
Viernes 1 de agosto de 2008
La tensa relación entre el Gobierno y la derecha podría verse aún más deteriorada, advierten en la oposición, luego de que el oficialismo no se cuadrara con la nominación, concordada previamente entre la Concertación y la Alianza, del magistrado Alfredo Pfeiffer como nuevo integrante de la Corte Suprema.
Ni la relativización que el juez realizó sobre la magnitud del Holocausto, ni su reticencia a aceptar tratados internacionales de derechos humanos, ni la constante aplicación en sus causas de la ley de amnistía, son razones suficientes, arguyen en la oposición, para que diez miembros del gobiernismo hayan "faltado a su palabra" haciendo naufragar la propuesta presidencial.
"La forma como el ministro Pfeiffer falla es conocida desde hace tiempo y, por lo tanto, es irresponsable e infantil atribuir a ello el desorden en la Concertación. Además, si la única forma para que ellos acepten a un ministro es que les gusten sus fallos, entonces llegamos a un impasse sin solución", expuso el senador y ex presidente de la UDI Hernán Larraín, quien advirtió que "representa una afrenta que la Concertación espere que sólo accedan a la Corte Suprema los jueces que actúan como ellos quieren".
Consultado sobre cómo podría repercutir esta situación en la relación con el Ejecutivo, el parlamentario sentenció que "es extremadamente delicado e inconveniente lo que ha sucedido" y adelantó que "se adoptarán decisiones con calma" con la premisa de que "no es aceptable que se rompan convenios".
"No quiero anticipar criterios, pero la falta de cumplimiento del acuerdo, avalado por los máximos dirigentes de la Concertación, es de la mayor gravedad posible. En política, lo único que cuenta es el honor y la Concertación ha demostrado que no tiene honor y eso, por cierto, entrampa las confianzas para trabajar con el Gobierno", aseveró Larraín.
Lo que ello podría implicar en la práctica es que le sea todavía más difícil a La Moneda aprobar proyectos relevantes para la administración. Con todo, ello no dista demasiado de la situación actual y un ejemplo de ello es que la misma jornada en que se votó la designación de Pfeiffer, y pese a intensas negociaciones, la Alianza confirmó que rechazaría el subsidio al Transantiago.
En el Partido Socialista, su timonel Camilo Escalona -que se abstuvo al sufragar- admitió que había un pacto previo, pero que éste no era posible de consumar.
"Debo reconocer claramente que nosotros nos arrepentimos. La historia judicial del señor Pfeiffer hacía imposible finalmente ratificarlo", reconoció el parlamentario, que manifestó sus reparos acerca de cómo la Alianza opera para conseguir acuerdos ahora que el bloque gobernante está en minoría frente al aparato de la bancada independiente y la Alianza.
"La derecha tampoco puede intentar humillarnos por la vía de que nosotros tengamos que aceptar cualquier persona que ellos quieran imponer (...) También hay otros magistrados cercanos a la derecha", precisó.
El ex Mandatario Eduardo Frei, que fue decisivo al anunciar su voto en contra, lo que hizo que otros representantes -en particular la presidenta DC Soledad Alvear- se sintieran "liberados" de un compromiso que los incomodaba, defendió su actuación, la que se sustentó -según dijo- en una convicción personal respecto de que Pfeiffer no es idóneo para tener un asiento en el máximo tribunal.
"No me guío por razones políticas, ni antipatías, sino que estrictamente apegado a lo que pienso. Horas antes ya le había comentado al ministro de Justicia, Carlos Maldonado, que tomaría la decisión en su momento y sólo tras estudiar el nombre propuesto; por lo mismo, no me siento responsable de lo ocurrido", aseveró Frei.
Según el legislador, tanto él como sus pares que lo siguieron e hicieron naufragar el quórum que requería la designación tuvieron "razones importantes" para rechazar la propuesta de palacio. "Si todos los nombres que manda la Presidenta Michelle Bachelet tienen que ser aprobados, ¿para qué pasan por el Senado?", inquirió.