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  PPD: los discípulos de Schaulsohn

  PPD: los discípulos de Schaulsohn

  Ese partido se rige ahora en lógica girardista. Una lógica que es distinta y distante a la de los partidos históricos y que incluye un afán refundacional de la política sobre la base de supuestos postulados modernos, pero en la realidad se corresponden a una visión tecnologizada de la política y del poder.

Domingo 8 de junio de 2008

A la luz de las reacciones, y de la grave situación crítica que ha cruzado a la Concertación, se evidenció con creces el tremendo error que implicó la decisión del PPD y el PRSD de forzar a la presentación de dos listas para las elecciones de concejales.

El que una iniciativa política de esa magnitud se adoptara teniendo como fundamento prioritario y casi único una variable electoral-numérica, era de por sí un factor que anticipaba una definición equívoca. Que esa definición, a su vez, se le impusiera a la Concertación por la sola voluntad de dos de sus partidos, anunciaba el gigantismo del error.

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47 kbPero lo que resulta incomprensible e imperdonable es que la dirigencia del PRSD y del PPD no previeran los múltiples efectos políticos negativos que causaría su decisión unilateral. O quizá sí lo previeron, y confiaron en que el enjaulamiento que entraña el sistema binominal y la responsabilidad de los partidos restantes con la Concertación, y con el Gobierno, permitiría, primero, capear el temporal y luego navegar por las aguas que ellos eligieron.

Conjeturar que la maniobra del PPD-PRSD tuvo visos de chantaje es consecuencia directa del clima que crearon ambos partidos y que se caracteriza, entre otras cosas, por la proliferación de desconfianzas y sospechas.

La frase "esta es la peor crisis de la Concertación" se ha repetido muchas veces. Es difícil hacer mediciones comparativas: cada crisis ha tenido su propio mérito y en tal sentido se las debe evaluar.

Sí se pueden decir de esta crisis, al menos, dos cosas. De un lado, por primera vez hay una división electoral en la Concertación. Y ese tipo de divisiones son las más riesgosas para cualquier coalición. Los conflictos ideológicos, programáticos o políticos son siempre o casi siempre susceptibles de acuerdos, postergaciones o soslayamientos. Pero el acto electoral es maniqueo: se pierde o se gana. Hay vencedores y vencidos. Y, en este caso, la competencia no es entre sujetos de distintos partidos, sino una competencia entre dos listas compuestas cada una por dos partidos. Y lo que es peor algo que parece se le olvidó al mentor intelectual y operador de la fórmula de dos listas, Pepe Auth , el padrón electoral no se ha modificado, así que el grueso de la competencia entre las listas de la Concertación se va a dirigir, en lo fundamental, a un mismo espacio de electores y no a millares de electores vírgenes y seducibles por nuevos tipos de candidatos, supuesto implícito en la teoría de Auth.

De otro lado, no sería extraño ni irracional que el PDC se declare en estado de guerra contra el PPD. Quiérase o no, la idea de las dos listas es una operación que abruptamente rompe reglas que tendían a favorecer a la DC. Por otra parte, ambos partidos tienen, dentro de la Concertación, una rivalidad histórica particular, tanto en el plano ideológico como en el electoral. Es un secreto a voces que no pocos ideólogos y dirigentes del PPD piensan que es hora que la DC sea desplazada del papel que ha jugado en el centro político, puesto que ese papel le correspondería hoy al PPD.

La DC no sabe el daño electoral que le van a causar las recientes escisiones, pero sí presume que le afectarán y su situación interna sigue conflictuada. En definitiva, es un partido que tiene muchas razones para estar de poco ánimo para jugarretas de sus "aliados".

La verdad es que el cuadro en la DC es harto delicado. Más allá del debilitamiento que ha experimentado en los últimos años y, especialmente, en los últimos meses, ninguna duda cabe de que es víctima de presiones y maniobras de fuerzas nacionales y foráneas que buscan separarla de su alianza con el socialismo y terminar con su adhesión a la Concertación. Que desde el propio concertacionismo se tomen iniciativas que coadyuvan a esos procesos no son conductas, precisamente, destacables por su inteligencia y prudencia.

En un escenario tan delicado, lo obrado en su contra por el PRSD y el PPD, sin duda que fomentará animadversiones profundas en el PDC hacia el mundo pepedeísta.

En suma, con independencia del destino que tenga la "teoría Auth", lo transcurrido hasta ahora ya es una sumatoria de más elementos difícilmente reversibles que se agregan a la tendencia de descomposición de la Concertación.

Lo que la Concertación debe asumir es que en el PPD hay un nuevo tipo de conducción, una nueva hegemonía. Ese partido se rige ahora en lógica girardista, esto es, en una lógica que es distinta y distante a la de los partidos históricos y que incluye un afán refundacional de la política sobre la base de supuestos postulados modernos, pero que, en la realidad, se corresponden a una visión tecnologizada de la política y del poder. Es decir, involucra un estilo similar al de Jorge Schaulsohn, pero con una pizca de socialdemocracia. Ergo, es dable esperar que el PPD continúe generando teorías y conductas tan semejantes y amistosas como la aquí discutida. LND

 

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