
Domingo 8 de junio de 2008
Un trabajo coordinado y en equipo siempre es mejor que una gran individualidad", apunta a quemarropa el jefe de bancada de RN, Osvaldo Palma, dando cuenta de que las críticas que lo llevaron a pedir el lunes pasado, en la comisión política de la tienda, la renuncia del presidente Carlos Larraín, se mantienen intactas.
Este invierno no ha sido benévolo para la dinastía de los "larraínes" de la derecha. Hernán, el timonel gremialista, declinó prorrogar su mandato en medio de fuertes críticas a su conducción y a su estilo extremadamente consultivo de actuar. Así, el 5 de julio entregará la testera probablemente a uno de los "coroneles" de la UDI, el senador Juan Antonio Coloma. Pero mientras al senador Larraín se le cuestiona por su dilación en la toma de decisiones y por no haber llevado el volante con la dureza requerida, al concejal Carlos Larraín se lo fustiga porque representa la otra cara de la moneda: autoritario, personalista, algo patrón de fundo y testarudo en su gestión, características que él jamás ocultó al asumir el mando, pero que luego de dos años en el cargo han agotado a los miembros de su equipo y a los parlamentarios.
La explosión de esta semana, una muestra de la molestia contenida durante largo tiempo al interior de RN, se hizo patente en el malestar que generaron las declaraciones del concejal de Las Condes validando las denuncias realizadas por Ximena Ossandón sobre presuntas irregularidades en las primarias de Lo Barnechea, en las que compitió contra el vencedor, Felipe Guevara, funcionario de la municipalidad de Vitacura y cercano al alcalde de esa comuna, Raúl Torrealba.
Larraín es cercano a los hermanos Ossandón Roberto, director del Instituto Libertad, y Manuel José, alcalde de Puente Alto , por eso algunos estimaron que el público respaldo a la ex precandidata, ya renunciada al partido, fue una peligrosa muestra de cómo "los temas personales" están contaminando las decisiones políticas, algo que se ha visto en otros episodios, como la porfía del timonel por levantar al ChilePrimero Jorge Schaulsohn para la alcaldía capitalina.
"Este no es un hecho aislado, esta no es una persona. Yo fui el que habló, pero hay muchas personas que creen esto", confirma Palma, refiriéndose a las quejas que rondan entre los militantes hacia Larraín por su estilo de manejo, el que muchos califican derechamente de "latifundista".
Y aunque uno de los problemas de fondo más serios apuntan al "individualismo" de Larraín para comandar el partido, dejando de lado al resto de la directiva en la toma de decisiones más relevantes, su gestión se ha visto empañada también por una serie de sucesos singulares ocurridos en el último tiempo que no han sido bien manejados por el concejal, entre ellos la falta de una política clara en relación a los hechos de corrupción que se han detectado en el conglomerado. De hecho, la dureza con que se tratan eventos similares en el Gobierno ha sido reemplazada puertas adentros por la presunción de inocencia, aun cuando los tribunales hayan dicho lo contrario. Es el caso del ex alcalde Carlos Valcarce en Arica, condenado por fraude al fisco e inhabilitado de por vida para ejercer cargos de elección popular, y el desafuero de la diputada Amelia Herrera, por estafa.
El riesgo de que la labor fiscalizadora que han encabezado parlamentarios como Nicolás
Monckeberg quede en tela de juicio por la pasividad de la cúpula, que se ha mantenido en cómodo silencio frente a esta coyuntura, es mayúsculo.
CUÁNDO SE VA
Con todo, y en un año eleccionario, se considera casi imposible que Carlos Larraín abandone su puesto o que se adelante la elección de la directiva. Ésta debió producirse hace unos meses, pero no se realizó porque, ante la ausencia de listas en competencia, se prorrogó de inmediato hasta noviembre de 2009 el mandato del lenguaraz numerario del Opus Dei.
"Todas las sensibilidades de RN están hoy incorporadas a la directiva. Lo importante es que estas personas sean escuchadas, tengan su espacio de expresarse libremente y que el trabajo sea mancomunado para lograr la mejor de las gestiones, y el que logre la mejor gestión es la persona que nosotros queremos", argumenta un diputado de la colectividad.
Otros agregan que no se está por "cambiar a nadie" de la dirigencia, sino por modificar el tipo de relación que Larraín mantiene con los diferentes estamentos. "Lo de anunciar, cuando no le correspondía, que se multaría con un millón de pesos a quienes no concurrieran a votar la acusación constitucional, fue un exceso que él no quiso reconocer como tal. Le restó valor a lo que estábamos haciendo Y bueno, lo de que éramos ordenados como niños de monja, qué decir", arguye un integrante de la directiva, que acota también que lo que se busca es "cambiar la manera de conducir, más que cambiar personas. Si las personas se ponen al servicio de los intereses mayores, esa es la idea; por eso estamos en política. Los partidos deben estar en la misma línea y las directivas de los partidos también".
Para Palma, en tanto, se debe "integrar un poco más a todas las personas que componen la directiva, integrar los diferentes estamentos para aunar los esfuerzos y mejorar la gestión en base a las capacidades de cada uno".
"Hay una actitud en eso que no es buena. Cuando uno funciona en un algún grupo, la idea es que cuando se elige una directiva no sea para que una sola persona tome las decisiones y haga las cosas; la idea es que se delegue, se diversifique el trabajo y se logre potenciar la gestión en base a las grandes cualidades que tienen unos y otros", argumenta el diputado.
Para otros, el problema del exceso de protagonismo de Larraín es que opaca la labor más silenciosa que hacen otros personeros de la dirigencia. "No es el que hace el gol el que tiene que ser aplaudido, son muchas más personas detrás, y aquí, en eso, yo creo que hay personas de lujo en la directiva, como Lily Pérez, Cristián Monckeberg, que son personas jóvenes, que tienen buenas intenciones, grandes capacidades y poder de comunicación que ha que aprovechar", argumenta otro dirigente.
Es precisamente con Pérez y Monckeberg con quienes Larraín ha tenido el mayor distanciamiento en el último tiempo. La vocera no ha ocultado su disgusto por la forma en que se ha manejado la candidatura por Santiago, comuna que está en riesgo para la Alianza y en la cual todavía no hay un postulante definido para suceder a Raúl Alcaíno. Y el vicepresidente ha debido resistir la embestida de Carlos Larraín luego del apoyo que le otorgó al actual alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza un enemigo histórico de Larraín , para que fuera a la reelección. "Casi no se hablan desde entonces, y pelean bastante", confidencian en la tienda de Antonio Varas.
¿Qué le conviene a Piñera?
La animadversión que se ha ganado el locuaz rentista no debería, como sí ocurrió en la UDI, tener efectos inmediatos. Es sabido que el conservador dirigente es quien tiene más tiempo para ocuparse de crear una buena plataforma interna para el inversionista y candidato presidencial, Sebastián Piñera, y de ahí que lo lógico es que hasta 2009 cuando concluye su período no haya novedades, algo que le acomoda a Piñera a pesar de que su relación con el abogado de 65 años no es óptima.
Ambos se han enfrentado públicamente por la indefinición del abanderado entre los negocios y la política. Y la investigada compra de acciones de Lan que hizo el empresario en 2006 cuando la SVS estimó que podía configurarse el delito de uso de información privilegiada, ya que Piñera es controlador de esta línea aérea fue el símbolo de una contienda que aún se mantiene, aunque con menos ruido.
"Nosotros tenemos perfilado un candidato que está en las mejores condiciones; por la aceptación de la gente, que ve en él la solución de problemas, y por sus capacidades, que está de más decirlas; entonces, nadie se puede equivocar. No podemos entrabar esta candidatura y caer en cuestionamientos que no pueden ser", resume un miembro del "petit comité" piñerista, que arguye que la defensa de Larraín, por parte de Piñera, debe ser "más comprometida".
Pero Piñera, con su innegable olfato para obtener ganancias, no quiere desbancar a Larraín, y está en la línea de que la crisis intestina en gestación no escale a niveles que puedan afectar su apuesta por La Moneda. La idea es que no haya ningún remezón innecesario, máxime porque es sabido que el concejal por Las Condes está dispuesto a abandonar la trinchera el próximo año y radicarse en Francia, o tal vez quedarse en Chile y viajar por el mundo. Recursos no le faltan.
Si quisiera "apernarse" en el cargo hasta noviembre de 2009, que es lo que estatutariamente corresponde, Piñera sí intervendría. En su círculo comentan que el sucesor del actual timonel debe ser, necesariamente, una figura con sintonía con las nuevas generaciones y cercano al centro político, que no aparezca torpedeando el discurso piñerista. "No puede ser que Piñera diga 'estamos a favor de que los chilenos que están en el extranjero tengan derecho a voto', y Larraín ironice con que se trata de personas que se pasean en góndola por Venecia. Es esquizofrénico", resume un diputado del ala liberal, convencido de que si bien la presencia de Larraín hoy es inocua para las aspiraciones del dueño de Chilevisión, en un escenario de competencia desatada por La Moneda, como el que se configurará en 2009, sí puede ser nocivo.
Consultado acerca de la posibilidad de que Larraín sea removido después de las municipales, el mismo parlamentario es enfático. "Dudo de que ello ocurra, porque no se puede facturar a su gestión una mala municipal. Esta elección nunca ha sido buena para la Alianza, y lo más conveniente es que se demuestre absoluta normalidad en los procesos. La imagen de gobernabilidad de la Alianza está en juego", resume.
Además, y a diferencia de lo que ocurrió en la UDI, en RN no hay interesados hoy en la testera, y las críticas expresas a Larraín sólo apuntan, por ahora, a que la deteriorada relación interna se recomponga o que, al menos, el líder se contenga y pregunte antes de decidir, por ejemplo, apelar a Joaquín Lavín y a Schaulsohn para dar la batalla por Santiago. "Ese es el mejor ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas. Si se pierde Santiago, la Concertación intentará decir que es un reflejo de lo que va a pasar en las presidenciales. Entonces, esos errores sí importan", exponen en el conglomerado. En marzo, eso sí, habría novedades y movimiento para sacarlo del poder.
Ante el cúmulo de críticas, Larraín no se inmuta. Parafraseando a Hugo Chávez y su "no soy monedita de oro", el líder de RN manifiesta enfático que puede morigerar ciertos aspectos de su personalidad, pero en ningún caso abandonar su esencia. "No puedo dejar de ser yo. Soy como soy nomás y tal vez meto a veces la pata. Uno no puedo ser billete de cien dólares y agradar a todo el mundo", argumenta, para precisar que los reparos son a su estilo, y no a cómo ha sido su gestión. "El partido ahora está en todas partes, se ha dado fuerza a la participación en las regiones, hemos avanzado muchísimo porque queremos ser una buena plataforma para Sebastián Piñera", comenta.
Desafiante, el dirigente concluye que va a terminar su período porque cuenta con la legitimidad de haber sido elegido para ello. "La directiva va a cumplir con lo que le mandataron los militantes. No se equivoque con eso", advierte, a la vez que explica que "la prensa aprieta mucho diariamente", y que eso justifica que a veces se salga de libreto. "Soy yo quien debe hablar por el partido, y no lograré conquistar el mundo, pero tan mal no lo hago", sentencia. LND