
Domingo 29 de junio de 2008
La noche del lunes 16 de junio, las autoridades respectivas del Gobierno y los dirigentes de la CUT convinieron el nuevo salario mínimo de 159 mil pesos. Antes de transcurridas 48 horas, el Instituto Libertad y Desarrollo (L&D) ya anunciaba que dicha decisión acarrearía la pérdida de 36.186 empleos en un año y 137.400 en cinco años. Adicionalmente, afirmaron que este nuevo salario mínimo incrementaría la desigualdad en Chile.
Eso es terrorismo económico, ya que se presentan las conclusiones de un dudoso estudio de forma tal que generan alarma y preocupación en la opinión pública, especialmente en quienes podrían verse afectados si tales conclusiones fueran correctas.
Me permitiré aquí señalar de manera sucinta cinco razones por las cuales el estudio de Libertad y Desarrollo adolece de fallas técnicas que hacen que sus augurios de un "negro porvenir" sean incorrectos.
Primero, la economía chilena está viviendo un período de mayor inflación y la variación del IPC en doce meses medida hasta mayo de 2008 fue de un 8,9%; es decir, que sólo para compensar en las puntas la pérdida de poder adquisitivo, el salario mínimo debió ajustarse a 156.800 pesos. Así, el componente de incremento real (1,5%) es sólo de 2.200 pesos. Entonces, afirmar que el ajuste salarial es de 10,4% es tener ilusión monetaria.
Segundo, es difícil creer que un incremento del salario real de 2.200 pesos al mes
es decir, lo que valen dos kilos de pan y menos de lo que cuestan dos cajetillas de cigarrillos provoque el tremendo impacto que anuncia Libertad y Desarrollo, a menos que implícitamente se piense en que la alternativa era un reajuste del salario mínimo de 0%. Además, la economía creció en ese período 4,3%, por lo que el incremento de productividad es superior al 1,5%.
Tercero, la inflación relevante para los más pobres en Chile en el período de referencia no fue de un 8,9%, sino que superior al 10,4% (el reajuste del salario mínimo), ya que los componentes de alimentación del IPC creció 19,4%, y el de vivienda 12% los últimos 12 meses. Dado que ellos tienen un mayor impacto en la canasta de los más pobres que en la promedio, la inflación de los más desposeídos fue de 11% aproximadamente, por lo tanto el incremento efectivo en el salario mínimo real relevante negativo.
En cuarto lugar, el salario relevante para contratar es el sueldo real promedio de un trabajador. Con inflación de 3% al año, el salario promedio que se paga equivale al 98,5% del mismo al inicio del período. Por el contrario, cuando la inflación es 8,9% el salario promedio es el 95,9% de lo que se pagó al inicio del período. Por lo tanto, en el año móvil que terminó en mayo, lo que de verdad ocurrió es que el salario real medido con el IPC general cayó un 2,6%.
Por último, con el reajuste nominal del salario mínimo del 10,4%, y sólo en la medida que la inflación entre mayo 2008 y 2009 sea cercana al 6%, recién el salario mínimo real en mayo de 2009 volvería a ser el mismo que en 2006-2007, vale decir, vamos a tener dos años sin aumento del salario mínimo real.
Luego de todo lo expuesto, no puedo compartir que la fijación del salario mínimo en 159 mil pesos provoque pérdidas de empleos. Ello es imposible si el salario mínimo real caerá o seguirá igual hasta al menos un año más.
En este marco quisiera recordar el llamado de los obispos chilenos en cuanto a buscar fórmulas para llegar a un "sueldo ético", que hoy bordea los 280 mil pesos, es decir, muy por sobre el nivel del salario mínimo. LND
* Presidente de la Junta Directiva de la Universidad Central.