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  La dama egipcia

  La dama egipcia

  Y bajo la Esfinge yace algo maravilloso, una fuente de conocimientos inimaginable. Una biblioteca cuyas dimensiones corresponden al Arca de Noé. ¿Tendría alguna relación el patriarca animalero con el antiguo Egipto? ¿Quiénes eran, en realidad, los "nefilim" mencionados de pasada en el Génesis?

Jueves 17 de julio de 2008

El bueno de Paul Wallance, inglés, sí que se movió de su escritorio. Tanto, que dio, rumbo a sus vacaciones en Egipto, con la bella y misteriosa Zafir. Asunto no menor (como dicen los siúticos): en la primera página, ella está metida en el baúl de un auto, con un hematoma en el pómulo. Paul agarra un arma para rescatarla, pero el malandro que cava una fosa en el desierto le clava un puñal. ¿Cómo se ha producido esta situación que no es definitiva? Ella es casada, pero le ha tocado la mano a Paul... y es que éste es su amigo, luego de presenciar, hace unos días, la muerte del padre de Zafir, Mussa Al-Andhar. El viejo era un erudito filólogo, experto en lenguas antiguas del Medio Oriente, interesado en las pirámides y en una hipótesis deslumbrante: los humanos descenderían de seres venidos de un planeta rojo. Algo que engrifa a religiosos y a científicos por igual.

El esposo de Zafir es Azis, el esforzado ayudante de Mussa. ¿Cuál será su actitud ante la muerte del suegro? Mientras tanto, un sacerdote católico conspira y paga fuerte para obtener cierta información en forma de una clave. La Iglesia está en ascuas, porque teme que las verdades bíblicas caigan por tierra. Mussa ha muerto de un paro cardíaco, pero todo indica que lo han envenenado con un tajo que le dieron en la calle, en París: un virus directo a la sangre. Ahora Paul, en el tren que lo lleva a Roma, primera etapa antes de Egipto, ha conocido a Zafir, cuyas voluptuosas formas podrían borrar los recuerdos que el inglés guarda de su esposa muerta.

Y bajo la Esfinge yace algo maravilloso, una fuente de conocimientos inimaginable. Una biblioteca cuyas dimensiones corresponden al Arca de Noé. ¿Tendría alguna relación el patriarca animalero con el antiguo Egipto? ¿Quiénes eran, en realidad, los "nefilim" mencionados de pasada en el Génesis?

Los aderezos para la intriga están ahí: un acervo de saber tecnológico que hace soñar a Mussa con energía gratis. Unas revelaciones que pulverizan la más monstruosa campaña de mercadeo espiritual de la historia humana: la que por dos mil años ha llevado adelante la Iglesia. Asesinar al sabio es, entonces, una necesidad comercial e institucional. Pero, ¿fueron los curas? Entre Zafir y Paul hay lo que se llama tensión sexual. Menudo lío se viene. El lector timorato suda frío. La astronomía tiene cuchara que meter en esta historia. Lo mismo Marduk, el dios cuatrócule y cuatraurícule de Babilonia, que hizo pasar muchas rabias a su madre: cuatro ojos y cuatro orejas son, otra vez, un rasgo no menor. Para leer con las Sagradas Escrituras en la otra mano. Película en el horizonte, imagino.

LA CLAVE DE LEO
Novela
Ricardo Vega
Ediciones B, 2008
221 páginas

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