
Viernes 20 de junio de 2008
Del diario de Susan Sontag: "El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea". Este pensamiento lo escribió cuando tenía 28 años de edad. ¿A los 28 años se piensa en el paso inexorable del tiempo? Sí, creo que sí. Y antes también. Uno se replantea el hacer en cada edad de su trayectoria, toda la vida está rumiando que si lo que está haciendo de su existencia es lo que realmente desea.
Tal vez cuando los hombres vivíamos en contacto con la naturaleza, nos acompasábamos al ritmo de sus ciclos y el paso del tiempo era parte de un proceso íntimo y universal... pero la posibilidad de la experiencia "natural" fue trastrocada y ha sido reemplazada por la cultura. Ya no hay ciclos que valgan, y en nuestra compleja organización social sabemos de etapas y metas a cumplir, mientras tanteamos las paredes del laberinto que se extiende ante nosotros. Por eso esta sensación difusa (¿existencial?) cada vez que cumplimos años. Sontag pone otra frase que se me clava en el cerebro cuando se autorreprocha: "Mi hábito de criticar si alguien me invita a hacerlo ". La frase se me hunde bajo la piel como una espina. Pienso que mi espíritu crítico hacia los demás siempre ha sido mi mayor defecto. Y sospecho que no me dejó disfrutar de muchas personas, de circunstancias felices, de situaciones favorables o de mí mismo.
(Revista Ñ)