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  "Voy a ser como Madonna"

  "Voy a ser como Madonna"

  Cansada y arrepentida de haber sido Baby Vamp, Fernanda Flores, la adolescente que se paseó desnuda por Santiago, partió el 2003 con sus pilchas y su alias a Argentina. Allá está: estudiando para convertirse en asistente social, trabajando como "señorita" en una empresa de autos y viviendo con su novio uruguayo. Pero Baby Vamp quiere volver a Chile. Igual de pilucha que como la conocimos.

Domingo 20 de julio de 2008

Llegó a Santiago medio a la fuerza. Tenía 13 años, había pasado toda su infancia en Buenos Aires junto a su familia, pero el cáncer de su mamá de nacionalidad chilena y la crisis económica en Argentina los obligó a venirse a nuestro país. Su padre dijo: "Es mejor que tu mamá esté acompañada por su familia en Chile durante el tratamiento", y listo. La familia Flores, incluyendo a la pequeña Fernanda, de 13 años, se instaló en la comuna de La Granja.

Cuatro años después, Fernanda dejó de ser Fernanda. Fue cuando conoció a un decolorado artista multimedial argentino llamado Luizo Vega, el que, en un taller de teatro al que asistía, le comentó de una instalación artística que quería hacer a propósito de la nueva era reality show: poner a una muchacha virgen a caminar desnuda por las calles de Santiago para ver qué pasaba. Fernanda, por jugar un rato, se ofreció para ser la protagonista de la idea. Y así dejó de ser Fernanda y se convirtió en Baby Vamp, la niña delgada y rubia de 17 años que en 2002 se paseó tres días totalmente pilucha por el Metro de Santiago y Providencia y dejó la escoba. Fue escándalo nacional. Un abogado se querelló contra Vega por ofensa a la moral y las buenas costumbres. Tantas fueron las repercusiones del proyecto que, a pesar de los intentos de seguir haciendo performances juntos en Chile, en 2003 Fernanda y su mentor decidieron empezar de cero, pero en Argentina. Y así ambos volaron a Córdoba, dispuestos a hacer una productora. El sueño no se concretó, pero Baby Vamp, que ahora es solamente Fernanda Flores, se quedó del otro lado de la frontera. Allá está hace más de cuatro años, estudiando cuanta carrera se le ha ocurrido, desfilando y viviendo con un novio que tiene veinte años más que ella.

-Cuando dejaste Chile, ¿te fuiste enojada?

-Cansada con todo lo que había pasado. Aunque yo sabía que era por lo que había hecho yo. Pensaba: bueno, vos sembraste esta semilla y ahora tenés las consecuencias.

-O sea, te arrepentiste de haber sido Baby Vamp.

-Bueno, cuando me vine sí. Estaba arrepentida por cómo lo habían tomado. Pero ahora no. No podés arrepentirte de las cosas que haces.

-¿Dónde llegaron en Argentina? ¿Cuál era el plan?

-Primero, a Córdoba. Luizo tiene a toda su familia ahí y nos quedamos con un primo de él. Después nos fuimos a Buenos Aires; Luizo siguió haciendo sus cosas, fiestas, y yo empecé a hacer modelaje y desfiles y shows donde entrás con una ropa, te la quitás y quedás con algo más provocativo. Pero para eso me tuve que poner a entrenar duro: hacía tres horas de gimnasio diarias, cosa que nunca hice en Chile, donde era muy delgada. Me acuerdo que con lo de Baby Vamp hasta me decían que me faltaban un par de cazuelas. Pero acá en Argentina las modelos con muy delgadas, entonces para ellos estaba gorda.

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 Fernanda Flores se paseó por el Metro y el centro de la capital como una virgen desnuda. Fue el escándalo del año 2002.
-¿Y cuándo te pusiste a estudiar?

-Cuando Luizo se fue a Europa hace unos tres años. Ahora sigue allá y le está yendo rebién: acaba de vender uno de los cuadros de la crucifixión y ganó un montón de plata. Hasta me mandó dinero que me debía desde que estábamos en Chile, cuando no teníamos un mango. Bueno, cuando él se fue entré a Sicología en la Universidad de Palermo, pero tenía ramos de matemáticas y biología que se me hacían difíciles. No iba a poder terminar así. Por eso después estudié un año de artes, un año de letras y ahora estoy en primer año de trabajo social.

-Harto cambio. ¿Por qué tanto?

-Bueno, es que me gusta hacer muchas cosas y quería probar hasta decidirme. No había ninguna carrera que me gustara por completo. Pero trabajo social sí me copa, eso de ayudar a otros. Aunque siempre sigo haciendo cosas artísticas, desfiles, estoy dibujando mucho también. Esa parte me hace feliz, me saca de la rutina, me entretiene.

VIDA DE SEÑORITA

Fernanda vive ahora con su novio uruguayo en Palermo, en un departamento en un noveno piso, frente al Jardín Botánico. Ella estudia y trabaja. Él, un personal trainer que le presentaron unos amigos, cocina, ordena y la cuida. Tiene 44 años, 20 más que Fernanda.

-¿Cuál es la ventaja de estar con un hombre mayor?

-Que conversamos de los mismos temas. Él es una pareja, pero también un padre y me cuida, me protege, hablamos mucho de todo. Nos cuidamos mucho también.

-¿Y le contaste al tiro lo de Baby Vamp?

-No, supo a los cinco días de habernos conocido. Yo le mostré unas fotos de mi fiesta de los 21 años. Salía con un vestido de piedras y dije: "Bueno, éstas sí le puedo mostrar". Pero ahí salía el nombre de Baby Vamp. Y él se metió a internet y vio todo, todo. No lo podía creer, no le gustó nada.

-Entonces era más conservador que un chileno, pues.

-Lo que pasa es que él es uruguayo, no argentino. Y en Uruguay son casi igual de conservadores que en Chile. Pero ahora ya está todo bien y le gusta verme haciendo lo que me gusta. Ahora me apoya en todo y me dice que haga lo que me hace feliz. Además, no hay nada de malo.

-¿Y cómo es un día tuyo en Buenos Aires?

-Me levanto a las 8:30 de la mañana con un mate y cuatro tostadas que me hace mi amorcito y me voy al laburo. Trabajo en Ford: no hago visitas, pero insisto a los compradores para que se decidan. Gano un fijo más comisión por ventas. Es divertido, es algo que no había hecho y me entretiene.

-¿Cómo vas a trabajar?

-Bueno, me disfrazo de señorita. Me pongo pantalones de tela, chaqueta, tacos, camisa.

-¿Y te carga?

-No, ¡me encanta! Porque es un disfraz. Estoy jugando a verme de señorita. Después me voy a la casa a almorzar y cocino. O almuerzo en algún lugar por ahí. En la tarde, como a las cinco, estudio. Ahí empiezan mis clases, porque vos te armás el horario: podés elegir día, tarde o noche. Más tarde, en la noche, hacemos vida de pareja con mi novio, después de que él va a las fiestas a dejar alcohol. Suponete que vos tenés que celebrarte un cumpleaños y querés una barra de hielo con whisky y otros tragos, y él va, te lo monta con eso y listo. Pero no arma la fiesta completa.

-¿También hace clases en el gimnasio?

-No tanto. Ahora tiene una clase. Mejor, no me gusta que les haga clases a chicas.

-¿Para que no te lo miren mucho?

-Claro. Soy celosa.

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-¿Tú eres celosa o él es fresco?

-No, es que es muy guapo; entonces las chicas se le acercan. Se parece a dos actores muy famosos, uno que trabaja en "El señor de los anillos" y a un actor que hay acá que se llama Facundo Arana. Entonces vamos por la calle y se le acercan algunas chicas, pensando que es él. "Firmame un autógrafo, firmame un autógrafo".

-¿Pero tú le correteas a las chicas?

-No, hasta ahora él lo hace bien solo.

-¿Y cultivan su cuerpo juntos?

-Sí, a veces yo lo acompaño cuando va a dar clases. Él tiene una camioneta con un gimnasio adentro y va a los parques a entrenar y a dar clases al aire libre.

-¿Un gimnasio móvil?

-Sí, es una camioneta regrande que tiene con máquinas, equipos, y va a dar clases. Pero yo lo acompaño a veces solamente.

MÁS PILUCHOS

-¿Te has seguido empiluchando?

-Bueno, he seguido haciendo fotos artísticas, mostrando, sugiriendo. Desnudos hace tiempo que no hago. Pero no me parece que lo del desierto de Atacama, en 2006, haya sido el último. No ha pasado tanto tiempo.

-¿O sea, cada cierto tiempo lo necesitas?

-Sí, es como una droga, un vicio.

-¿Qué tiene de rico el vicio?

-Que cada vez es distinto y se sienten cosas diferentes. El primer desnudo fueron muchas sensaciones juntas y muy intensas. Pero cada vez que ves tu cuerpo desnudo es distinto.

-Y ahora, ¿cómo te encuentras desnuda?

-Bueno, mi cuerpo ha cambiado. Tengo el pelo largo, negro, hasta los pechos, y estoy mucho más morocha porque tomo sol. Miro fotos de antes y digo: "Cómo pude estar tan blanca". Tuve un año gótico y me ponía factor 60 para no quemarme. Pero ahora a veces voy al solarium y tomo sol. Me gusta más el look de mujer latina, más morocha. Aparte de eso, mi cuerpo ha cambiado porque estoy con alguien. De alguna manera mi cuerpo le pertenece. Por eso verlo es verlo a él también. Ver cómo ha cambiado tu cuerpo con el otro.

-¿Qué te pasa ahora cuando te acuerdas de Baby Vamp?

-Cuando veo las fotos pienso que son muchas, que mostré todo. A veces salía mi sexo todos los días en la televisión. Pero para mí fue un juego, por eso dije que sí sin mucha conciencia de lo que iba a pasar después. Claro, ahora habría cuidado más cómo mostrar, que fuera de a poco. Pero también me da emoción recordarme porque fue gracias a eso que después hice varias otras cosas más y me atreví, aunque era chica.

-¿En qué has cambiado desde Baby Vamp hasta ahora?

-Montones, montones. De partida, ahora entiendo a las personas que piensan distinto y no les gusta ver un desnudo. Antes me daba lo mismo, hacía las cosas porque sí. Siempre va a haber una parte mía que es muy rebelde, pero ahora entiendo más a los otros. Tiene que ver también con bajarse el propio ego.

-¿Y por qué vas a volver a empilucharte de nuevo en Chile?

-Bueno, con Luizo estamos hablando para volver a hacer algo en Chile a fin de año. Queremos terminar lo que empezamos, cerrar el ciclo que quedó abierto; cuando hicimos lo de Baby Vamp no se entendió, la gente no pudo ver el resultado del trabajo. Después había una exposición, todo un cuento, pero nada de eso se pudo mostrar porque el tema se judicializó, pasó a ser una menor de edad que se empiluchaba, un artista que estaba de ilegal en el país. Por eso voy a cerrar el ciclo que empezó allá, aunque ahora ya no soy tan baby.

-¿No siempre vas a ser Baby Vamp?

-No, no creo. Mi vida es distinta ahora: estoy en pareja, quiero terminar de estudiar y trabajar en eso, aunque también seguir haciendo algo artístico, porque si no me aburro. Ahora, además de los desfiles, estoy haciendo un cómic que tiene que ver con Baby Vamp y el cuento de la sexualidad. Es para las chicas, que tengan algo distinto, más lúdico, para entender esos temas. Pero no siempre voy a ser Baby Vamp. Me quiero casar y tener hijos. Ahí, más que Baby Vamp, voy a ser como Madonna. LND

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