
Domingo 6 de julio de 2008
En el mundo de la farándula se ha dicho lo impensable del pololeo entre Kathy Barriga y Joaquín Lavín León, hijo mayor del ex abanderado presidencial de la UDI. Que es la típica simpática con suerte de conquistar a un tipo "bien", hasta que es un demonio con cara de ángel, por haber separado a su novio de Carolina Guzmán, comunicadora audiovisual con quien Joaquín mantenía una relación de años.
Las últimas semanas los medios volvieron a observar a Kathy porque hizo noticia entre los periodistas de espectáculos que aseguraron que el matrimonio se venía encima. Consultados ambos novios no quisieron referirse al tema. Joaquín dijo que la prensa publica puras mentiras, y Kathy, desde su departamento ubicado en Bellavista, reiteró desganada una vez más que no está dando entrevistas.
Hablar de Catherine Carolina Barriga Guerra es recordar a una bailarina de Mekano ultraquerida por los jóvenes y que representaba 18 años cuando en realidad tenía 30. Es que el tiempo no pasa por encima de ella. Su rostro se mantiene, su sonrisa sigue siendo inocente y su aspecto es tan angelical como cuando encantó siendo la Robotina del desaparecido canal Rock and Pop. Kathy con "K" y con "Y" final , ese es su nombre artístico, tenía la gracia de ser divertida haciéndose la tonta sin mayores complejos. La Robotina no tenía cerebro y ese prejuicio se extendió a Catherine, su verdadero nombre. En la vida real estudió educación física, es miembro de una familia de clase media, mamá soltera de su hijito Vicente, y una más del mundo televisivo que busca oportunidades laborales como fue Yamna Lobos en Rojo. De ahí a pasar a ser la nuera de Joaquín Lavín y María Estela León fue un giro total que no cuadraba para mucha gente. Ser tierna y amorosa no es bien visto en el juego de la farandulitis que se alimenta de conflictos y no de mimos. Y Kathy es mimosa. "Le falta maldad a esta cabra", "es sospechoso que sea tan inocentona", comentan quienes han trabajado con ella. De Joaquín poco se dice. "Es muy piola", afirma un ex compañero de colegio. "No es Rony Dance [ex pololo farandulero de Kathy], pero es el más hippie de los Lavín", afirma otro partner.
EL FLECHAZO
Año 2004. Kathy participó en un evento en terreno para sumar votos a favor de quien sería su futura suegra, Estela León. Joaquín Lavín Jr., que trabajaba en la campaña a concejal de su madre, quedó gratamente atraído por el encanto de este semiángel. Fue ese encuentro lo que hizo que la rubia mezclara dos vidas: la de siempre, que tenía que ver con un vivir amable y ganarse el sustento participando en cuanto show estelar se le ofrecía. Y lo nuevo que recibió como rebote de estar emparejada con un Lavín, codeándose con políticos y líderes de la Alianza como si fueran sus nuevos tíos. Así se le vio en el matrimonio de Asunción Lavín con Isaac Givovich. Esa noche bailó con Felipe Salaberry y experimentó con Isaac Givovich ser tildados como los "particulares" yernos de Lavín. Pero lo pasaron bien, estaban felices.
Como suegros, los Lavín León acogieron amablemente a estos dos nuevos integrantes. Isaac
cesante y con una rara enfermedad que produce necrosis múltiples , que ha tenido a Asunción (la hija regalona y heredera política de Lavín) pasando las de Quico y Caco. Joaquín Lavín se atrevió a poner las manos al fuego por él luego de verlo involucrado en el caso de corrupción que azota a Carolina Plaza en Huechuraba. Y con Kathy, bueno, ella viene de otro mundo y todavía no ha sido necesario defenderla de nada.
En la casa de los Lavín no se critica a los hijos. A lo más han tenido malas caras cuando sus hijos han decidido alejarse, como fue en la ocasión en que Joaquín decidió irse a Barcelona y Asunción a Concepción. Pero con quien se emparejan es un tema de los jóvenes y no hay qué pito tocar, afirma una de las amigas de Estela.
ESPERANDO A LA NUEVA SOBRINA
1 de julio de 2008. Kathy es una más de la parentela. Lo comprobamos el martes a eso de las 19 horas cuando la familia se reunió para esperar el nacimiento de Antonia, la nueva nieta del ex abanderado, primogénita del matrimonio de Asunción e Isaac.
En el cuarto piso, en la pieza número 414, Barriga esperó el momento de dar a luz de su cuñada. Con su pelo rubio, adornado por un cintillo rojo y vestida con una pollera negra con corazones rojos al más puro estilo de Agatha Ruiz de la Prada, se mezcló con tías y hermanos de su novio.
En el clima de preocupación que existía debido a que el parto de la Chonchi como le dicen a Asunción sus amigos y familiares se había adelantado, Kathy no se despegaba de su novio. Se los vio tomados de la mano el 99,9% del tiempo. Joaquín junior respondía al encantamiento. La miraba y sonreía amable. Si no se casan luego, por lo menos se ven felices y dichosos.
Si tuviéramos que clasificar qué clase de pololo es Joaquín Lavín, podríamos decir que es de esos hombres cálidos y preocupados por su pareja hasta en los más mínimos detalles. No la deja sola nunca. Lo que sí es claro es que ella es mucho más relajada al enfrentar a los transeúntes que se quedan pegados en este par de famosillos. Algunos le echan la culpa a la timidez de él y otros a que es recatado. Mientras ella no reserva gestos públicos de cariño, él se cuida. "Cuando sale a la calle se pone un jockey como si se avergonzara de que alguien lo reconociera", afirma un vecino.
En los pasillos de la clínica, más de una enfermera se le quedaba mirando sin hacer mayor ruido. Periodistas no había, salvo TVN que esperaba al otrora candidato presidencial, que bajó del ascensor a las ocho y media, sin dar declaraciones. María Estela Lavín, la hija mayor de la familia, llegó un par de minutos más tarde que su padre.
A Isaac Givovich se le vio, media hora después, recorriendo el cuarto piso preocupado por su esposa. No interactuó largamente ni con Kathy ni con Joaquín. Pasadas las nueve y media, Antonia ya había nacido y la familia estaba feliz. La noticia tenía a Vicente, el hijo de la Robotina, entretenido con uno de los hermanos menores de Joaquín, ambos bajaban al primer piso y subían al quinto en busca de bebidas en lata.
Kathy, abrazada de su futuro marido, tomó el ascensor que los comunicaba directo al estacionamiento. Ese día quedó registrado en la familia Lavín León, porque Antonia llegó antes de lo esperado, pero toda su gente estaba ahí para recibirla con los brazos abiertos, incluida la polola oxigenada de su tío que lo más probable es que siga existiendo cuando la pequeña sepa identificar a sus verdaderos seres queridos.