
Lunes 9 de junio de 2008
La escena fue en la escuela del Partido Comunista en Beijing. "Antes todos ganaban lo mismo, se trabajara bien o mal. Por tanto, nadie trabajaba. La economía se estancaba. Había que cambiar el sistema", explica un instructor. El inventor de esa desviación ideológica se llama Deng Xiaoping (1904-1997). Un documental de Barbara Necek cuenta su trayectoria. Deng nació en una provincia del centro de China. Su padre era propietario de tierras y discípulo de Sun Yatsen. En 1920, el joven se embarca para Francia. Ahí posó ante una cámara. La foto se hizo célebre. Quiebra la sociedad franco-china que financiaba al padre. Deng trabaja en Montargis, en Hutchinson. Luego en Schneider y por último en Renault. Conoce en Francia a Chou En-lai, el futuro ministro de Relaciones Exteriores que será, más tarde, el artífice de su rehabilitación.
El partido envía a Deng a Moscú en 1926. De regreso en China, participa en la Larga Marcha y en la fundación de la República Popular en 1949. Durante la Revolución Cultural es exiliado en el campo y, después de la muerte de Mao, en 1976, logra por fin imponer su extraño sistema: una economía capitalista dirigida con mano de hierro por el PC. El documental hace un curioso rodeo sobre el último acto importante de su vida: la masacre de Tiannanmén en 1989.