
Viernes 11 de julio de 2008
A la primera calada "My name is Earl" se nos aparece como un festival de situaciones grotescas. Su protagonista, un pseudo delincuente que encuentra el camino de la redención en la tele, vive en un mundo que colinda con la feria circense en donde cada personaje parece representar su propia versión de la mediocridad. Lo curioso es que tras varios minutos en los que la estupidez y la simpleza campean, Earl es capaz de provocarnos más de alguna epifanía televisiva.
El argumento es ramplón al extremo. Earl Hickey es un ladrón mediocre y sin escrúpulos que descubre la "verdad" el día que se gana la lotería. Apenas da el primer grito para celebrar es atropellado y pierde el boleto. En el hospital, viendo un programa de Carson Daly, escucha hablar del karma y concluye que todo lo malo que le pasa es producto de sus acciones en el pasado.
Earl elabora entonces una larga lista de faltas que enmendar, las que entregarán el nudo dramático de cada episodio. Guiado por la luz de su karma, que en el caso de Earl es una pseudo religión delirante plagada de interpretaciones mordaces, ironías y dilemas morales extravagantes, el protagonista nos sumerge en el mundo marginal de la Norteamérica que nunca vemos, la "white trash", el hampa de segunda, las poblaciones de remolques y la pobreza mal disimulada por tanta guerra preventiva.
Amargo como un trago de café negro, pero con el mismo efecto estimulante, el sentido de humor del que hace gala la serie provoca pasivas sonrisas y muchas reflexiones. Y es que con la moral convertida en comedia y el bien y el mal vestidos para una fiesta de disfraces, la confusión y las injusticias del mundo se solucionan con la candorosa aplicación del "karma earliano", siempre sencillo, acomodable y en ocasiones extremadamente revelador.
Desde los constantes y divertidos flashbacks con los que recorremos la vida pasada de Earl, hasta las más extravagantes situaciones a las que se expone para disculparse por sus faltas, los episodios explotan el ridículo y el absurdo hasta colmar todas las medidas. La exageración de la parodia y el humor negro se combinan para generar una especie de fábula que parece escrita por un borracho. Pero como los borrachos, "My name is Earl" nos dice siempre alguna verdad. Una serie divertida de seguir, liviana y con un inusual desarrollo del sentido de la comedia.
Título: My name is Earl
Género: Comedia
Año: 2005
Elenco: Jason Lee, Ethan Suplee, Jaime Pressly, Nadine Velazquez y Eddie Steeples
En el cable: Fox / Domingo, 17:00