periodistas, "no puede ser juzgada la actitud de toda la prensa como proveniente de una decisión libre; para gran parte de ella hubo un condicionamiento directo, respecto a la posibilidad de seguir o no existiendo, que impidió la existencia de verdaderas alternativas libres".
Pero había maneras de intentar cumplir el mandato de entregar información "veraz, leal y oportuna". No todos los periodistas hicieron el esfuerzo. No todos los medios. Pero, en muy difíciles circunstancias, hubo quienes dieron testimonio de que creían en que el periodismo es un servicio. Por ello, cuando la Comisión Verdad y Periodismo, creada por el Colegio de Periodistas, entregó su informe, consignó que "no hay en el período una actuación en bloque; hubo, cuando fue posible, medios disidentes, pero que no encontraron el apoyo económico necesario para desarrollarse en forma amplia".
Es la historia de las revistas que desaparecieron después de 1990 "Apsi", "Análisis", "Cauce", "Hoy", el "Boletín Solidaridad" y varios otros medios casi artesanales , pero que hablan de un núcleo que sufrió todo el rigor de la represión, que quiso mostrar la otra cara de la moneda, periodistas que fueron apaleados, acosados por la represión policial y de las servicios secretos, incluso asesinados, como ocurrió con José Carrasco y varios más. LND
* Profesor U. Diego Portales. Ex director de "Hoy" y "La Nación".