
Domingo 6 de julio de 2008
Gore Vidal cuenta en su novela "Imperio" que Lincoln fue el primer Presidente de Estados Unidos en usar barba y que McKinley fue el primero después de Lincoln en lucir "totalmente rasurado". Por eso mi bigote, algo intermedio entre la barba y lo totalmente rasurado, me da tranquilidad esta mañana, cuando me encamino a la sede metropolitana de ChilePrimero, el movimiento o partido que formaron el senador Fernando Flores, el diputado Esteban Valenzuela y Jorge Schaulsohn, socio de un abogado de narcotraficantes en Estados Unidos. Desde los inicios de ChilePrimero nunca confié en las personas que lo conformaron, pero hoy voy con la misión de ser candidato a concejal por ese movimiento y mastico las palabras que alguna vez dijo Lincoln: "No soy yo quien actúa, soy dirigido. Las circunstancias deciden. Mi política es no tener política".
Uno siempre llega primero
Hoppe aguarda intranquilo afuera del edificio ubicado en San Antonio con Moneda. Cuando nos saludamos, dice que aún no hay nadie en el piso 11 y que, según el conserje, la gente llega como a las nueve y media y lo primero que hacen es retirar el "Diario Oficial" de conserjería. Observo el reloj de mi celular y todavía faltan veinte minutos para esa hora, así es que propongo subir de todos modos hasta el piso 11. Una vez arriba, avanzo hasta la oficina 1104, toco, y efectivamente no hay nadie.
Después de unos minutos diviso a un tipo joven llegar en el ascensor y desviarse por el pasillo por donde está la oficina. Miro a Hoppe y decidimos seguirlo. Lo vemos ingresar a la oficina de ChilePrimero. Tras otros minutos golpeo la puerta, y esta vez Jorge Jorquera, encargado de comunicaciones de ChilePrimero, sale a nuestro encuentro.
Disculpen la demora, estaba en el baño
dice y de paso me humedece la mano . ¿Ustedes son ?
Quiero saber qué se necesita para ser candidato a concejal.
Jorge esboza una sonrisa. Y luego nos hace pasar a una oficina más amplia, enciende un notebook, toma asiento y advierte que todos los documentos que debo presentar están ahí.
Pero son muy sencillos agrega , como una declaración jurada donde manifiestes tu intención de ser candidato por ChilePrimero, certificado de antecedentes, licencia de enseñanza media. Ahora, ¿por dónde quieres postularte?
La pregunta me sorprende, ya que creo que por muy piñufla que sea un partido, alguna traba debe haber, más si representaré "ideales" que nunca he respetado o creído.
Estoy inscrito en Viña del Mar y me gustaría ir por ahí.
Bueno, te informo que estamos a punto de concretar un pacto con el Partido Regionalista de los Independientes [PRI], que nos permitiría presentar dos mil candidatos en todo el país.
En este momento ingresa a la oficina un sujeto de mi edad llamado Marcelo Mobarec Hasbún, ex sacerdote jesuita y secretario ejecutivo de ChilePrimero, según versa su tarjeta de presentación.
Él es un posible candidato nuestro por Viña del Mar le explica Jorge y anda con su fotógrafo personal. ¿Qué te parece?
¡Excelente! responde Marcelo entusiasta . Mucho gusto.
Consulto ahora si hay que pagar algo para ser candidato a concejal. Pienso en lienzos, rayados por las calles, meetings en mi favor en plena avenida Valparaíso, niños siendo besados por mí, y en el costo de todo eso.
No hay que pagar nada afirma Marcelo con seriedad.
¿Y hacerme militante?
ChilePrimero no tiene como política postular a sus militantes asegura Marcelo, y cuando dice eso imagino que los militantes de este partido se deben sentir bien mal, al no ser considerados para las municipales 2008.
¿Le puedo tomar unas fotos al candidato delante de su bandera? pregunta Hoppe.
Mientras soy fotografiado, Marcelo me pasa el nombre y el teléfono del coordinador del partido en Viña del Mar. Se trata de John Parada, es abogado, y su fono es 85950591.
¿Cuántos candidatos se presentan en Viña? consulto.
Hasta el momento tres, pero podrían ser seis, si las negociaciones con el PRI no prosperan.
El PRI no revolucionario
Después de votar por cómo debiera ser la educación pública en Chile y qué hacer con la LGE en una mesita puesta por los alumnos del Instituto Nacional en plena Alameda, estoy en el paseo Bulnes, más precisamente en el 241 de esa calle, donde se encuentra la sede del PRI. Toco el citófono de la oficina H, pero nadie contesta. Hablo con la conserje y, al saber que me vengo a inscribir como candidato a concejal, me deja pasar. Toco la puerta, pero, al igual que en ChilePrimero, tampoco hay nadie.
Con Hoppe aguardamos una hora. En ese rato, el hombre que regenta un cibercafé le cuenta a Hoppe que Juan Carlos Moraga, el tipo que le patentó la marca al Partido Socialista y presidente del PRI, se aparece tipo once y media. Cuando la hora llega tocamos nuevamente el citófono y esta vez la puerta eléctrica se abre sin mayores cuestionamientos.
Al entrar a la oficina, ubicada en el segundo piso, observo a Moraga y a Guillermo Henríquez, secretario del PRI de la V Región. Cuando declaro mis intenciones de ser candidato a concejal por Viña del Mar, el presidente del partido me deja con Guillermo, un tipo que más que dirigente político parece dirigente de los camioneros.
Yo te voy a dar inmediatamente el teléfono de Elizabeth Bravo, que es la presidenta comunal y regional con la cual debes entenderte. Porque, a diferencia de otros partidos, nosotros decidimos las candidaturas a nivel de base, vale decir comunal.
Es increíble lo que acaba de decirme Guillermo. Pienso que es un Radomiro Tomic o un Bernardo Leighton del nuevo milenio.
Pero dime, ¿por qué te interesa postularte por el PRI?
Cuando me enteré de que el PRI y ChilePrimero irían en una alianza, la idea de postularme me sedujo de inmediato.
Aquí los ojos de Guillermo se inflaman como los de un pez globo.
Pero eso todavía no está zanjado advierte . Porque para que el PRI concrete cualquier alianza deben concordarse cuatro puntos: cambio del modelo económico, cambio del sistema político, unidad nacional y lucha contra la corrupción.
Como estoy de acuerdo con todos los puntos, le consulto cuál de ellos no quiere cumplir ChilePrimero. Es más, no puedo imaginar quién no quiera cumplirlos.
No sé responde Guillermo , porque no estoy a cargo de las negociaciones.
La franqueza de este dirigente de camioneros botado a político me conmueve. Quizá por eso pregunto si existe algún requisito especial para postularme.
Mira, nosotros podíamos postular militantes hasta el 28 de junio y ahora sólo estamos inscribiendo independientes. ¿Tú eres independiente?
Precandidato al fin
Esto de ser candidato es una lucha incansable, si no pregúntenle a Sebastián Piñera o a Joaquín Lavín. Ahora me encuentro en la calle Livingstone, cerca de la Plaza Italia, en la sede del Partido Humanista.
Patricia, la recepcionista, es la encargada de explicarme que para ser precandidato debo llenar una ficha. Mientras la busca, me consulta por dónde deseo postular. Cuando contesto aparece Manuel Espinoza, dirigente del partido, quien cuenta que acaba de inscribir a un candidato a concejal por Viña.
¿Me ve usted como candidato a concejal?
pregunto, sacando pecho.
Por supuesto que sí, pero antes llene la ficha y ahí veremos.
En estos momentos retoma Manuel estamos apoyando a independientes exclusivamente. Ahora, para que todo resulte bien y no haya impugnaciones, debes asegurarte que eres independiente, es decir que no militas en ningún partido.
Le explico que me desafilié en 1989 de un partido, pero no le digo que fue de la Democracia Cristiana, sencillamente porque eso todavía me avergüenza. Manuel se despide, y Patricia me consulta por qué quiero ser candidato humanista.
Porque algunas veces he votado por ustedes- respondo, sin precisar que eso fue hace más de doce años y que no voto desde 2000.
Quiero aclararte que nosotros somos más que un partido: somos un movimiento, donde hay grupos de discusión y una cultura humanista. De hecho, todos los sábados de cada fin de mes nos reunimos en el kilómetro 69 de la ruta Norte-Sur. ¿Te gustaría ir?
Patricia me pasa por fin la ficha. Al verla con detención, me fijo que han escrito "consejal" en vez de concejal. Los errores de ortografía son como el orto, dijo una vez Nicolás "Bigote" Cornejo, y en eso pienso ahora, que la ficha es como el orto, que este partido y todos los demás son como el orto y que yo, desde luego, soy un orto en esta crónica.
Después de pensar en estas huevadas, lleno rápidamente la ficha y me convierto en precandidato humanista con bigote.