
Domingo 20 de julio de 2008
La filosa lengua del senador por Valparaíso dice que comprende el "espíritu sombrío" del ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, pero confía en que la Concertación volverá a imponerse en las próximas elecciones municipales y presidenciales. Y adelanta con qué nombre lo hará.
-¿Por qué cree que está tan pesimista el ministro Pérez Yoma?
-El ministro Pérez Yoma es fundamentalmente un hombre de negocios, que también incursiona en política, pero con temperamento empresarial. A él, más que la realidad social, lo ponen nervioso los indicadores económicos. De ahí emana su espíritu sombrío.
-Más de alguno ha comparado sus palabras con el voto del vicepresidente argentino, Julio Cobos, que contrarió a su jefa en una votación trascendente.
-Lo único que el ministro del Interior está en condiciones de hacer y si lo estima, también de sugerirlo al país, es apretar los dientes y cualquier otro órgano. Más allá de eso, nuestro régimen presidencialista no lo tolera. Si se registrase una conducta similar a la del vicepresidente argentino, automáticamente sería defenestrado.
-¿Quién tiene más autoridad para hablar en nombre del Gobierno: Pérez Yoma o Francisco Vidal?
-Pérez Yoma y Vidal conforman un dúo como aquel tan recordado de Los Caporales. Eran muy distintos, desafinaban constantemente y parecían atributos individuales incompatibles, pero en conjunto eran simpáticos y cumplían con lo que se esperaba de ellos.
-El ministro del Interior dice también que este panorama sombrío debería cambiar después de la elección municipal. ¿Comparte aquella percepción?
-Las elecciones municipales y las múltiples candidaturas se manejan con coordenadas diferentes. Ahí lo que importa es la señal cercana, que tiene que ver con los temas que más directamente afectan a la ciudadanía.
-¿Se salva la Concertación en las elecciones presidenciales?
-Sí, se salva. En este minuto la gente parece correr despreocupada hacia el abismo, siguiendo a la yegua loca como a un hada madrina. Pero cuando el peligro esté próximo habrá capacidad de reacción.
-¿Cuándo debería venir esa reacción?
-Eso se produce con el redoble de tambores que marca el inicio de la contienda electoral. Cuando se dé el vamos a la campaña y ésta entra en tierra derecha.
-¿De qué o de quién dependerá esa reacción?
-A lo mejor del calentamiento global. Haciéndose carne en el electorado esta amenaza, desde un bus oruga del Transantiago podría emerger la figura del Capitán Planeta.
-¿Se refiere a que Ricardo Lagos será el candidato?
-Bueno, eso depende de muchos factores; entre ellos, la salud de la OEA.
-¿Prefiere al Capitán Planeta o al Panzer?
-Desde el sur del río Bravo avanza con sus potentes orugas un Panzer, aunque con los precios del combustible podría quedar a medio camino.
-¿Qué tiene que suceder para que la Concertación despierte de esta aparente apatía?
-El drama de la Concertación es que se ha venido cocinando en su propia salsa, dentro del tiesto institucional que le armó la dictadura. En el plebiscito de 1988 Pinochet perdió una batalla, pero nos está ganando la guerra. Y se dan paradojas como la siguiente: los grupos económicos más poderosos del país recelan de Piñera y, en su fuero íntimo, estarían por la continuidad de la Concertación con un nombre que los derrite de emoción.
-¿Cuál es ese nombre?
-Ese nombre se los pueden preguntar a Hernán Somerville, porque él, en la última Enade, a voz en cuello y al borde del paroxismo gritó: "mis empresarios lo aman". LND