
Viernes 1 de agosto de 2008
En caso que alguna vez se llegue a construir, el Freedom Ship, "la primera ciudad móvil flotante del mundo", tendrá que ser construido en el mar: no existe un puerto en el planeta que sea lo suficientemente grande para alojarlo.
Versiones hechas por artistas mostraron un gigantesco bloque de vidrio y concreto, con el fondo plano, de 110 metros de alto, capaz de albergar a 60 mil personas, coronado por varias pistas para aviones (ver infografía). Creación de Norman Nixon, según él, en 2002 ya había 3 mil familias y empresas interesadas para vivir y trabajar en él.
Pero recientemente, una declaración de Nixon en el sitio web del Freedom Ship, señala que tras algunos "intentos de un grupo de personas por estafarlos, las cosas se encuentran paralizadas mientras los abogados trabajan. Podríamos ponernos en marcha si pudiéramos encontrar 150 millones de dólares, pero ahora mismo no tenemos esa cantidad de dinero".
Muchos grupos han propuesto construir ciudades flotantes en el mar, pero casi siempre sus planes han colapsado en medio de la acrimonia, presunta criminalidad o demandas legales, junto con una escasez crónica de fondos. Pero el mes pasado esta idea resurgió en una forma diferente: ¿y si colonizar los océanos se convierte no sólo en una fantasía liberal, sino en una necesidad desde el punto de vista del medio ambiente?
Ecópolis flotante
Un joven arquitecto belga, Vincent Callebaut, reveló el Proyecto Lilypad, una visión de una "ecópolis flotante", con la forma de un loto gigante, que podría albergar a cientos de miles de personas obligadas a dejar sus casas por el aumento del nivel de los mares. "Encontrar formas de alojar a los emigrantes por motivos medioambientales será uno de los desafíos importantes del siglo XXI", dice. Según el Panel Internacional sobre Cambio Climático de la ONU, los niveles del mar probablemente aumentarán hasta en 81 centímetros en el presente siglo, suficiente como para devastar zonas como las islas de Kiribati y las Maldivas, y partes de Bangladesh. Los Países Bajos están gastando enormes sumas para reforzar sus diques, apunta Callebaut, y los Emiratos Árabes están construyendo un costoso terreno nuevo, cerca del nivel del mar, en el proyecto Palm Jumeirah. Pero ambas soluciones solamente pueden llegar a ser parches curitas. "El Lilypad", dice, "sería una solución de largo plazo".
Su prototipo incluye tres cadenas de montañas, un espacio de paredes de vidrio bajo el agua, en forma de tazón, que podría ser utilizado para instalaciones comerciales y recreativas.
Los detalles técnicos están notablemente ausentes de la visión de Callebaut -él ni siquiera pretende estimar cuánto costaría construirla- pero la idea general es que podría ser autosustentable, utilizando varias formas de energía renovable y recogiendo el agua de lluvia en un lago central. Su piel de dióxido de titanio podría absorber el dióxido de carbono de la atmósfera. "El objetivo es crear una coexistencia armoniosa entre los seres humanos y la naturaleza", dice Callebaut.
Pero algunos sostienen que lugares así se convertirían en campos flotantes de refugiados, albergando a personas que el resto del mundo preferiría olvidar o incluso como un escape para la elite.
Además, Callebaut es acusado de plagio por la asombrosa similitud de su proyecto con Mermaid, del arquitecto danés, Julien de Smedt. Mermaid fue imaginado como algo mucho más modesto: un "resort de bienestar" flotante, con un parque acuático en su centro. "Presentaremos una querella", dice De Smedt. "Su proyecto es a otra escala, pero es lo mismo: la forma, las tres cumbres, todo. Está totalmente guiado por nuestro trabajo".
No ofrecen soluciones
Durante décadas, la gente ha soñado con colonizar los océanos, creando nuevos países a los que sus fundadores podrían escapar y vivir en paz. Sus proyectos han tenido nombres como el Free State Project, la Laissez-Faire City, Libertocracy y New Utopia,
El Príncipe Lazarus Long, monarca reinante del hasta ahora inexistente principado de New Utopia, planea construir en plataformas de concreto colgadas del Misteriosa Bank, un atolón sumergido en el Caribe. El cobro de impuestos será ilegal en New Utopia, y Long sostiene que más de 3.200 personas han pagado una suma para inscribirse como los primeros ciudadanos.
Sin embargo, en 2000, la Securities and Exchange Commission de EEUU declaró que New Utopia era un "fraudulento esquema de internet a escala nacional", acusando a Long de ganar miles de dólares por la venta de títulos falsos. Él insiste en que es legítimo.
Pero construir casas flotantes es una idea que tiene antecedentes en Holanda: cerca de Maasbommel, se levantan casas diseñadas para elevarse con el agua cada vez que el río que pasa por la ciudad crezca.
A inicios de este año, dos arquitectos hicieron una proposición afín para la Nueva Orleans post-Katrina: casas que podrían flotar cuando fuera necesario.
Los defensores del medio ambiente tienden a desdeñar ideas como el Lilypad, las cuales, según ellos, no ofrecen soluciones a la crisis climática, sino fantasiosas distracciones que animan a pensar que podríamos escapar sin hacer modificaciones drásticas a nuestros estilos de vida. "La idea de que de algún modo podemos tomar a la humanidad, depositarla y colocarla sobre una isla que es autosustentable, y por lo tanto de que podemos seguir existiendo tal como éramos, bueno, digamos solamente que es profundamente poco realista", dice Ben Stewart, de Greenpeace. "Lo que en realidad deberíamos estar hablando es de intentar proteger a un planeta que es capaz de mantenernos a perpetuidad".
The Guardian
