
Martes 8 de julio de 2008
Fue una mañana de lluvia en Montevideo, pero el clima no afectó el entusiasmo de los presidentes de Uruguay, Tabaré Vázquez, y de Chile, Michelle Bachelet.
Ello quedó reflejado en la cálida y afectuosa recepción que Vázquez dio a la Jefa de Estado chilena. El Mandatario uruguayo bajó las escalinatas para recibir en la puerta principal del Palacio Estévez a su homóloga chilena.
Ese mismo espíritu fue el que se reflejó en el acuerdo de asociación estratégica que firmaron los jefes de Estado y que revela la apuesta de La Moneda: consolidar sus relaciones comerciales y políticas con uno de los países más pequeños, pero con mayor proyección comercial de América.
De ahí que ayer -en la primera jornada de la visita de Estado de 48 horas a Uruguay- Bachelet afirmara que "siempre hemos sentido a Uruguay como un país hermano", con el que existe "una significativa afinidad política, social, económica y cultural".
Este convenio -agregó- "es más que un acuerdo comercial, es un paso histórico", porque "no sólo facilita el diálogo bilateral, sino que permite robustecer los cimientos de nuestra relación y toda su institucionalidad".
La meta del acuerdo es profundizar las estrechas relaciones existentes entre ambos países, sobre la base de la comunidad de valores, los principios compartidos y la convergencia de objetivos.
Una de las claves del convenio es la aceleración de la desgravación arancelaria de prácticamente todos los bienes de intercambio desde el 1 de enero de 2009, lo que permitirá que las carnes uruguayas lleguen a Chile a un mejor precio.
Unidad
En este contexto, Vázquez destacó la "común vocación latinoamericanista" de los dos países y defendió su compromiso y el de Bachelet con "la convergencia de los distintos procesos de integración subregional y de integración regional".
"Latinoamérica debe superar la paradoja de ser una región con tantas voces, que ni se entiende ni es escuchada por los demás", agregó.
En esta dirección, el Mandatario uruguayo explicó que "no hay ningún, como decimos acá, cangrejo debajo de la piedra, pues esta asociación no es excluyente respecto de los sistemas de integración en los que Chile y Uruguay participan".
"Esto no lo estamos haciendo a espaldas de ningún proceso de integración regional. Lo estamos haciendo porque realmente se puede, se debe y lo queremos hacer" indicó.
En forma categórica, Vázquez sostuvo que "esta asociación no es un misil dirigido a la línea de flotación de la Aladi, ni del Mercosur ni de la Unasur ni de cualquier otra embarcación que pueda andar por los alrededores. Los chilenos y uruguayos somos buenos vecinos, porque -entre otras razones- no nos desentendemos del vecindario".
Bachelet, en tanto, fue tajante: "queremos profundizar nuestro proceso de integración, pero queremos hacerlo de manera abierta", para "fortalecer nuestra voz como región en el mundo".
Asimismo, resaltó la "relevancia" que ambos gobiernos dan a la cohesión social, la superación de la pobreza, la equidad de género y la igualdad de oportunidades.
Por ello, ambos mandatarios criticaron a la Unión Europea y su polémica "Directiva de Retorno" de inmigrantes ilegales, pues "no se compadece con los tradicionales lazos de amistad y diálogo existentes entre América Latina y la Unión Europea".
Además, se anunció la creación de una Comisión Binacional que permitirá coordinar e intercambiar políticas sociales. LN