
Domingo 6 de julio de 2008
Mónica no se considera sexy, pero sus fotos dicen lo contrario. Es morena, crespa y lleva un piercing en la nariz. Sus retratos se los toma ella misma, escondida en el baño o a solas en su pieza. El plano siempre es el mismo: se fotografía desde arriba, por sobre su cabeza, para mostrar el busto, tatuado y cubierto sólo por un pequeño sostén rosado. Pero Mónica no tiene 15 años ni pertenece a la tribu urbana de los pokemones. Ella tiene 30 años y pública afición por las fotos eróticas. En la mayoría aparece en ropa interior, o saliendo de la ducha con el pelo húmedo.
Mónica o Fiona-Sex, su seudónimo virtual, también publica fotos de su ropa interior. Ha colgado en la red más de diez imágenes de pequeñas tangas rosadas y rojas, marca Victoria Secret's y Donna Karan, y cuenta que tiene unos 500 calzones y 200 sostenes. También enseña tres fotos en las que aparece junto a dos amigas todas en ropa interior abrazadas y chocando sus bustos. "Mis fotos y los calzones son mi gran hobby y una poderosa arma de seducción", dice. En su sitio en Facebook todo es sexo, y aparece sumada a un grupo de amantes de la lencería.
Desde el día en que subió la foto de sus calzones, su Facebook colapsó con la cantidad de contactos masculinos que querían intimar con ella. Era que no: en su perfil aparece descrita como "máquina sexual", y al lado izquierdo de su página hay vínculos a grupos como Fetiches de pies, Pies sensuales en Chile, una comunidad swinger, y otra llamada Amantes de pies, que es de donde le llegan más invitaciones. "Me han ofrecido dinero por olerlos y succionarlos. A pesar de que soy heterosexual, me contactó una pareja que necesitaba una amante bisexual que se acostara con ambos. Aún me siguen insistiendo, pero yo prefiero conocer a los hombres", asegura.
Mónica confiesa que sube sus fotos sin ninguna finalidad sexual y, aunque cueste creerle, dice que no es consciente de cómo hacen subir la temperatura de los hombres. "Es que soy sexy por naturaleza", dice, aunque se preocupa de renovar sus fotos cada día y explica que no aguanta un día sin entrar a Facebook para ver los mensajes y comentarios de sus admiradores. Hace dos semanas tuvo una cita con un fan y tuvo sexo con él. "Fue algo pasajero", dice Mónica, y cuenta que, poco antes, uno de sus contactos le ofreció un trabajo muy peculiar: hacer strip tease frente a una cámara web. Ella quiso saber más detalles y el oferente, panameño, no dudó en enviarle un contrato con una única cláusula: sólo tenía que tener una tarjeta de crédito, para que le depositaran, antes de realizar el baile hot frente a espectadores extranjeros.
Mónica dijo que no porque asegura que lo suyo es sólo una fantasía. Sus fotos son una especie de inyección de autoestima, un juego que la envicia y no puede dejar porque, asegura, no es la misma cuando está en su casa en pijama. Es la proyección de la femme fatale que le habría gustado ser. "Soy delgada y pequeña, pero en las fotos me veo como otra mujer, como un personaje", asegura.
De puro ociosa
Gisela tiene 32 años y le gusta fotografiarse, antes para su Fotolog y hoy para Facebook. En los retratos aparece en corsé y muestra un busto prominente. Pero afirma que no le causa pudor, que lo suyo es arte y no prostitución ni sexo fácil. A lo más, admite, una aventura. El corsé, las uñas rojas o el simple plano de unas botas de látex, dice, pueden ser herramientas muy poderosas. Su sitio web está lleno de ofertas sexuales de todo tipo: "Siempre comentan mis fotos o me mandan mensajes, incluso mujeres. La última fue una chica que me contó era promiscua y bisexual, que buscaba fotos de chicas guapas y luego las agregaba como contactos. Quería sexo, como los tríos que hacía con su amiga y su novio, y dijo que podríamos hacer lo mismo, una posición llamada la 'máquina de coser'".
En otras fotos, Gisela aparece con un vestido negro, escotado en la espalda y que muestra hasta el cóccix. O con los ojos negros estilo gótico, o con unas alas dibujadas con Photoshop que simulan un ángel-demonio. Su afición por los autorretratos comenzó hace dos años, a través de la webcam; luego se compró una cámara digital y las empezó intervenir. Recién egresada de periodismo, estaba cesante y las fotos pasaron de ser una simple afición a una obsesión que la distraía todo el tiempo. "Tuve mucho tiempo de ocio, me hice un blog, un Fotolog y empecé a ver todas las comunidades que había en internet", comenta.
Chilenas hot en la red
Los grupos más visitados por las chicas asiduas a la fotografía erótica son los lugares favoritos para hallar sexo casual. Aunque no siempre se llega a concretar el encuentro, la práctica sirve para medir el nivel de aceptación que tiene cada personaje en su comunidad sexo-virtual. Una de las más conocidas es Adult Friend Finder, una web para adultos donde se pueden buscar parejas sexuales por ciudad, edad, tendencia sexual y el tipo de fantasía que se desea. La página advierte que allí se puede tropezar con solteros calientes y parejas que buscan a otras chicas para hacer tríos, y ofrece funciones como el "chat del sexo", webcams al desnudo y contactos para sexo grupal. De esa misma comunidad se desprende el sitio Alt.com, en el cual se puede acceder a chat, perfiles y videos eróticos.
Gisela afirma que su afición por las fotos sensuales es una ilusión. Un elástico que estira a medida incita a los hombres a contactarla, aunque no necesariamente deba llegar a conocerlos a todos: "La última vez que me junté con uno de mis contactos fue con un italiano que lo único que quería era sexo: así, directo, al hueso. Tuve que pararlo, el tipo se hacía cuentas en el Messenger y, después que agregaba a las chicas, iba por el mundo buscándolas".
Después de esa experiencia, Gisela prefiere mantener cierta distancia y se conforma con los mensajes de sus admiradores. "Sigo emulando divas y la gente con sus comentarios me refuerzan la autoestima; con un poco de cariño y admiración me basta", asegura.
En el mismo sitio Adult Friend Finder, al que se accede con una dirección de e-mail y una clave, aparece una chilena con el nick Smarty 33. Es una chica trigueña, de 33 años, que se muestra con pelo corto, lentes de carey y un escote que deja poco por imaginar. Hay varias fotos de mujeres que tienen más de 30 años y quieren chatear, conocer hombres y tener sexo casual. Desde su computador, con una foto erótica, consiguen mucho más que en persona. Allí la desinhibición es mayor y es más fácil recibir halagos picantes y de fogosas invitaciones, aunque sólo sea para reconfortar el ego.