
Viernes 18 de julio de 2008
El poderoso matrimonio Kirchner -Cristina, Presidenta de la República y Néstor, líder del Partido Justicialista- fue desafiado ayer nada más ni nada menos que por el vicepresidente del país, el radical Julio Cobos.
¿Quién es este hombre que votó en contra de una iniciativa gubernamental, inclinando la balanza a favor de la oposición agropecuaria?
Según sus asesores, se trata de un hombre reservado y dialoguista. Este ingeniero civil de 53 años había sido expulsado de su partido, la socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR), por aliarse a los Kirchner en vísperas de los comicios presidenciales de 2007.
Queriéndolo o no, Cobos resarció el daño a sus antiguos correligionarios al votar con la oposición, decisión que fue ampliamente apoyada por diversos sectores contrarios a la política de la pareja justicialista.
Afiliado a la UCR desde 1991, fue decano de la Facultad Regional Mendoza de la Universidad Tecnológica Nacional antes de ser gobernador de la provincia de Mendoza (oeste), entre 2003 y 2007.
Desde esta región andina, lideró al grupo popularizado como los "radicales K" que se sumaron a la llamada Concertación Plural, impulsada por el Kirchner para afianzar una alianza con centroizquierdistas y socialdemócratas.
Es más, Cristina y Cobos formaron la fórmula presidencial que se impuso en las elecciones de octubre con 45,2% de los votos.
Pero la decisión del ex Mandatario de ponerse al frente del Partido Justicialista (PJ, peronismo) comenzó a abrir una brecha con los aliados no peronistas, que fue profundizándose durante el conflicto con el sector rural.
Fue Cobos quien hace más de un mes instó a la Presidenta a enviar al Congreso un proyecto que ratificara por vía parlamentaria la aplicación de las controvertidas retenciones (impuestos) móviles a los granos, que al aplicarse en marzo desataron una inédita rebelión de los ruralistas.
El consejo fue seguido por Cristina Fernández para calmar el recalentado conflicto, pero la actitud cada vez más independiente del vicepresidente al convocar al Senado a gobernadores y al episcopado, profundizó el quiebre.
"Vengo de otra corriente política pero el peronismo debe entender que en sus propias filas hubo divisiones (por el conflicto con el campo) y hace falta debatir en un clima sereno", dijo ayer Cobos luego de insistir en que Fernández debe "comprender" su posición.
"Quiero que se alcance un consenso. Pido perdón si me equivoco", señaló dramáticamente el número dos del Gobierno trasandino en el momento más tenso de la maratónica sesión, cuando el tablero marcaba un empate en 36 votos en el Senado.
"La institucionalidad también se logra preservando al vicepresidente de la nación", aseguró Cobos poco antes de embarcarse rumbo a Mendoza (1.000 kilómetros al oeste de Buenos Aires) para reencontrarse con sus hijos, según contó.