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“Hemos asumido su ideario socialista y libertario”
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A la búsqueda de una alianza entre proletarios y burgueses (1933 – 1958)
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“Allende”
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Nacionalización del cobre
Con viril energía
La cómplice secretaria del Presidente
Allende y la libertad de prensa
 
 
Camilo Escalona evalúa el legado del Presidente
“Hemos asumido su ideario socialista y libertario”

Por Richard Miranda

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23 kb-¿A qué tipo de socialismo aspiraba el Presidente Salvador Allende?
-Como toda persona de la envergadura que alcanzó Allende, él evolucionó en su punto de vista; por lo tanto, nos tendríamos que guiar por los contenidos ideológicos y programáticos de sus últimas intervenciones. Yo tomaría como punto de referencia su primer mensaje del 21 de mayo del año 1971, donde fundamenta la vía chilena al socialismo y habla de la construcción de la nueva sociedad en democracia, pluralismo y libertad. Ése fue un discurso donde cada palabra fue calculada con rigurosidad, pero también sería bueno buscar una intervención de Allende en que habla al calor de la improvisación.

-¿Por ejemplo?
-Como ocurrió en una de sus intervenciones en Curanilahue, durante una concentración minera, donde señala que la revolución chilena no será como la rusa ni como la china ni como la cubana, que deberá ser con sabor a empanada y vino tinto. Allende quería abrir un nuevo camino, que no podía ser sobre la base de aplicar el mismo concepto de Estado, un Estado de partido único y sin ejercicio pleno de las libertades como el que se derrumbó en la Unión Soviética.

-¿Usted alguna vez lo habló con él?
-Fui a una reunión con Allende, junto a otros dirigentes estudiantiles, pocas semanas antes de las elecciones parlamentarias de marzo del ‘73 y Allende con mucho calor y pasión nos argumentaba lo importante que sería que la UP ganara las elecciones, porque eso abriría la posibilidad cierta de derrotar a sus adversarios en las presidenciales del año ‘76.

-Allende mantenía el régimen democrático
-Allende entendía la nueva sociedad con alternancia en el poder, con elecciones periódicas, libres e informadas, con un Parlamento dotado de una fuerte oposición, con bancadas parlamentarias que perfectamente podrían tener la mayoría, con diarios opositores, con libertad de culto. Es notable que a pesar de la virulencia política de la época, Allende nunca perdió su elevadísima interlocución con el cardenal Raúl Silva Henríquez. Eso demuestra que Allende era un socialista libertario. Por lo tanto, lo que se conoce como la dictadura del proletariado no estaba en el horizonte político ni siquiera mental de Salvador Allende.

-Ese socialismo de Allende, ¿cómo se proyecta hoy en el PS?
-El PS es hijo de esas ideas. Nosotros rechazamos cualquier insinuación de asociar la construcción de una nueva sociedad a un régimen opresivo, que niega las libertades, que prohíbe la oposición, que termine con la libertad de prensa. Hemos asumido el ideario socialista y libertario de Allende como una guía cotidiana. Lo que pasa es que hay algunos de nuestros críticos que insinúan que hemos interrumpido o puesto término a las ideas de Allende sobre nuestro ideario político y piensan en un tipo de socialismo que no era el que Allende pensaba. Piensan en un socialismo con Estado totalitario y partido único. Respecto de esa manera de pensar el socialismo, nosotros tenemos diferencias abismantes, pero en ese debate Allende estaba de nuestro lado.

-¿El PS hoy tiene una mirada más amplia del socialismo que concebía Allende?
-Lo que pasa es que Allende era un marxista. Eso significa pensar la sociedad en su contexto histórico y en unos 30 años el cambio mundial ha generado una situación inimaginable para el mundo de los años ‘70. El pronóstico de la izquierda en los 70 era el derrumbe inevitable del capitalismo en el corto plazo y claramente éste demostró tener potentes reservas que lo llevaron a entrar en una nueva etapa, la que ahora conocemos como globalización, donde existe un sistema mundial, articulado, con diferentes centros de influencias. Es cierto que militarmente hay una potencia mundial y hegemónica, pero desde el punto de vista económico está la irrupción de nuevos centros de poder, con Japón, China y la India.

-¿Cómo se vincula el PS con el marxismo?
-El PS volvió a su declaración de principios. Es un partido que no se agota en los márgenes limitados de una doctrina o de una ideología. El PS quiere empaparse y guiarse por los avances científicos e intelectuales de lo más avanzado del pensamiento humano. Por lo tanto, era una limitación para el partido quedarse en las fronteras de lo que fue el pensamiento de Marx, cuyo principal aporte teórico ocurrió más de 150 años, cuando ni siquiera existía la comunicación radial, menos aun el fenómeno informático. El PS al proclamar que no reniega ni abandona, sino que recoge lo mejor del pensamiento humano, incluido el aporte de ideas como las de Marx y otras ideas revolucionarias, se abre el horizonte mental, para ser capaz de actuar sobre un mundo muy complejo que no tiene nada que ver con el mundo en que vivió Marx.

-¿Cuál es la idea fuerza que el PS debe tener presente como principal herencia de Allende?
-El socialismo es inconciliable con la negación de la libertad. La idea socialista presupone el ejercicio de la libertad y, por lo tanto, todo lo que hagamos en función de la clase trabajadora, de los derechos de las personas, por las reivindicaciones de las grandes mayorías, contra la explotación y el término de la pobreza, se hace en un contexto de libertad, nunca negando o atropellando la libertad.


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