
Inicio » Cultura y Entretención
Viernes 1 de agosto de 2008
El rock chileno está de luto. Hoy se realiza en Santiago la despedida del programa radial "Adictos al ruido", que nació en Concepción en 2005 y se encargó de darle un espacio en los medios a las bandas locales.
El proyecto partió de forma modesta, pero creció de tal forma que actualmente se emite en más de 17 ciudades desde Arica a Punta Arenas y se puede escuchar en diversos sitios web. La iniciativa traspasó las fronteras de la Región del Biobío y, por ende, se abrió a músicos de todo el país e, incluso, extranjeros.
Por los micrófonos de "Adictos al ruido" pasaron artistas como Babasónicos, Attaque 77, De Saloon, Los Miserables, Sinergia, Machuca, Weichafe, Leo Quinteros, Javiera Mena y Gepe, además de numerosas bandas de la escena independiente penquista.
Lo más llamativo es que este programa era realizado por una sola persona: Francisco Tapia Robles. Este profesor de inglés de 33 años nació en Vallenar, vivió en Osorno y llegó en 2004 a Concepción, donde se empapó de la música alternativa local.
El primer programa salió al aire el 11 de junio de 2005 en su ciudad natal y poco a poco se fue expandiendo a otras ciudades. Tres meses después "Adictos al ruido" fue transmitido por primera vez en la capital penquista.
"Yo hacía clases en la Universidad de Concepción y compraron equipos nuevos. Yo no tenía micrófonos, así que me traía uno para la casa y hacía las notas", recuerda Tapia.
Con el Fondo de la Música que se adjudicó en 2006, "compré el micrófono, un computador y un equipamiento un poco más decente para hacer un programa de radio y armar un estudio chiquitito en la casa". En los dos años posteriores nuevamente le asignaron recursos.
El objetivo de "Adictos al ruido" era "que las canciones de los músicos de acá suenen en la radio, porque es muy difícil que lo puedan lograr de otra manera".
Tapia confiesa que "le tengo mucho cariño a los programas que grababa casi en vivo, como el último Estéreo Festival (2005): grabé todo el evento, hice las entrevistas ahí mismo, me dieron vuelta un vaso con copete arriba de la mezcladora, pasé rabias, pero estuvo bueno".
Agrega que "yo estaba con los audífonos y con el micrófono haciendo la presentación y de repente se paraban los músicos de Fosfeno al lado mío a decir 'córner número cuatro', como si estuviese transmitiendo un partido de fútbol. No edité casi nada y eso fue como lo más entretenido".
Dos son las razones para el fin: la falta de apoyo empresarial y que se va a vivir junto a su señora a Inglaterra porque ella estudiará un doctorado de Lingüística Aplicada en la Universidad de Liverpool. Tapia explica que el proyecto "fue casi como un hijo para mí, aunque el asunto familiar muchas veces quedaba de lado fue harto sacrificio, pero si tuviera la posibilidad, lo volvería a hacer". El programa seguirá al aire hasta que las emisoras transmitan todos los capítulos, pero su creador no quiere que su obra muera aquí. "Me gustaría hacer el 'Adictos al ruido' en radios de allá. O sea, rock chileno en Liverpool o en Manchester los cabros vivirían su sueño", comenta.