
Sábado 19 de julio de 2008
El gobierno argentino anunció el viernes que cesa la aplicación del aumento de impuestos a las exportaciones de soya que había adoptado el Ejecutivo y fue rechazado por el Congreso.
En un decreto leído en la casa de gobierno, la presidenta Cristina Fernández reivindicó plenamente su decisión, no obstante la derogación, y criticó con severidad a las cámaras agropecuarias, que realizaron paros y cortes de ruta.
La parte resolutiva del decreto presidencial emitido ayer, instruye al ministro de Economía, Carlos Fernández, a que "limite" la vigencia de la norma que desató el conflicto de más de 100 días con las cámaras patronales agropecuarias, por lo cual se esperaban precisiones al respecto.
Fuentes del Ministerio de Economía señalaron que, dado el texto de la parte resolutiva del decreto, que no menciona la palabra derogar o anular, como sí lo hace en los "considerandos", no es de excluir que haga falta otra norma para definir los alcances reales de lo anunciado.
El conflicto entre el gobierno argentino y los agricultores estalló el 11 de marzo, cuando el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, emitió una norma que hacía móviles las retenciones (impuestos) a la exportación de granos como soya, maíz, trigo y girasol. La movilidad representaba un aumento del impuesto que acompañara un incremento de precios internacionales y, en caso contrario, un movimiento a la inversa.
Los productores juzgaron los nuevos derechos como confiscatorios y lanzaron un lockout que llegó a generar un desabastecimiento incipiente de alimentos y bebidas en gran parte del país.
Las protestas llevaron a la presidenta Kirchner a enviar al Congreso la resolución para que fuera ratificada. Allí, el gobierno tuvo mayoría en la Cámara de Diputados pero perdió en la de Senadores, donde el vicepresidente Julio Cobos votó en contra del proyecto oficial tras un empate en la votación del pleno.
Cobos es titular del Senado en su condición de vicepresidente del país, cargo para el que fue elegido como compañero de fórmula de Cristina Fernández, pero pertenece a un sector del partido radical que se sumó al oficialismo.