
Domingo 6 de julio de 2008
La foto triunfal del senador Juan Antonio Coloma y su lista fue lo único predecible del Consejo General de la UDI. Todo lo demás fue una seguidilla de situaciones que el gremialismo nunca había vivido en su historia. La lista de los "históricos" ganó la mesa directiva, cierto, pero esta victoria fue claramente eclipsada por dos hechos que marcarán al partido a futuro: uno, el obligado anuncio del alcalde de Recoleta, Gonzalo Cornejo, de que no irá a la reelección en octubre; y el otro, que más allá de las cifras, la verdadera victoria política fue para el líder de la otra lista en competencia, el diputado José Antonio Kast.
Ya el hecho de llegar finalmente al día de votaciones internas con mesas, urnas, dos listas, y recuento de sufragios incluido- era una experiencia inédita para las filas gremialistas. Pero si hasta la mañana de ayer la preocupación de los "coroneles", liderados por Pablo Longueira, era neutralizar elegantemente la formación de una posible disidencia liderada por Kast, con el correr de las horas el dilema fue la clara derrota política que representó para ese mismo núcleo el forzado paso al lado que tuvo que dar Cornejo, a quien los "coroneles" habían respaldado contra viento y marea, pese a los cuestionamientos de la Contraloría General sobre la probidad de su gestión.
"Tras una profunda reflexión, he decidido retirar mi postulación. No voy como candidato alcalde a la reelección", dijo Cornejo con la voz quebrada ante unos 800 sorprendidos consejeros que llenaban uno de los salones principales del edificio Diego Portales. El viernes en la noche, el edil había adelantado la decisión a su círculo más estrecho, entre ellos Longueira y algunos otros dirigentes históricos, argumentando razones personales y familiares. Sólo ayer en la mañana informó al todavía timonel, Hernán Larraín, mientras que el resto de dirigentes y parlamentarios se enteraron antes del mediodía.
La intervención de Cornejo no estaba en el programa. Antes de hablar, estuvo largo rato en una pequeña salita contigua al plenario, junto con Longueira quien asesoró personalmente aspectos centrales de su discurso- y Ernesto Illanes, presidente del Tribunal Supremo (TS). "Declaro que he cometido errores, pero no delito alguno. Me ilusioné con hacer de Recoleta un municipio moderno. En esa aspiración de hacer las cosas más efectivamente, seguramente cometí errores en las rutinas y procedimientos. Éstas son mis manos, están limpias y pretendo demostrarlo", dijo el edil, a quien en varias ocasiones se le entrecortó la voz.
Pero más allá de las declaraciones públicas, muchos en la UDI reconocían ayer que el alcalde no tenía salida luego que una nota de "La Tercera", aparecida ayer, derrumbara uno de sus principales argumentos de defensa: su viaje a Europa en 2005, en el marco de supuestas actividades de la ONG ComunaNet, las que fueron desmentidas por esa misma institución.
UNA VICTORIA PÍRRICA
El triunfo político claramente fue para Kast y su lista. De partida, consiguió un 36,4% de los votos, más de lo que le otorgaban los pronósticos más optimistas. Pero su victoria también radica en que el principal foco de irregularidades, el municipio de Recoleta, se zanjó de la forma que desde un inicio plantearon él y los suyos: con la salida de Cornejo del escenario electoral de octubre. Fue su lista la que criticó públicamente la defensa corporativa del alcalde por parte de los históricos y forzó la decisión de pasarlo al TS. La renuncia del edil a su candidatura, antes del pronunciamiento del TS, les ha dado la razón. Todos coinciden en un sólo punto: el desafío es buscar un nombre para octubre que les garantice que el municipio seguirá en sus manos.
"Podría haber tomado otro camino, renunciar a mi militancia y asegurar mi reelección, con un resultado abrumador, pero la UDI es como mi familia y no quiero que se tensione por mi causa. Mi situación ha sido un punto de conflicto al interior de la UDI", admitió Cornejo tras su anuncia. Lo cierto es que, si bien los coroneles afirmaron que entendían las "razones personales" del alcalde, estaban molestos pues creían que Kast y su lista, en el marco de la contienda interna, habían explotado más allá de lo necesario los cuestionamientos en su contra.
Pero los diputados que apoyaban a Kast dejaron de ser los "niños rebeldes" y se transformaron en un contrapeso político real a Coloma, con pruebas concretas de que pueden hacer oír su voz. El 36,4% le otorgaba a la lista el derecho a quedarse con una vicepresidencia, pero Kast rechazó la oferta, molesto por la influencia que ejercieron en su contra los coroneles durante la campaña, y como estrategia para resguardar la autonomía política de quienes lo respaldaron.
Longuiera previó este escenario. En su discurso de la mañana hizo guiños y llamados a la unidad. "La UDI tendrá dos presidentes. Conozco a los dos candidatos, a cualquier partido les gustaría tenerlos. En nuestra historia política ambos conducirán la UDI, lo que tenemos que decidir es cuando es el momento para cada uno", dijo antes de afirmar: "Un partido como éste no resiste disidencias ni fracciones".
NADA ES COMO ANTES
Las mesas de votación se abrieron a las 14:45 horas con más de dos horas de retraso- tras largos discursos de Larraín, Coloma -quien mantuvo su defensa de los alcaldes cuestionados asegurando que "las denuncias no pueden ser más que la verdad"- y Kast, quien afirmó que la UDI tiene que ser un partido "popular y no populista". Mientras dirigentes, parlamentarios y consejeros hacían cola para votar, se confirmó la llegada de Joaquín Lavín, lo que gatilló una rápida estampida de los principales rostros gremialistas, que "casualmente" evitaron coincidir en el edificio con su ex abanderado presidencial.
Acompañado de su esposa, Estela León, y del candidato a alcalde por Santiago, Pablo Zalaquett, Lavín entró pasadas las 16 horas, cuando no había más de 60 consejeros en todo Diego Portales. Atrás quedó la imagen del presidenciable escoltado por los históricos de la UDI, y atrás quedaron también las ovaciones que recibía: cuando estaba en la mesa de votación, el ex alcalde recibió pifias y gritos de "traidor" y "cara de raja", pese a que un pequeño grupo respondía con aplausos y que el diputado Felipe Salaberry, el único que hizo el gesto de quedarse en el edificio y saludarlo, pedía en vano respeto por el ex candidato.
Una señal de la molestia con Lavín fueron las críticas de la senadora Evelyn Matthei, quien, después de abrazarse efusivamente con Cornejo, volvió a responsabilizarlo del duro momento que vive el partido.
A Lavín no se le movió ni un músculo. Mantuvo aquella sonrisa que no permite adivinar que es lo que realmente piensa. No estuvo más de diez minutos en el Diego Portales y antes de retirarse raudamente, dijo escuetamente: "Este fue un gran día para la UDI, el partido va a salir fortalecido". De las pifias, gritos y las críticas políticas, fue más concreto: "Me dan lo mismo, chao".