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Miércoles 25 de junio de 2008
-¿Cuál será la atmósfera del concierto de esta noche? ¿Se viene el desorden?
-Sí, pero un desorden bien hecho. Quiero decir que hace tiempo que estamos en una parada más profesional y lo que intentamos hacer es reproducir en vivo el disco ("Lo que ahora brilla putrefacto quedará") lo más fielmente posible. La atmósfera tiene harto dance y oscuridad. Y es que el último álbum de Tío Lucho tiene esos cambios anímicos: parte bailable y luego entra en una profundidad bastante interesante, sello que le dio principalmente Carlos Cabezas, que es quien lo produjo. ¿Streep tease? Todo dependerá de la temperatura ambiente, pero tendremos invitados sorpresa.
-¿Qué te parece la idea de tocar en vivo y sonar paralelamente en la radio?
-Lo encuentro genial. Recuerdo que cuando era chico sintonizaba conciertos de The Cure y sentía que me teletransportaba.
-Hablemos del disco nuevo, "Lo que ahora brilla putrefacto quedará". ¿Qué es lo que huele tan mal?
-Es un nombre mesiánico ¿no?, la sentencia de que todo lo que hoy parece inquebrantable, caerá. El disco tiene harto punk en el discurso pero a la vez es bastante bailable. El otro día le preguntaban a Jorge González si era un amargado de mierda. Y él decía que no, que sólo le importaba hablar cosas trascendentales. Nosotros también pensamos así. Nuestras canciones apelan a la muerte de un sistema de consumo que caerá por su propio peso, aunque sea en 20, 100 o 5.000 años más.
-"El punk rock es un arma" has dicho en entrevistas. ¿Contra qué dispara?
-La música es un arma. Da lo mismo si es hip hop, punk o funk. Hay una sensación de disconformidad generalizada y ésta te permite tener posturas y visiones, remecer conciencias, alimentar la mente. De hecho, nuestro primer single, "Desperdicio" es una declaración de principios de esto.
-Hace poco sacaron el video clip de ese tema.
-Sí. Se está dando a través de canales como Vía X y en Youtube. Está filmado en la Ciudad Empresarial y Cerrillos y en él aparecemos en distintos medios de transportes no contaminante como skate, patines o bicicleta. También tocamos una cama elástica, mientras aparecen imágenes de carros de supermercado que representan esta cultura de mercado, donde todo tiene su precio.
-A propósito, ¿Quién es el verdadero Tío Lucho?
-(Risas) El nombre nació porque Rata (el batero), Pitufo y yo tenemos tíos Luchos. Y cuál de todos con historias más peculiares. Por ejemplo al mío, lo echaron de la casa a los nueve años, perdió todo lo que tenía en un casino y luego hasta lo andaban buscando para matarlo. Yo era chico cuando supe que se había ido a vivir a una isla y en los '70 aparecía en las portadas de revistas italianas con Alain Delon. ¿Quién no quisiera llevar una vida así de jugada? ¡Además que todos tenemos un tío Lucho en la familia!