
Domingo 20 de julio de 2008
CAMINANDO SOBRE un puente del río Tamesis, Redolés pensaba en alguna minita y la labor de solidaridad que debía realizar a favor de su militancia política. Extrañaba a su padre y a su hermana. De pronto, un negro bien vestido de metro noventa lo miró feo. Redolés también lo miró feo y en cuestión de segundos el chileno terminó colgado de los pies al borde del puente mirando el río de cabeza. "A ese hueón lo quise matar. Tirarlo por la línea del tren, pero no lo alcancé...".
El factor odio en la vida del artista se ha manifestado en situaciones específicas, luego de ser apaleado y violentado por los militares a los que también quiso meterle un par de balazos. Sin embargo, su mirada país sigue revolucionaria, esperanzada en la gente y ansiosa de justicia, "no de violencia".
Mientras planea un par de proyectos de óperas rock Redolés explica su alejamiento del PC. Siente afecto por los "compañeros" que lo cuidaron en la cárcel, pero su crítica a la izquierda sigue viva.
-Te has transformado en banda sonora de los pingüinos en las noticias, ¿cómo ves hoy el movimiento secundario?
-Hay una cadena de luchas donde los eslabones están demasiado separados. Creo que la labor de la memoria es muy importante. Los niños no sabían que hace quince años los profesores lucharon contra la municipalización. El tema parece cortado porque no está la instancia política que enarbole la memoria.
-¿Tendría que existir un ministerio de la memoria?
-No. Además no podría ser una tarea de gobierno a no ser que fuera un gobierno revolucionario. Pero ese gobierno no existe y a cambio hay un gobierno conservador de centro derecha, donde no existen muchas posibilidades de que las luchas de los trabajadores, de los estudiantes y de los consumidores se junten.
LA MIERDA EN LA CARA
-¿Sigues creyendo en la revolución? ¿Considerando que abandonaste el PC por no democratizarse?-Sigo creyendo en la revolución, claramente. Y no se trata de una entelequia parada en el tiempo. No es la francesa, ni la bolchevique, ni la feminista, ni la cubana. No es una revolución pasada que se viene a instaurar hoy día. La revolución es como diría Lenin, el momento en que los de abajo no quieren seguir viendo como han vivido hasta ahora, los de arriba no pueden seguir manteniendo a los de abajo como los han mantenido hasta ahora y los de abajo cambian las estructuras. Con los problemas que existen en la salud, la construcción del Hospital Militar es una burla. Para todos los familiares de los que han muerto por falta de salud digna en Chile. Es como que te pasaran por la cara una torta con mierda. Para eso se necesita una revolución. No hablo de un partido comunista o de un partido único que son modelos gastados, hay que cambiar las estructuras. Ahora, hoy no veo a nadie, ni un movimiento ni un partido.
-¿Votas?
-No, fui borrado de los registros electorales. Fue por haber sido preso político y haber luchado por el retorno de la democracia en Chile. Aunque sigo esperando que el estado me dé explicaciones.
Redolés insiste en que siente cariño hacia el partido Comunista, más bien al recuerdo de éste en sus años de lucha. Pero aclara: "Otra cosa es saber si el partido sirve o no para las tareas de hoy".
La última vez que vio a Gladys Marín, Redolés caminaba por calle San Pablo. Ella no lo reconoció. Sin embargo, él se acercó para saludarla. Ella lo abrazó con cariño. Le agarró los cachetes de la cara y le dijo: "Pillín".
-¿Pero qué significó Gladys Marín en el partido?
-Ella estuvo a la cabeza de la destrucción de una concepción de partido. Fue la cabeza de la gladización del partido, de una estructura stalinista, falta de democracia. Ahora ella como persona, como revolucionaria, como combatiente es ejemplar. Pero eso no la salva de someter el partido a su mando y de anquilosarlo. Cualquier persona que tuviera una concepción diferente a la DC, era considerada enemiga y agente de la CIA. Por eso me pifiaban en todas partes. Ahora la misma gente de Jota me invitaban a sus actos, incluso cuando yo había salido y hablado mal del partido. Reconozco que ellos tenían la grandeza de ver que yo estaba a favor de la revolución. Yo estaba por los cambios, no me iba ir corriendo al PPD pa' estar en La Moneda con un escritorio mañana. Creo que el PC no se renovó. No tengo dudas que Carmona y Teillier son gente muy valiente, pero no llevaron al partido a los nuevos tiempos.
-¿Perdiste "la fe"?
-Creo en la gente, en los estudiantes, en los militantes que están dando la lucha. En los contratistas, en Cuevas. Creo que es necesario hacer una gran asamblea de izquierda...pero estamos lejos. Tiene que ver con desnudarse. Como dice Octavio Paz, desnudarse es cambiarse de nombre. Hay que cambiarse de nombre, cambiarse de todo.
VIEJO BARRIO
No abandona "Cueto Road". ¿Pero está sólo en sus creencias? Redolés cree que no.-En tu visión de país ¿Quiénes son tus pares?
-Son José Miguel Varas, Claudio Bertoni, Alejandro González Celis, Perrosky y Chinoy. Es la gente que está creando hoy como Ricardo Duahrt, Patty Chávez con Casablanca, La culebrera, La Mano Ajena, el Macha es la gente que va conmigo y uno con ellos. No me considero amigo, al menos no de todos ellos, algunos sí. A Eugenia Etcherverría, a Jorge Montealegre, a Rolando Redolés, mi primo, a Max Berrú. A tanto artista anónimo. A los peruanos que se suben con un cajón a la micro y tocan dos temas que nos dejan pa' dentro.
-Tu barrio, el barrio Yungay, se ha llenado de inmigrantes, ¿cómo lo tomas?
-Es un barrio en transformación. Creo que la peor transformación es la llegada de la inmobiliaria Paz. Que tienen la patudez de usar a Lennon hablando de Paz, cuando él fue un tipo de izquierda, contrario a la destrucción de cualquier tipo de patrimonio cultural. Ojalá la Yoko Ono se entere y los demande. Pero la inmigración de los latinoamericanos hacia el barrio en general es muy buena. Estoy muy contento de ver peruanos, ecuatorianos, latinos. No tengo la opinión de algunos vecinos, sobre todo vecinas de cierta edad p'adelante que dicen que son sucios. En general son más cultos que nosotros. Hablan mejor español. Ver una pelea de chilenos es: "Y que tenis chuchatumaré... etc". En cambio los peruanos dicen: "Usted ha sido un malcriado, usted no me devolvió lo que le presté tal como lo habíamos acordado. Yo le digo que se ha equivocado José Enrique", o sea, pelean como en las teleseries.
-Hoy trabajas con tu hijo, y le has entregado tu legado, toca contigo, cómo verías que él cayera en la cárcel por seguir tus ideas.
-Mal pos oye. Los riesgos de la vida. He pensado mucho en la muerte de Luis Alberto Corvalán, el hijo del secretario general, que murió a causa de las torturas. Me planteo si Corvalán le habría dicho a su hijo que no se metiera a la Jota. No creo. Por eso yo no podría plantearle a Sebastián que no salga a la calle. Tiene que cuidarse nomá. Yo lo he criado para que sea un ser independiente. Yo veo que no sea insolente, autoritario o levantado de raja. El resto es que sea como quiera. LCD