
Domingo 29 de junio de 2008
Luego de la tormenta medial que acompañó la salida del proyecto televisivo que desarrollamos con mi hermano durante un año (el ya oldie Canal Copano) estamos en condiciones de anunciar el retorno. Después del exilio virtual, volvemos a la tele. A la "Tele-canal". Je, je. Cerramos el trato. Julio es nuestro mes. Hemos retornado sin gloria ni majestad: es nuestro estilo. Optamos por jugar al independiente, al lugar pequeño pero bienintencionado, al garaje rockero. Sin ambición más que comunicar y seguir creando, lo cual nos tiene sumamente orgullosos. La libertad deja en el alma un sabor indestructible. Consejo para quien quiera hacer algo, o se sienta reprimido, o avance por la vida reclamando que no tiene oportunidad de mostrar su talento: tomen un computador y hagan una cancha. Puede ser pequeña, puede que no le importe a nadie, pero estarás haciendo lo que te gusta, y eso, aunque no le importe a nadie, es un placer.
Durante estos cuatro meses me armé de paciencia, negociaciones, una productora, un socio y amigos creativos que trabajarán por el proyecto de nuestras vidas. Del lugar del que me fui sólo queda una simulación, como la irreverencia de los peinados de Franzani. Y todo valió la pena. Se agradecen las propuestas por más pequeñas (o gigantes, depende de tus metas) que sean, y, como uno se mete a correr como caballo en pista, no se da cuenta de cuánto ni cuándo vale lo que hace. Por ahí, en medio de la vorágine, escuché a un conductor medio aburrido diciendo una frase que creí haber inventado (de seguro se la escribieron), y que debí haber patentado. Se trata del nacimiento de una "televisión 2.0". Una clave creativa que mejor es desarrollar en las páginas de LND, para que nadie se confunda con el intento viejo, como de publicidad chori-flaite, o con la sonsa ecuación "Blog+TV=qué loco para los jóvenes". No, por favor. Ahora la lleva Facebook. Y quién sabe si la rompe Plurk. El primer creativo televisivo que levante la mano y explique qué es "Fire Eagle" puede levantar la mano Huy, no llegó ninguno.
Hablar de tele 2.0 es desarrollar tele con alma. No es hacer que la gente participe y mande lo que quiera, algo que hace una década ya hacía "Video loco", sino administrar su participación, que es la única forma de ser respetuoso con la audiencia aunque sea en los códigos de la parodia. Porque lo que uno quiere ver en tele es un buen producto, nada más. La televisión de hoy, la que ha fallado históricamente, está llena de fachada. Es la más criticable, efectista hasta cierto punto, asquerosa al límite. Históricamente, ha buscado más la forma que el fondo. Y los fondos no tienen por qué ser sólo superficiales. Pueden hablar de contextos históricos, de sexualidad, de la teoría de la relatividad, pero con cara de orto seudointelectual. Eso ya no vende. Hay que ser extremadamente bobo para pensar en ser cool en esa tele que ven todos aquellos que no pueden acceder a esas fiestas tan bonitas para gente tan bacán. Eso es escupir a la cara a quien te da de comer. Hacer tele 2.0 es respetar a tus clientes, cuidar a tus empleados, invitarlos a crecer laboralmente. No por su envase ni por sus amigos, sino porque son buenas personas. No aprovecharse de su inocencia ni de su entusiasmo. Hacer tele 2.0 es hacer tele de calidad, humana. Es más 2.0 ver a mi vecino, el viejito Ricarte, saliendo de su papel amargo para delirar urgente, que haga un game show como "The price is right" y sencillamente la rompe que seguir haciendo lo mismo de siempre. Por eso yo no vuelvo a hacer Canal Copano. Ahora estamos preparando la conspiración final. Hay que mutar como Bowie para ser un artista de verdad. LND