
Domingo 3 de agosto de 2008
Antonia aparece sofisticada, pero igual que su alter ego televisivo, Violetita, ostenta un estilo que la hace ver como una ingenua niña sexy. Holgados pantalones de mezclilla, zapatillas de caña alta estampadas con frutillas y un carreteado chaleco de lana. "Me encantan, y éste es mi favorito. Lo tengo hace mil años", dice, antes de partir a un bar cerca de su departamento en el barrio "vaticano chico", que comparte con una amiga diseñadora teatral.
Camina y mira. Le encanta lo que ve: los rincones verdes de su condominio. En sus ratos libres vitrinea en las tiendas de antigüedades de calle Condell, ve televisión y visita a su mamá. No se pierde "El señor de la Querencia", porque le sirve para ejercitar la autocrítica. Y aunque parece que lo hace mucho, Antonia está contenta son su papel. "Pimientita", como le decían cuando era chica por lo explosiva, no es el alma de la fiesta en los encuentros familiares. Admira a su hermana Constanza, ama al teatro como a su vida y le cuesta lidiar con esto de que la miren tanto en la calle.
Te han hecho muchas entrevistas. ¿Te da pudor?
No me han hecho tantas, pero a una le da pudor leerse. Siento vergüenza, no de mí, si no de mi rol "público"; sola no me importa tanto, pero cuando ando con mi mamá, por ejemplo, me da pudor.
¿Te da miedo que la gente te encasille en los personajes? Recuerdo cuando interpretaste a la ruda Sharon Jeannette, ¿cómo te fue con la gente en la calle?
¡Es un personaje! En la vida real no soy ruda. Con la Sharon sentí eso un poco, al principio, porque la gente no me había visto en otros personajes. Después seguí trabajando y he hecho cosas buenas, malas, eso ya es criterio del público, pero distintas sí. No creo que la Violeta tenga mucho que ver con la Sharon. Generalmente el primer personaje es el que sorprende más, porque no te han visto nada antes tampoco.
Pero igual creo que la Violetita ha sorprendido más que la Sharon.
Sí. O sea, no sé si más, no sé si menos, pero yo creo que es un muy lindo personaje y me encantó hacerlo.
Por ahí dijiste que estabas enamorada de ese personaje ¿Es porque tiene algo de ti?
Todo actor tiene algo que le gustaría hacer como actor en la vida, y a mí me gustaba Ana, el personaje que Tamara Acosta hizo en la película "El Desquite". Si bien no he montado la obra ni nada, yo siento que la Violeta es un personaje muy parecido. Es un personaje que yo he querido hacer en mi vida y me tocó hacerlo en otro formato.
Hay una escena en "El señor de la Querencia" donde te hacen un aborto a la fuerza y lloras por tu hijo muerto. ¿De dónde sacas toda esa pena?
Creo que uno no lo sabe. Una se sorprende de que pueda salir porque no he hecho nunca un ataque de histeria ni he vivido lo que la Violetita, pero uno lo tiene ahí, en alguna parte.
Como la escena donde te hacen un aborto
Bueno, también creo que el dolor es porque en esa escena Luis Emilio, finalmente por miedo a su padre, es el que me sujeta para que me hagan el aborto. Esos son sentimientos encontrados, en que yo creo que como actriz una se mete en un estado entre de estar delirando y que te duela el cuerpo. Quedaba muy cansada porque me tocaba llorar mucho.
¿Y eres llorona en la realidad?
No. Súper poco.
familia matea
Dejemos la ficción. En tu historia personal, en el amor, ¿quién es el afortunado?Es un actor maravilloso. Llevamos tres años juntos. Es una relación estable, nos conocimos en la escuela de teatro.
Harto tiempo ¿Eres de relaciones estables, este es tu pololeo más largo?
Sí, el más largo. Soy estable.
Y el regaloneo con él, ¿a qué hora?
Salimos harto juntos, vamos a comer, pero él en general ensaya harto en las noches, entonces nos juntamos tarde. Igual como se trata de un trabajo sin mucho horario podemos hacer un día miércoles como si fuera domingo e ir al cine.
¿Te dijeron algo en la casa porque quisiste ser actriz? ¿No fuiste un poco la oveja descarriada, considerando que tu hermana es tan matea?
Yo también soy matea, pero ella es heavy. Desde chica que quería estudiar teatro y lo sabían, aunque cuando postulé a la Católica no lo creyeron. De todos modos mi familia es intelectual, mi hermano mayor es pintor. No soy la rara de la familia por estudiar teatro. En mi familia, el arte y la cultura se ha fomentado y respetado siempre, mucho. Me han enseñado a considerarlo un trabajo serio y a hacerme cargo de eso.
¿Cómo te proyectas?
Como actriz. Me gustaría seguir en la tele y hacer más teatro de lo que he hecho. Es muy profundo lo que se vive ahí. Estar ahí me ha traído las mayores alegrías y la mayor sensación de frustración, de dolor.
¿Y cómo han sido esas sensaciones de dolor para ti?
Es que uno le pone tanto amor y, cuando ve que no resulta, uno siente que no está entendiendo y es muy doloroso. Es algo a lo que uno se dedica, y cuando no funciona eres tú la que no estudió suficiente.
¿Has tenido fracasos?
No, yo siento que nunca he tenido un fracaso como resultado final, pero sí en el proceso he sentido mucho dolor. Hay días que no soy capaz de pararme arriba del escenario porque me siento frustrada.
¿Recuerdas algún momento específico de frustración?
La obra que más adoro es una que se llama "Estaciones de paso", que hicimos el año pasado en Lastarria. La dirigía Álvaro, mi novio. También era súper fuerte trabajar juntos, exponerme como actriz ante él. Fueron mil cosas. Fue súper doloroso porque a la vez era lo que más quería y no me salía bien.
Me llama la atención eso de que tuviste que exponerte ante él como actriz.
Traté de mostrarme ante él como ante cualquier director. Ahora, es súper pragmático ese pensamiento. En el fondo el director que estaba ahí era mi pareja.
A lo mejor, lo fuerte es exponerse ante figuras íntimas. Por eso te incomoda que te reconozcan cuando vas con tu mamá por la calle.
Me diste en un punto de terapia sicológica. Es una buena conclusión. Es la misma analogía que hago del teatro, que es el lugar donde siento mayor placer. En el lugar donde más me gusta estar es con mi familia. Es donde mejor me siento, y mostrarme vulnerable ante esa gente me duele más.
¿Y con tu hermana, que se ve tan seria?
Es súper relajada. Ella interpreta un rol donde tiene que ser seria. Tiene mucho más sentido del humor, mucho más chispa que yo. Tiene un gran histrionismo para contar cosas.
O sea, también es un poco actriz.
Yo encuentro. En la vida familiar la Constanza la lleva. En su trabajo es muy profesional y yo la admiro por eso.
antonia del pueblo
Sigrid Alegría, cuando estuvo en el 13, tuvo roces con actores que eran de derecha. ¿A ti no te ha pasado lo mismo?No, para nada. Trato de buscar siempre la tolerancia y a veces cuesta. Creo que se trata de generaciones. A mí me tocó una generación que es súper poco política, la gente no está inscrita, no le interesa; cosa que no comparto. Pero a la generación de la Sigrid o a la de mi hermana, que les tocó como adolescentes lo del Sí y el No, les tocó duro el tema, el "tú eres de derecha y tú de izquierda". Yo tengo la sensación de que en mi generación nadie quiere saber de dónde eres ni qué piensas. No se habla de eso. Creo que es muy bueno por un lado, y por otro nos hace ser unos seres apolíticos que, pensándolo desde el arte, tampoco es tan bueno.
El arte siempre es político, tu personaje de Violeta lo es. Es una obrera de los años 20, oprimida por el dueño de la tierra.
Claro. Es la voz del pueblo finalmente. Eso fue lo que más me alucinó. Es un personaje que representa a toda una parte de ese Chile y al de ahora. Es bonito, es la voz del pueblo.
Uno hace inmediatamente el click con Santa María de Iquique, con los obreros explotados, con esa tragedia.
Sí, absolutamente. No soy de manejarme en la historia de Chile muy bien, pero las cosas me resuenan, como el ejemplo que me acabas de dar. Sobre todo trabajando en TV es una gran gracia que esta teleserie lleve a tanta discusión, más allá de los temas de censura.
Me dices que estás en una generación apolítica, pero que te agrada que haya cosas que te resuenen. ¿Qué te pasa con 1973?
Me resuena a contradicciones. Por un lado me hubiera encantado existir ahí, pertenecer a una generación más combativa. Estaba el toque de queda, la censura, y si bien Chile se frenó, gracias a eso surgió una generación de gente luchando por sus pensamientos. Una generación de actores que han hecho teatro desde ahí y que envidio un poco. Me hubiera gustado estar en una situación de más conflicto, pero también entendiendo el dolor que significa combatir. //LND