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El café de los maestros

Por Danielo Maestre

José Miguel Varas recuerda la visión cultural de Allende y desclasifica un proyecto de alfabetización del Chicho.

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14 kbEscritor y periodista o viceversa, este Premio Nacional de Literatura 2006, ha sido testigo privilegiado de la historia de Chile durante 80 años. También fue un actor principal del Gobierno de Allende, desempeñándose en áreas de prensa escrita, radio y como jefe del departamento de prensa de Televisión Nacional de Chile. Tras el golpe del 73, fue exiliado durante 17 años en la Ex Unión Soviética y desarrolló una comprometida y larga labor en Radio Moscú, programa que fue seguido en Chile durante la dictadura como una forma de resistencia simbólica.

Ahora José Miguel Varas orienta su mirada hacia el pasado para explorar el desarrollo cultural durante el Gobierno de la UP y para desclasificar un proyecto que podría haber cambiado la vida de millones de personas.

"Allende seguía con gran interés el movimiento cultural de la década del 70. Aunque debe entenderse que él no era un poeta ni músico ni un artista, atribuía gran valor a la educación a partir de las primeras letras y daba una especial trascendencia a la lectura, como lo demuestra su especial preocupación por la editorial del Estado Quimantú que fue, esencialmente, un proyecto suyo", recuerda el escritor.

La cocina de los discursos

Allende era un hombre de variadas lecturas, pero su atención se concentraba muy fuertemente en los asuntos políticos y sociales. "Creo que no le interesaba la teoría en un sentido abstracto. Tengo un recuerdo poco preciso de un libro de poemas que escribió y publicó en su primera juventud. Creo que eran versos de corte romántico", recuerda Varas, quien revela antecedentes de otro de los aspectos interesantes de Allende: sus discursos.

"Él escribía sus discursos y llevaba apuntes de muchos asuntos de la gestión política diaria. Ahora, matizando: creo que en sus tiempos de dirigente, parlamentario y Presidente tuvo siempre personas de su confianza que daban forma y redactaban sus discursos sobre la base de guiones o punteos elaborados con él. Sé que durante un largo período su colaborador más cercano en estas tareas fue Miguel Labarca. Entiendo que luego se distanciaron por discrepancias políticas. En sus años de Presidente su principal escritor de discursos fue el periodista Augusto Olivares, con quien tenía una estrecha amistad y que al parecer, interpretaba mejor que nadie los matices de su pensamiento. Otro colaborador muy cercano en este aspecto de su trabajo fue el abogado español Joan Garcés. Entiéndase bien: era Allende quien daba el contenido y todos los aspectos políticos y en casi todos los aspectos básicos, el estilo y el fraseo", dice Varas.

Cultura popular

Sobre las iniciativas culturales de Allende, Varas destaca sobremanera la editorial estatal Quimantú (empresa Editora Nacional Quimantú creada en febrero de 1972, con la misión de llevar la lectura y el conocimiento a todo el pueblo chileno con ediciones baratas y de tirajes de más de 50 mil ejemplares) y recuerda que Allende tenía una gran relación con Neruda. "Tenía, sin duda, una amistad muy cordial con Neruda, a quien admiraba como poeta. Creo que congeniaba mucho con él, con su manera de entender y vivir la política, con su identificación con los trabajadores y el pueblo y con el sentido profundo de sus aspiraciones a otro tipo de sociedad, socialista. Por otra parte, Allende solía decir: ‘Yo no soy colono mental de nadie’. Mantenía siempre la total independencia de su pensamiento y de sus posiciones. Allende era un socialista que pensaba realmente en una sociedad igualitaria. Se diferencia mucho de otros que andan por ahí hoy en día".

Proyecto Chile sin analfabetos

El sentido trascendente de la visión cultural de Allende se plasma desde la juventud del doctor. A continuación entregamos al lector un documento que nos entrega Varas sobre el proyecto de creación de un Departamento de Alfabetización Obrera y Campesina, donde queda de manifiesto la voluntad de Allende de crear una verdadera cultura popular.

El documento se titula "¡Por un Chile sin analfabetos! ¡Que todo Chile sea una escuela!" y fue planteado por Allende a discusión y análisis del Gobierno del Frente Popular encabezado por Pedro Aguirre Cerda.

"El analfabetismo nacional, en sus proporciones vergonzantes, es el problema que ahora nos preocupa. Su magnitud es de tal naturaleza y lesiona tan directamente la existencia misma de la vida democrática de la Nación, que se puede proclamar la urgencia absoluta de que el Gobierno de Frente Popular, que nació del pueblo y vive para el pueblo, lo afronte con velocidad administrativa, ganando con eficiencia y fervor los largos años perdidos por las fuerzas políticas interesadas en mantener en la ignorancia a un inmenso número de nuestro conciudadanos.

Hablamos de analfabetismo sólo por seguir el uso de la expresión rutinaria. Pero entendemos el problema en un sentido más hondo que el que se encierra justamente en esta denominación. Quien dice analfabeto se refiere a quien no ha adquirido los elementos básicos de la lectura y escritura, es decir, a quien no dispone del instrumento elemental que le permitirá apropiarse de bienes culturales dados. Dentro de la concepción burguesa y liberal de la vida colectiva, la expresión no puede ser más justa. En efecto, para los intelectuales de la burguesía y de las capas oligárquicas, la cultura -como la economía y la política- es también un privilegio de clase, una posibilidad exclusivista, una propiedad más. Al pueblo, al hombre de explotación, a las clases proletarias se les reconoce la posibilidad de tomar y disfrutar de una pequeña parte, de un pingajo de esta cultura elaborada y, para ello, se les concede el derecho a adquirir los instrumentos del caso.

La cultura que desea el pueblo  

Para nosotros, militantes del pueblo, personeros de sus aspiraciones, para nosotros, militantes del mundo y de la vida social, las grandes masas que trabajan en las minas, en los puertos, en las pampas, en los campos y en las fábricas adquieren un sentido propio de la vida, una concepción propia del destino del hombre y de la sociedad como producto directo de sus propias condiciones de existencia social y de trabajo. Esas masas de hombre no necesitan ingerir en dosis de caridad esas raciones de cultura elaborada, teñidas de sentido burgués, egoísta y antisocial; no necesitan ponerse en actitud estática de cántaros para recibir dádivas de cultura administrada. Lo que desean es algo diferente. Anhelan ampliar, configurar, estructurar, canalizar sus inquietudes y concepciones  propias; afinar por el estudio y el trabajo social sus capacidades de actuar, de comprender y de apreciar; definir con mayor precisión su posición actual en el mundo físico y humano para marcar claramente las rutas de marcha en pos de la conquista de su destino.

En este propósito necesitan, ciertamente, de la ciencia, del arte, de la filosofía y de todos los valores culturales, pero en cuanto son valores universales, conquistas de la inteligencia humana, libres de toda marca de clase. Junto con eso, el pueblo necesita también disponer de todos los medios e instrumentos de fomento de la cultura, tales como las radios, el cine, las bibliotecas, las editoriales, los teatros, los campos deportivos, de instituciones de capacitación profesional, las tierras de experimentación agrícola, los orfeones, las casas de arte, de salud y de recreación; en fin, de todo recurso, medio o instrumento apropiado para crear, interpretar o difundir cultura; de todas las instituciones y elementos de trabajo cultural que la vida social moderna ha creado para que disfrute el hombre.

Por eso nosotros, más que de un problema de alfabetización, hablamos de un problema de cultura popular. Por eso cuando observamos y buscamos solución a las necesidades culturales del pueblo, no nos detenemos solamente en los 850 mil alfabetos mayores de 9 años que existen en nuestro país. Nuestra visión es más amplia. Defendemos el derecho a la cultura, y no sólo a instrumentos de cultura de toda la masa trabajadora; de todos los que siendo alfabetos no logran concebir y practicar nuevas formas de vida individual y colectiva; de todos los que habiendo concurrido dos, tres y cuatro años a la escuela primaria, apenas conservan un residuo vago y precario de su aprendizaje. Defendemos el derecho a disponer de todos los recursos de promoción cultural para el pueblo considerado como entidad orgánica; de este pueblo que hoy se cohesiona, se estructura y de orienta desde el fondo de su abandono y su miseria en torno de este Gobierno de Frente Popular, presidido por la eminente figura de maestro que es S.E. el Presidente de la República, don Pedro Aguirre Cerda".

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Varas facilitó otro material, un párrafo de Neruda sobre Allende, al proclamarlo en 1958 candidato a la Presidencia (segunda campaña): estas palabras fueron escritas por el vate con motivo del primer acto de proclamación en 1958 y hablan de la estima del autor de "Crepusculario" por el Chicho.

"...Esta lucha que tú encabezas hoy es la más antigua de Chile: es el glorioso combate de la Araucanía contra sus invasores, es el pensamiento que levantó las banderas, los batallones y las proclamas de la Independencia, el mismo contenido de avance popular que tuvo el movimiento de Francisco Bilbao. Y ya, muy cerca de nosotros, Recabarren... aportó la condición de más grande dirigente proletario de las Américas. El pensamiento de Chile ha acompañado dramáticamente todas las ansiedades, todas las tragedias y las victorias de nuestro pueblo. Con Salvador Allende están lo bueno del pasado, lo mejor del presente y todo el futuro".


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