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  La ruta de la choca

  La ruta de la choca

  Si del colegio de su hijo lo llamaron para avisarle que su inquieto adolescente no llegó a clases, no desespere. Sin duda anda en el Parque Bustamante, en el mall cercano al colegio, o está ponceando en el Parque Padre Hurtado de La Reina. Los escolares capean clases a su estilo: toman, perrean o pasean matando las horas por Santiago. El mapa del camino cimarrero no tiene límites sociales y abarca desde el Eurocentro hasta el Parque Arauco. Lea, aprenda, pero no castigue.

Domingo 8 de junio de 2008

Que los estudiantes hagan la chancha no es nada nuevo, pero cuando en abril del año pasado se organizaron las "fiestas cimarra" para pokemones menores de edad, en la comuna de La Florida, autoridades como el alcalde Pablo Zalaquett pusieron el grito en el cielo. Víctor Star uno de los organizadores de estos eventos llenos de reggaeton, regalos como fotologs gold y mucho ponceo comentó entonces que era mejor que a esa hora los estudiantes estuvieran perreando en un local cerrado, bajo la atenta mirada de los guardias, en lugar de estar tomando alcohol en alguna plaza de la comuna.

Aunque las fiestas para cimarreros en los locales Bar Urbano y Bar 89 se acabaron, los pokemones se tomaron rutas alternativas para capear las jornadas frente al pizarrón. Y hasta le pusieron nuevo nombre: "Ahora se llama hacer la choca", comentan todos los entrevistados por LND, un nombre que vienen repitiendo hace meses los amantes del ponceo.

Pasean por los malls Plaza Vespucio y Tobalaba, si son de La Florida, y los estudiantes de colegios del centro, como el María Auxiliadora, prefieren el Parque Arauco: toman el Metro hasta la estación Pedro de Valdivia y luego la micro 411.

María José tiene 13 años y es conocida como Princess entre las pokemonas. Junto a sus compañeras machetean dinero para comer en Doggis o en Burger King del Parque Arauco. Después de comer vitrinean, poncean y dan jugo. Mucho jugo.

Cristián, un lánguido moreno del Liceo Lastarria, cuenta que el lugar favorito de sus compañeros para hacer la cimarra es la plaza Salvador, en Providencia. En los carretes no pueden faltar las niñas del Liceo Tajamar. En otras ocasiones, la junta se hace en la casa del chico que se haya quedado solo ese día, con todo a su disposición. Para ellos, esa es una muy buena opción para evitar el riesgo de ser sorprendidos por Carabineros y devueltos a su establecimiento. Cristián asegura que si una de estas alternativas falla, el Parque Bustamante es la última opción.

En la comuna de Ñuñoa, los alumnos de los colegios Manuel de Salas y Augusto D'Halmar acusan que los destinos favoritos para la cimarra son la plaza Ramón Cruz, la plaza Ñuñoa, la plaza Juan XXIII y hasta el mítico Parque Gorostiaga, donde hace un año se grabó el polémico video de "Wena N". "Eso sí, si nos ponemos de acuerdo, nos vamos todos a tomar al Parque Intercomunal de La Reina. Bueno, ahí el carrete es masivo porque también van universitarios y se mezcla todo: copete y reggaeton", asegura Cristián.

PUNTOS ROJOS

Jechu, una chica delgada de 16 años, que lleva pantalones y una kefiya (pañuelo palestino) como uniforme, confiesa que la cimarra es la única forma para escapar de un día lleno de pruebas y somníferas asignaturas, sobre todo los días viernes. "Con seis horas de filosofía, sólo en el plan común, quedamos chatos. Además, sigo con el electivo humanista y eso significa dos horas más de filosofía y, por si fuera poco, después seguimos con los ramos de física y matemáticas. O sea, ¡puaj!", remata.

Jechu sigue. Detalla el modus operandi de su escape. Ellos simplemente se van directo al punto de reunión, ya que para eso se ponen de acuerdo con un día de antelación en el Fotolog, en Messenger o el Facebook. Y si no, le miente a todo el colegio: que la reunión del centro de alumnos o los cólicos menstruales. Así corre a la puerta trasera y se escapa. Las juntas de la Jechu continúan con la vaca, una cuota de dos mil pesos que sirve para comprar ron, vino, cigarros y marihuana. La música: cumbia villera y reggaeton hasta el hastío. "A veces andas con la ropa en la mochila, y si no, con uniforme nomás. Obvio que hay gente que atina y que tira, pero también te fumas un pito o vas a bailar", asegura.

Hay más puntos rojos en el mapa de la cimarra: la intersección con las calles Apoquindo con Manquehue, las salidas del Metro en Los Leones, Pedro de Valdivia y el Parque Bustamante en el sector oriente de la capital; pero los clásicos siguen siendo el Parque Forestal, el Parque San Borja, los cerros Santa Lucía y San Cristóbal, la Estación Central, los malls Arauco de Maipú, Plaza Oeste y Plaza de Maipú.

En el sector sur, los chicos se reúnen en la plaza El Llano y en los paraderos 8 y 18 de Gran Avenida. En la zona norte, los estudiantes se juntan en el Metro Cal y Canto.

Princess, estudiante de colegio Boston de La Florida, dice que la mayoría de sus compañeros se arrancan al mall Plaza Vespucio. "Los pokemones a veces vamos a puro dar jugo, bailamos con la música que tenemos en los celulares, ponceamos con compañeros, vamos a comer y de ahí atinamos con algún amigo o chicos de otros colegios", asegura despreocupada.

Cristóbal, un skater de 15 años, comenta que un día a la semana cambia el uniforme de su colegio privado de La Florida por sus gruesos jeans característicos de los skaters, "para amortiguar los golpes", dice, mientras en su MP3 escucha hip-hop y música agro, un sonido entre industrial y rockero. Su destino: el parque de los Reyes, ubicado detrás del Centro Cultural Estación Mapocho, un lugar donde se junta con otros amantes de los skates. Una mochila al hombro, donde carga su atuendo, le basta como único equipaje para escaparse y pasar todo el día haciendo piruetas dos veces a la semana. Más que carrete, dice que lo suyo es una cimarra por adicción al deporte. "En el parque puede haber de todo, niños sanitos como lechuga o adictos y buenos pa'l copete", asegura.

Princess confiesa que a pesar de la gran cantidad de parques y lugares nuevos para capear clases, los principales puntos de encuentro siguen siendo el clásico Portal Lyon y el Eurocentro. Allí unen los piercings y la tintura naranja. Así se les va buena parte del día.

PONCEO BUCÓLICO

Son la 9:30 de la mañana de un día jueves y aunque el frío cala los huesos, el paseo Ahumada está lleno de escolares. Un grupo de niños en uniforme juega fútbol con una improvisada pelota de papeles arrugados. A la entrada del centro comercial, un montón de otakus vestidos como animé unifome de faldita y melenas de caricatura aspiran compulsivamente el humo de sus cigarrillos para paliar el frío mañanero. Los locales del Caracol ya empiezan a colmarse, los escolares husmean en las clásicas tiendas 60 for it, Star Fantasy y Boutique Punky. En las vitrinas lucen poleras que llevan estampados los personajes del "Chavo del 8", diademas para las pokemonas, parches con suásticas nazis y medallones blink blink para los más reggaetoneros. En la puerta del local Japoanimation, dos escolares miran las últimas películas de animé. Francisco (16) se lleva tímidamente la mano a la boca para contar que vino a cimarrear con su amigo Pancho. Viven en Talagante y tomaron el Metro y una micro para llegar hasta el Eurocentro, donde hace hora hasta que su polola sale de su colegio en Maipú. Aún quedan cinco horas y media que matar. "Me vine del colegio, me cambié de ropa a la salida, me junté con mi amigo y cimarreamos, es que necesitaba ver a mi polola". Dice que no comprará nada en la tienda, no anda ni con cien pesos en los bolsillos, sólo carga su pase escolar.

Princess ya está más relajada y en su confesión deja escapar que en los parques se da el ponceo y el sobajeo, como único fin de la choca, pero David, también pokemón, remata acusando que siempre, siempre, hay ponceo. "Sí, vas a agarrar y a tomar, pero eso lo hace todo el mundo". David cuenta que otro clásico es la Costanera. "Allí hay pastito, mucho movimiento y se puede tomar roncito. De pronto es 'funado' por los pacos, pero es uno de los lugares favoritos de los cimarreros", asegura, aunque menciona un pero y aclara que "sin querer ser despectivo", hasta la Costanera llega de todo, y con esto se refiere a adolescentes de las comunas de Maipú, Conchalí, Pudahuel y Puente Alto.

Princess insiste en que a veces el carrete cimarrero puede tener "una onda ecléctica" en los malls Plaza Vespucio y Tobalaba. "Allí hacen la choca personas de todos los estilos: pokemones, peloláis, emos, otakus [aficionados a la cultura japonesa], skaters y los chicos que juegan rol", asegura.

Macarena, o Makita, aparece con una imagen en su Fotolog. Allí, en jumper, se balancea sobre unos fierros amarillos del Parque de los Reyes, una entre tantas cimarras que ha hecho en el año. Estudia en el Liceo 1 y cuenta que sus amigas tienen una especie de tradición que traspasan de generación en generación: el mítico lugar donde hacen la cimarra, el local Xingana, que queda ubicado muy cerca del colegio. "En las tardes, o en las mañanas, nos vamos a este lugar, que es el único donde venden copete. Ese local es como nuestra segunda casa porque nos vamos a él por lo menos dos veces a la semana. El carrete se alarga hasta la noche, sobre todo los viernes; decimos que hacemos trabajos con las amigas, pero en realidad me junto con mi pololo y mis amigas con sus minos", confiesa. La directora la ha sorprendido dos veces alentando a sus compañeras para que cimarreen. Makita ni se inmuta, mentiras no le faltan. LND

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