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  Palabra

  Los chicos quizás no lo saben, pero están siguiendo las ideas de la revolucionaria Rosa Luxemburgo, acusada por los lores leninistas justamente de despelotada alemana.

Miércoles 25 de junio de 2008

Dar la palabra  y cumplirla en medio de los mares electrónicos de hoy es algo que se valora mucho y la tomada de riendas de la Presidenta la semana recién pasada fue un alarde de altura. Miren chiquillos, vamos a pasar de LOCE a la LGE con la ropa que tenemos colgada, porque resulta que no hay mayorías entre los diputados y los senadores y le di la pasada a Frankenstein, le di la palabra a Franki. De la LGE ya inventaremos otra cosa y los patriotas se enterarán por radio una de una.

A Longueira no le vi, porque el pobre andaba entre las pechugas de una modelo en la tele y andar subiendo el cerro más alto para ver si alguien lo ve y dice oye mira este ex ignaciano para Presidente. Se trata de ir mejorando la educación y la atípica familia chilena. Así que los chicos que se asustan cuando aparecen frases construidas por palabras como Estado, como educación, o gratuita o laica no deberían asustarse tanto, pero como también ellos dicen palabras como libertad, padres, lucro o cosas que no son propiamente palabras, más bien parecen códigos secretos pero no lo son, cuando uno dice ABC1 o etc empresa de transporte colectivo.

Los chilenos nos hemos ido comiendo las palabras, dijo en algún momento la Presidenta y se notó de Arnold California desde su altura muscular no entendiendo y ahí le saltó la chispa desde sus lentes Hasta la vista. Notable, porque para los que usamos lentes es una frase sensible. La cosa es que los padres van a las reuniones a veces cansados del trabajo con el bostezo en flor mientras el profe ya en Hulk nos amenaza con que con el promedio de puntaje que tiene este curso no nos van a dar ni para que el cabro estudie para portero, que tendríamos que becar a algunos chiquillos a la U de la Fabada Asturiana.

O la palabra cogollo.

Ahora hay que seguir escuchando las palabras de los jóvenes que se tragaron las vacaciones de invierno y la ministra haría bien en conversar con tiempo sobre el lento proceso de mejorar los edificios pensados para el siglo XIX cuando ya empezamos el XXI. No me puedo juntar con nadie, dijo, porque no tienen una orgánica. Y muchos se preguntaron qué quería decir esa palabra, porque su funcionamiento por asambleas es una orgánica también pues ministra. Los chicos quizás no lo saben, pero están siguiendo las ideas de la revolucionaria Rosa Luxemburgo, acusada por los lores leninistas justamente de despelotada alemana y qué decir de lo que le provocaban las asambleas al camarada José Estalisto o al mismo camarada Daniel Ortega.

Palabrear con el nuevo dirigente de los profesores que se parece algo a Groucho Marx, un poco más gordo, como si las juntas con los colegas del colegio de profes en las viejas picadas chilenas les sentara bien, bueno, y yo tengo a mi candidato al poder de la palabra y al cual deberían visitar, porque por donde pasó el poeta y profesor Eduardo Klein, los colegios quedan en la punta del acantilado y revisaría la LGE que huele a marca de lavadora, en fin, la palabra, amigo Klein.

 

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