
Domingo 13 de julio de 2008
Estoy triste. Nuevamente no salí en la lista de las 50 personas más influyentes de "Qué Pasa". Pero no me siento solo: ¡somos más de 15 millones de personas las que estamos debajo de esa gente!
Si hacemos una fiesta entre nosotros, va a ser más grande. Y si la hacen ellos, la van a pasar muy mal porque no van a tener a nadie que prenda las chimeneas, les prepare los canapés o les estacione el auto.
¡Estarán perdidos! La fiesta de los no influyentes incluirá empleadas domésticas, dueños de pequeños comercios, empleados públicos y gente que sabe menos que un niño de quinto básico, o sea, todos los fans de El Señor de la Querencia.
José Antonio Viera-Gallo detesta al Señor de la Querencia porque es violento. Recuerdo que antes Viera-Gallo criticó "Protagonistas de la Fama". Creo que me estoy acercando lentamente a descubrir la verdadera identidad de Larry Moe.
Yo no veo la serie, pero, como me ha comentado ene gente y he visto en "LUN" (no lo estoy diciendo como esos cínicos que dicen "me carga la tele", sino como un tipo que mira Conan O'Brian por I-Sat a las nueve de la noche y tiene tantas series grabadas en su DVR que puede arrancar de ficciones medio pedorras) tengo claro que el tipo viola y le pega a cualquier cosa que se camine en dos pies.
Si es por eso que es éxito, habla pestes de la identidad nacional. Además sale por TVN, que es como el canal oficial de Mediocrilandia, así que no desentona. O sea, en Grandes Chilenos pusieron a Franzani a defender a Víctor Jara: una publicidad de zapatillas andantes abogando por el autor de "El derecho de vivir en paz".
¡Chan! Lo más notable es que la gerencia de Vía X no pasaría hoy un video de Víctor Jara: lo encontrarían chulito, morenito y poca cosa.
El debate por la violencia en la ficción es bien patético y habla de lo primitivos que somos. Porque, por más triste que suene, es cierto que hay mucho torpe con alma de camionero violento que piensa que es súper choro sacarle la cresta a la señora.
Yo creo que los productos culturales de un país son reflejo de sus contextos sociales, y no sé si estemos tan-tan lejos de 1920: cuando al jefe se le escapa el patrón de fundo y el muchacho de la fila se traga los reclamos porque se siente un inquilino; cuando un montón de tontones conservadores logran darle publicidad a una mina que hace el baile del caño en el Metro y logra que un contingente de Carabineros, que a esa hora debería haber estado pendiente de los robos en el centro, pierda el tiempo deteniéndola por "falta a la moral y las buenas costumbres".
Lo mismo pasa con la violencia imperante en todo tipo de actividad, blog, foro o lo que sea. Parece que de verdad hay gente que quiere matar a otra porque no le gusta el mismo equipo de fútbol. El error medial es transformar eso en un objeto de consumo. Yo no soy de esos moralistas que piensa que la violencia debe ser extirpada de los medios masivos: juego GTA4 y me encantó "El Padrino II".
Pero la violencia debe estar justificada en torno a un argumento poderoso, porque si nos quedamos con las puras patadas estamos perdidos. Igual si pensamos que la tele llama a más violencia, entonces mejor quememos los libros, clausuremos los cines, terminemos con los videojuegos y saquemos del aire los programas de radio.
El verdadero señor de la violencia en Chile hoy es la ignorancia. Nuestra escasa educación nos entrampa en estas vicisitudes y no nos deja avanzar ni ver las cosas bajo el agua.
Estamos preocupados del momento, de la encuesta CEP un año y medio antes de las elecciones, pero no nos preguntamos por qué estamos estancados en un país con las deudas hasta el cuello y moralina insoportable.