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  Guerra de señales en el Medio Oriente

  Guerra de señales en el Medio Oriente

  El Gobierno israelí ha pasado de las amenazas verbales a los preparativos para una acción militar. Irán ha demostrado una notable sangre fría y no se ha dejado presionar, pese a que aumenta su aislamiento internacional. En Teherán existe la convicción de que, mientras cuenten con el respaldo de Rusia y China, no es tan grave lo que les puede ocurrir.

Domingo 29 de junio de 2008

Un centenar de los más poderosos aviones de combate de la Fuerza Aérea israelí enfilaron hacia el Mediterráneo. Los escuadrones y bandadas de F-15 y F-16 realizaban un ejercicio de largo alcance, hasta sobrevolar los cielos de Grecia. A unos 1.500 kilómetros de sus bases ejecutaron operaciones de reabastecimiento en vuelo y simulacros de bombardeos. Más abajo volaban helicópteros que se ejercitaban en operaciones de rescate de pilotos, en caso que alguna de las unidades de combate fuese derribada. La operación fue posible ya que Grecia e Israel tienen un acuerdo de cooperación militar. Y el propósito de la demostración de fuerza era uno y preciso: advertir a Irán que Israel está en condiciones de atacarle si Teherán desarrolla un arma atómica. Pocos días antes, el Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, había declarado que Israel no estaba dispuesto a aceptar un Irán dotado de armas nucleares.

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19 kbPara asustar a un adversario no basta con realizar ejercicios. También es necesario que éste se entere, y la prensa fue utilizada para este fin. El diario norteamericano "The New York Times" publicó: "Varios funcionarios norteamericanos dijeron que el ejercicio parecía uno destinado a crear la capacidad operativa de ataque de largo alcance y demostrar la seriedad con que Israel evalúa el programa nuclear iraní". Desde que aparecieron estas líneas, el simulacro recibió gran publicidad internacional. Es claro que si un ataque fuese inminente, jamás habría sido divulgado. Por ahora, se trata de una señal enviada a los gobernantes iraníes. En este punto es importante tener en cuenta que las señales juegan un papel decisivo en los conflictos. Una lectura equivocada por alguna de las partes involucradas puede precipitar una guerra. En 1982, por ejemplo, Argentina creyó que Estados Unidos permanecería neutral en caso de una invasión a las Malvinas, y esta percepción alentó la aventura militar del régimen de Galtieri en el Atlántico Sur. Saddam Hussein, por su parte, supuso en 1990 que Washington no se sobresaltaría en caso de una invasión a Kuwait. En ambos casos, ya sea por la ambigüedad de la diplomacia norteamericana o por las malas lecturas políticas que realizaron los gobiernos de Argentina e Irak, los resultados fueron trágicos para quienes invadieron territorios que codiciaban.

¿Cuál es la lectura pública que hace Irán de las amenazas israelíes? El vocero del Gobierno, Gholam Hoseyn Elham, declaró que no considera posible un ataque israelí: "Semejante audacia de lanzar un ataque contra la integridad territorial de nuestro país es imposible". Teherán reitera que la meta de su plan atómico es la producción nucleoeléctrica, y que es por eso que desea enriquecer uranio y así controlar todo el ciclo productivo. A la vez, subraya que no tiene intenciones de desarrollar armas atómicas. Así, al menos en público, Irán no muestra mayor alarma ante los aprestos bélicos israelíes.

Más preocupado por la situación está el egipcio Mohamed el Baradei, responsable de la Agencia Internacional de Energía Atómica, quien advirtió que un ataque precipitaría a Irán a "un curso acelerado" para la fabricación de bombas atómicas, lo que podría convertir la región en "una bola de fuego". El Baradei reiteró su convicción de que no existe el "riesgo inminente" de proliferación de armas, dado el actual nivel de desarrollo del programa nuclear iraní.

Estados Unidos y Europa siguen estrechando el cerco a Irán con nuevas sanciones económicas. En la reciente reunión de ministros de Relaciones Exteriores europeos, en Luxemburgo, se acordó congelar los fondos en el extranjero del Banco Melli, la mayor institución financiera iraní. Dicho banco, que está bajo estrecha vigilancia desde hace meses, es acusado de aportar fondos para la producción de uranio enriquecido que podría servir para fabricar ingenios atómicos. Estados Unidos ha prometido sanciones adicionales. Una medida contundente sería afectar las exportaciones de petróleo y gas, pero, dados los precios actuales de los hidrocarburos, se trata de palabras mayores, y por lo mismo es improbable que una medida como ésta sea adoptada en un futuro previsible.

En estos momentos en todo el mundo hay un compás de espera, pues mucho de lo que ocurra en la zona dependerá de los resultados de las elecciones presidenciales norteamericanas, en noviembre. Barack Obama ha dicho que, si resulta elegido, está dispuesto a explorar nuevas iniciativas diplomáticas frente a Irán. Pero también los iraníes tendrán elecciones presidenciales a mediados de 2009, y las cosas tomarían un nuevo rostro si el actual Mandatario, Mahmoud Ahmadinejad, no consigue la reelección.

En lo que toca a Israel, el Gobierno de Olmert ha pasado de las amenazas verbales a los preparativos para una acción militar. Irán ha demostrado una notable sangre fría y no se ha dejado presionar, pese a que aumenta su aislamiento internacional. En Teherán existe la convicción de que, mientras cuenten con el respaldo de Rusia y China, no es tan grave lo que les puede ocurrir. Pero eso fue lo mismo que pensó Saddam Hussein en su momento. Muchas situaciones pueden alterar la ecuación internacional en los meses venideros, pero el panorama no pinta bien. LND

 

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