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  Sabat revela su relación "de afecto" con Jaime Camhi

  Sabat revela su relación "de afecto" con Jaime Camhi

  Duramente cuestionado por Contraloría, el edil de Nuñoa revela la cercanía que tuvo con el empresario procesado por sus vínculos comerciales con "El Perilla", jefe del cartel de La Legua. Acusa a su archienemigo Pablo Vergara de hablar "puras leseras" y denuncia que lo quieren "cagar" por secretaría.

Domingo 3 de agosto de 2008

Nervioso, estresado y con la sensación de que "todos se han concertado para destruirlo", llegó el alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat, a la entrevista con LND. No para de moverse, mientras advierte que quiere conversar de todo, sin dejar nada en el tintero. A ratos se contradice, sobre todo sobre el nivel de cercanía que alcanzó con Jaime Camhi Espinosa, el empresario que cayó preso en la automotora de Sabat y que lo ha enlodado por sus vínculos con Manuel Fuentes Cancino, "El Perilla". A pesar de que hoy está procesado por lavado de activos, Sabat cuenta que conoció a Camhi en los ochenta: "Cuando yo era director de Tránsito en la municipalidad y él vendía autos. En 1989 postulé a diputado como independiente y, como comprenderán, después de ser alcalde del gobierno militar, no encontré trabajo en ninguna parte. Así que fui a pedirle que me fiara un camión. Él me dio el crédito. Y en el año 1990 tuve la posibilidad de comenzar a repartir con Colún".

¿Camhi y usted eran amigos?

No, no. Él sabía que yo había sido alcalde no más.

¿Y usted llegó así no más a pedirle el favor?

Sí. Él me fió pero yo le di cheques, porque era un negocio con todos los intereses.

Y después como alcalde, ¿le compró autos a alguna empresa de Camhi?

Camhi traía vehículos que creo eran Kia, los que importaba directamente. Como la municipalidad los necesitaba, el Departamento de Medio Ambiente, no yo, cotizó con la Kia y con Camhi los mismos modelos. La única diferencia entre ambas propuestas es que la de Camhi no tenía la garantía de la Kia, pero a cambio la entregaba él. Además, era sustancialmente más barata. Esto fue en 1997 ó 1998.

MERCADO BARATO

¿Tuvo más relaciones comerciales con Camhi?

En el Mercado Seminario [de propiedad municipal], que tanto se ha cuestionado. La municipalidad tenía deudas gigantescas, y el Concejo, no yo, decidió saldarlas a la brevedad. Eso lo heredé de la administración de Pablo Vergara [actual concejal]. En esa perspectiva, empezamos a liquidar cuestiones. Al lado del Mercado había una barraca; al frente estaban la empresa Bosch y Camare [propiedad de Camhi]. Fui a hablar con los tres y les pedí que la compraran, ya que habíamos llamado tres veces a propuesta pública sin interesados.

El Mercado fue vendido a un precio bajo el avalúo fiscal: 123 millones de pesos.

Fue el Concejo, con la facultad que tiene para autorizarlo, porque cuando el precio fiscal está sobredimensionado se autoriza a bajarlo. Yo no adjudiqué la venta, sino el Concejo, como institución. Soy un voto más de nueve y paso las ideas al Concejo que, finalmente, resuelve. Al final, de los tres el único que se presentó fue Camhi y el Concejo le adjudicó el Mercado.

¿Usted presentó al Concejo la oferta de Camhi?

La verdad es que era entre todos.

¿Pero quién llegó a esa posibilidad?

Fue hace 12 años, no me da para tanto la memoria. Podemos buscar los antecedentes, aquí no hay nada que esconder.

Y después Camhi aparece vendiéndolo a un precio muchísimo mayor [700 millones].

No sé cuánto.

Le fue bien a Camhi con la venta.

Es un tema de gestión, aquí nosotros ponemos el aviso.

¿Por qué Camhi tuvo tanto éxito vendiendo el Mercado a tan buen precio?

El tipo fue un gran comerciante: tú entrabas a su compraventa, ibas al baño y salías con auto. Era así la cosa, no era una cuestión mía.

Poco tiempo después de eso, usted le compra dos parcelas a Camhi en la inmobiliaria El Claro, en Pucón.

Eso yo diría que fue una tontera.

¿Una coincidencia?

No, entendamos: yo con él tenía una relación.

¿De amistad?

Sí, de afecto, por lo que dije.

¿Y también una relación comercial?

Yo efectivamente le compré. Están las escrituras. En ese momento fui a Pucón con mi señora y con varias personas, en un avión para todos los que quisieran conocer su proyecto El Claro de Pucón. También iban funcionarios municipales, nuestros concejales y mucha gente. Compré dos parcelas chicas, que son mías. Si hubiera querido esconderlo no lo habría hecho todo así. Hoy estamos en este país idiotizados con todas estas cosas, pero yo sentí que podía comprar.

EL "ANDRONICO LUKSIC"

¿Jaime Camhi colaboró con usted en alguna campaña política?

Me ayudó cuando fui [candidato a diputado] como independiente, en 1989.

¿Qué tipo de colaboración fue esa?

No sé, tiene que haber sido en plata. No debe haber sido mucho tampoco.

Cuando usted abre la Automotora Pedro de Valdivia, Camare Autos, la empresa de Camhi, había quebrado ¿Por qué lo nombra a él como gerente?

Por la sencilla razón que yo había firmado como aval de su hijo [por 60 millones de pesos] para que se fuera a estudiar. Pensé que Jaime iba a salir adelante fácilmente. Es que ustedes no se imaginan lo que era; no sé, era como un Andrónico Luksic de hoy. Por ejemplo, cuando en la municipalidad queríamos hacer rifas para los funcionarios, él ponía televisores y siempre estaba ahí.

¿Qué experticia tenía usted en el negocio de las automotoras?

Me tincó porque en Pedro de Valdivia no había ninguna automotora. Así de simple, el local era mío. Significaba hacer una mínima inversión y, además, tenía la ventaja de que no requería tanta fiscalización.

¿Le sugirió Camhi que iniciara este negocio?

Sí, efectivamente. Él me dio la idea, sabía de eso, lo habíamos visto. Cuando ya inicié el cuento, Raúl Dell'Oro, que era presidente de la Cámara Nacional de Comercio Automotriz, me prestó toda la asesoría. También Pompeyo Carrasco. Bueno, y hablé con Francisco Javier Errázuriz para solicitarle que me diera la marca Cidef y me prestara la vitrina.

¿Alguien le ayudó con el financiamiento?

No. Fueron capitales míos con un préstamo realizado por mi señora, ya que ella recibió una gran herencia. Esto fue en diciembre de 2004 y abrimos en febrero de 2005. Debería ser un plus que un alcalde tenga un negocio y no algo negativo. Lo digo derechamente y si quieren me creen: una de las cosas que me ha permitido resistirme a cualquier tipo de oferta, y hacen bastantes y de todo tipo, es precisamente tener una situación más o menos ordenada y sólida.

¿Cómo entró Camhi a la automotora?

Me estaba debiendo plata y no me respondía. Entonces cerró su automotora en Bilbao y me vendió tres autos. Se fue a trabajar conmigo por el 30% de cada venta y nos comenzó a ir muy bien. Eso fue hasta el 27 de septiembre; yo no estaba ahí y los carabineros llegaron.

¿Y lo fue a visitar cuando estuvo en la cárcel?

Por supuesto, tenía que preguntarle un montón de cosas de los negocios. Yo no entendía nada cuando lo tomaron preso. Es tremendamente desordenado, entonces cuando lo llevan preso no había antecedentes de algunos cheques y autos.

¿Usted sabía que tenía relaciones con "El Perilla"?

No, jamás. ¡Cómo me voy a estar metiendo con un gallo que es amigo de narcotraficantes! Ahora, él me dijo en la cárcel que efectivamente le había comprado y vendido autos y también que, en algún momento determinado, en su desesperación, le pidió plata prestada al "Perilla". Pero eran cosas que yo no sabía en ese minuto.

¿Siguen siendo amigos?

No. Cuando él salió de la cárcel tuvimos un conflicto porque pedía cosas que yo no podía darle, como participación del negocio.

¿Es verdad que lo amenazó de muerte?

No creo que haya llegado a eso, pero, según tengo entendido, es un tipo depresivo, bipolar y bastante violento cuando quería serlo.

EMPRESA DE PAPEL

A raíz de la denuncia realizada por el concejal Pablo Vergara en 2007, Contraloría emitió el 21 de julio un informe final, donde cuestiona que el vicepresidente de la Corporación Municipal de Educación y Salud, Mario Gómez Puig, haya mantenido al mismo tiempo una relación comercial con el alcalde a través de la empresa Pedro Sabat y Compañía. El organismo fiscalizador estableció que, cuando Gómez Puig fue nombrado, Sabat era el presidente de la citada corporación. También cuestionó los descargos del alcalde, quien entregó documentos que señalan que la empresa fue cerrada en abril de 2004. Sin embargo, Contraloría contradijo su versión: "La disolución se produjo el 7 de noviembre de 2007". En respuesta, el edil sostiene que Pedro Sabat y Compañía no fue creada para lucrar, sino materializar su sueño: la fallida Universidad de Ñuñoa.

"No tuvo RUT, tampoco facturas, no tuvo nada. Después de llevar tres años haciendo trámites, el Consejo de Educación nos dijo que no había posibilidad de hacerla porque estaba orientada a la clase media. Y se disuelve de la misma forma como supuestamente la habíamos creado", explica.

EL HIJO DE MI AMIGO

Publicidad Urbana es una empresa municipal, formada en 2002 por Hugo Muñoz y Gustavo Casals, que al poco tiempo de su creación traspasaron su propiedad al verdadero dueño: el hijo de Gómez Puig y ex funcionario de confianza del alcalde, Mario Gómez Vargas. Contraloría también cuestionó el hecho de que esta compañía que durante cinco años funcionó sin patente se adjudicara gran cantidad de las licitaciones de publicidad y eventos del municipio, por unos 200 millones de pesos. "Deben mantenerse las observaciones formuladas, las que como se ha dicho, se relacionan con los vínculos acreditados de la autoridad comunal con los señores Mario Gómez Puig y Mario Gómez Vargas", señala el informe del organismo fiscalizador.

Señor Sabat, ¿cómo se creó Publicidad Urbana?

Está formada por Mario Gómez Vargas, hijo de Mario Gómez Puig, a quien yo conozco desde 1978 cuando él era decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, y por su socio Marcelo Vidal, a quien conocí cuando él y Mario hijo trabajaban en la empresa de publicidad urbana Heres, en 1996. Le tengo mucho cariño a Mario hijo, porque su padre es muy, muy amigo mío. Fue mi profesor, mi decano, trabajé con él en la Facultad de Economía y es lejos la persona más inteligente que conozco. Por cierto les dije que hicieran su empresa, que se atrevieran, porque yo he sido principalmente un emprendedor.

¿También participó de esta idea Gómez Puig?

Yo no lo conversé con él. Pero tengo una cosa súper clara: desafío al que me muestre si alguna vez le he adjudicado algo a él [Gómez Vargas], ya sea en las corporaciones o en la municipalidad, más caro que a otro oferente. No tengo esas trancas políticas; de hecho, Mario Gómez Puig y Mario Gómez Vargas eran o son militantes PPD. Además, le digo a Pablo Vergara, que es especialista en buscar leseras, que busque si en estos 12 años como alcalde, con las facultades que he tenido, antes más amplias y hoy más restringidas, alguna vez se ha adjudicado con mi voto algo que sea un peso más caro.

Pero no puede negar que Publicidad Urbana se ha llevado la gran mayoría de las licitaciones.

Convengamos entonces que son eficientes, porque hacen las cosas con el precio más barato y nunca ha habido un reclamo por las cosas que han hecho. Yo sé que en esta cuestión soy la cara visible, pero hay varias fases de calificación de proyectos en las que no tengo ninguna participación.

Contraloría mantuvo su observación respecto de que Publicidad Urbana funcionaba sin patente.

Pero no es una observación legal. Para que sepas, la municipalidad no puede pedir algo que no exigen las bases; además, la ley de Chilecompras prohíbe pedir patentes.

¿Es decir que la Contraloría se equivoca al pedir la patente?

No, no se equivocó, pero eso no significa que sea requisito para no comprarle. Lo que pasa es que hay una falta municipal en el sentido de la fiscalización. Nosotros tenemos 60 mil patentes, pero debe haber 20 mil personas más que no la tienen. LND

 

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