
Domingo 20 de julio de 2008
El 26 de julio, Stanley Kubrick, uno de los directores más influyentes en la historia del cine, cumpliría 80 años. Interesado en el lado oscuro del hombre, a pesar de que sólo filmó 13 largometrajes en 40 años de carrera, abordó temas diversos, a través de diferentes géneros. Lo bélico ("Senderos de gloria", 1957 , "Doctor insólito", 1964, y "Nacido para matar", 1987) , lo tecnológico ("2001: odisea del espacio", 1968) y lo controversial (pedofilia en "Lolita", 1962; violencia en "La naranja mecánica", 1971; y obsesiones sexuales en "Ojos bien cerrados", 1999) formaron parte de su obra. También incursionó triunfalmente en el suspenso, con "Casta de malditos" (1956) y "El resplandor" (1980), y en el drama épico, con "Barry Lyndon" (1975).
Kubrick nació en el Bronx. Fue el primogénito de un médico, que le regaló su primera cámara fotográfica, a los 13 años, y de una dueña de casa, quien le inculcó el amor por la literatura.
Curiosamente, era un estudiante deficiente, que faltaba a clases cada dos por tres. En su tiempo libre, el adolescente Kubrick jugaba ajedrez, tocaba batería en la banda de jazz (Taft Assembly) de su colegio, tomaba fotos para el periódico escolar con su cámara Graflex y engullía funciones rotativas de películas mediocres en los cines de la Calle 42.
Este último pasatiempo contribuiría a la formación de un cineasta autodidacta con alcances insospechados. "Estaba consciente de que no sabía nada sobre cómo hacer películas", dijo Kubrick más de una vez, "pero no podría haberlas hecho peor que la mayoría de los filmes que veía. Las malas películas me animaron a hacer cine".
Cuando terminó el colegio, sus calificaciones no le alcanzaron para ir a la universidad. A los 17 años comenzó a trabajar como fotógrafo de la revista "Look". Entonces ya daba muestras de su carácter obsesivo: hacía cientos de tomas para un solo reportaje.
MAQUINAS DE EMOCIONES
Kubrick dejó "Look" a los 21 años, para realizar su primer corto, "Day of the fight", sobre el mundo del boxeo. En 1953, salió su primer largo, "Fear and desire", "un error de juventud" que contaría con financiamiento familiar y que Kubrick se encargaría de destruir más tarde.
Con "Senderos de gloria" (1956) y Kirk Douglas en la piel del coronel Dax, que envía a sus hombres a una misión suicida, durante la Primera Guerra Mundial, Kubrick se convirtió en uno de los directores más promisorios de la generación de postguerra.
Se definía como "un perfeccionista desquiciado". Algo que muchos actores, a quienes consideraba meras "máquinas de transmitir emociones", comprobaron y resintieron en el set.
Él y Douglas volverían a trabajar juntos en "Espartaco" (1960), luego de que el director Anthony Mann renunciara al proyecto. La cinta contó con un reparto de lujo: entre otros, Lawrence Olivier, Tony Curtis, Charles Laughton y Peter Ustinov. Pero, a pesar de cuatro Oscar, el sabor de la experiencia fue amargo. "No tienes que ser agradable para ser sumamente talentoso. Puedes ser talentoso y ser una mierda o, al revés, ser muy agradable y no tener ningún talento. Stanley Kubrick es una mierda talentosa", dijo Douglas luego de su paso por "Espartaco".
Jack Nicholson también sufrió el trato duro que el realizador propinaba a su elenco, en el rodaje de "El resplandor". "Que alguien sea perfeccionista no significa que sea perfecto", fue su conclusión sobre el método de trabajo de Kubrick. Shelley Duvall, quien encarnaba a la mujer de Nicholson en la cinta, fue blanco de sus abusos verbales durante los trece meses que duró la filmación. Un "trance" que describió como "casi insoportable".
Hasta el actor Malcolm McDowell, quien interpretó al detestable Alex de "La naranja mecánica", tuvo palabras para Kubrick. "Extraodinario, sí. Brillante, sí. Pero como ser humano, esa es la prueba que él no pasa muy bien".
Meticuloso hasta el cansancio, el realizador neoyorquino podía hacer hasta 15 tomas de sus actores. E incluso les exigía repetir escenas, semanas después del rodaje.
PERROS Y NAPOLEÓN
Kubrick vivía recluido en su mansión, en las afueras de Londres, donde se radicó a fines de los '60. Detestaba a los periodistas y casi no tocaba a las personas, aunque en la intimidad se rodeaba de un montón de perros, y era un gran conversador.
Con fama de impaciente consumado, Kubrick fue al mismo tiempo, un gran visionario. Por ejemplo, filmó "2001: odisea del espacio", un año antes de que tuviera lugar la primera misión enviada a la Luna.
La polémica también acompañó su trabajo. "La naranja mecánica" (1971), cinta sobre un antisocial que ama a Beethoven y que, bastón en mano, comete crímenes y violaciones brutales, junto a sus amigos, sacó ronchas antes de convertirse en un filme de culto. El propio Kubrick pidió que la sacaran de cartelera. Y estuvo prohibida durante 20 años.
Entre los proyectos que nunca completó, figura "Napoleón". Kubrick estaba tan fascinado con la personalidad del militar francés que compró cien libros sobre su vida. Quizá veía en Bonaparte la grandeza que él se proponía alcanzar con cada nueva producción. O la lucha del antihéroe frente al mundo, destinado inevitablemente a la derrota. En su caso, la de la muerte, que llegó mientras dormía el 7 de marzo de 1999, antes de que pudiera asistir al estreno de "Ojos bien cerrados". Según dijo, su mejor película. LCD