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Trabajadores de mi patria
Dama Primera
Mi tío Chicho
“Yo era el regalón”
"Con Allende miramos la salud a nivel colectivo"
Allende Porteño
"Fue un tremendo error de la izquierda vender el mito de que a Allende lo habían matado"
Allamand, el último que pidió su renuncia
“Hemos asumido su ideario socialista y libertario”
Allende, convicción democrática de las relaciones entre personas y naciones
Pragmatismo, quintaesencia allendista en política exterior
Hacia una Latinoamérica autónoma y democrática
Ancestros, infancia y juventud
A la búsqueda de una alianza entre proletarios y burgueses (1933 – 1958)
Los ’60: entre la subversión y la vía chilena al socialismo (1958 – 1969)
Allende y el gobierno de la Unidad Popular (1969 – 1970)
Allende, el “gozador de la vida”
Un Gobierno de overol
Los niños de Allende
"Hoy su figura es más grande que cuando lo filmé por primera vez”
A la izquierda de la Pantalla
Allende para Biblioteca
El café de los maestros
El deporte también es del pueblo
“Allende”
Diputado y senador
Requisiciones e insistencias
Las propuestas económicas de la Unidad Popular
Nacionalización del cobre
Con viril energía
La cómplice secretaria del Presidente
Allende y la libertad de prensa
 
 
Allamand, el último que pidió su renuncia

Por Ivonne Toro A.

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24 kb-¿Qué significa para usted Salvador Allende?
-Le voy a contar una anécdota importante: la última persona que habló contra Allende en democracia fui yo. Fue interesante, porque el 10 de septiembre de 1973 había un programa, que era una suerte de franja política, y con mucha anticipación el Partido Nacional nos había designado a los estudiantes secundarios ese programa. Se transmitió entre las 23.30 y las 24 horas de esa noche. Hice una intervención acerca de las razones respecto de porqué el Presidente Allende tenía que abandonar su cargo. El final de mi intervención esa noche, lo recuerdo perfecto, fue textual: "Señor Allende, cierre la puerta de La Moneda por fuera". Fui la última voz en el período democrático, porque se acabó ese programa, se cerraron las transmisiones y al día siguiente se produjo el golpe militar.

-Usted, siendo muy joven, fue opositor a Allende. ¿Por qué?
-He escrito -y está relatado en mi libro La travesía del desierto- mi sentir respecto de Allende. Creo que fue particularmente valiente y corajudo para morir. Su martirio es un testimonio de coherencia, de consecuencia y de coraje. Sin embargo, no tuvo ni el mismo coraje, ni la misma fortaleza, ni la misma valentía, para gobernar.

-¿A qué se refiere?
-A que objetivamente durante su Gobierno fue sobrepasado por los partidos de la Unidad Popular y en especial por su propio partido, el Socialista.

-¿Cuándo se transformó en opositor a la UP? ¿Hubo algún hecho en particular?
-Yo tenía 14 años cuando él asumió. Sí recuerdo y me impresionó, porque de alguna manera mostraba el clima del país, cuando en 1971 en una reunión pública en Valparaíso, Allende dijo: ‘Yo no soy el Presidente de todos los chilenos. Soy el Presidente de la Unidad Popular’. A mí esa frase, siendo un cabro chico, me impactó profundamente, porque sentí que era el desquiciamiento total del sistema democrático. Que una persona dijera que era el Presidente no de todos, sino sólo de algunos, demostraba que íbamos pésimo.

-¿Alguna virtud en su mandato?
-Fui adversario de Allende, pero con la calma que da el tiempo uno puede reconocer coherencia en su hora final , pero insisto en que todas las virtudes de su final no lo acompañaron durante su mandato.

-¿Cuál es su mayor crítica a la gestión de Allende?
-Uno observaba que él dirigía un proceso que pretendía ahogar el sistema democrático, que como el mismo lo decía con todas sus letras, pretendía avanzar hacia un régimen totalitario. Y si había una duda de eso, se terminó de despejar en 1972 cuando el Gobierno impulsó la Escuela Nacional Unificada.

-¿Cómo calificaría hoy a Allende?
-Allende siempre fue una paradoja. Al mismo tiempo que era presidente del Senado, dirigía OLAS, que era una organización subversiva de América Latina. Él tenía esa misma esquizofrenia que en la época atrapo al PS. Por un lado estaba con un pie en el sistema democrático y con otro con el totalitarismo. Ése es el drama que tuvo la izquierda chilena y es el drama que vivió la Unidad Popular.


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