
Domingo 3 de agosto de 2008
Son más de dos meses que el emblemático edificio de Teatinos 120 lleva en reparación, cubierto por un gigantesco telón verde que no deja ver nada por las ventanas. El director de Presupuesto, Alberto Arenas, hace rato que no disfruta de la vista a la Plaza de la Constitución que suele tener en su oficina en el piso 12. Es más, en el lugar ni siquiera entra la luz natural, quién sabe hasta cuando. También, el ruido casi infernal de un taladro comienza a molestar apenas se inicia esta entrevista. "Lo mejor es que la hagamos en otra parte", propone Arenas.
La conversación se retoma en una oficina nueva y más austera. Ésta sí tiene luz natural, por lo menos la suficiente para que las fotos del entrevistado salgan tal como él quiere. "Todos sabemos que da lo mismo lo que se escriba, porque si la foto es mala, no hay rating, no hay rating, no hay rating", bromea el mandamás de la Dipres. Sobre el escritorio tiene dos documentos que se preocupa de no dejar de lado: una especie de torpedo preparado para la entrevista; y un comunicado con los detalles del anuncio que hizo esa mañana: el instructivo de austeridad para que todos los servicios se aprieten también el cinturón, la más reciente de las batallas de la cruzada contra la inflación.
¿Quién es el cerebro detrás de este instructivo?
Es una coordinación entre Hacienda e Interior, por instrucciones precisas que entregó la Presidenta Bachelet. Así como las familias chilenas se aprietan el cinturón, es dable también que el Gobierno central entregue señales. Que no cambian los objetivos que tenemos trazados para el año, ni tampoco afecta la parte más importante, que es el gasto social, sino que tienen que ver con el gasto de operación. Así damos una señal de austeridad y nos ponemos en sintonía con lo que están haciendo las familias.
¿Esta medida es temporal?
Es un instructivo para agosto a diciembre de este año, y todo aquello que tenga relevancia para 2009 también será refrendado en la formulación de presupuesto.
Antes de prepararlo, ¿tantearon el terreno para saber si habría resistencia por parte de los servicios?
Esto está en sintonía. Hace rato venimos entregando señales importantes y éstas medidas son parte de esta cruzada contra la inflación. Es de sentido común decir: "Vamos a dar estas señales de austeridad en el manejo de los gastos corrientes". Y esto no pone en duda en ningún momento los compromisos para 2008. Hay que hacer los esfuerzos en momentos oportunos y este es el momento para ser austeros.
¿Qué monto que pretenden ahorrar con esta medida? Usted que es el señor de las cifras lo debe tener claro.
Lo importante es que la política fiscal está haciendo un gran aporte, tanto con el manejo de las expectativas y el trabajo coordinado con la política monetaria, como con en el crecimiento. Si es un millón o diez, da lo mismo. Lo que importa son las señales. Pero si insistes con un número, te digo que el gasto fiscal de este año no crecerá un 8,9%, sino 6,8%, y la gente lo entiende al tiro.
¿Cuál va a ser el aporte concreto de esta medida? ¿Por qué tanta reticencia con el monto del ahorro?
Es que no es lo importante: el aporte concreto es la señal. Estamos empeñados en ser muy eficientes en cómo gastamos los recursos en el sector público y eso no tiene que ver sólo con los servicios que entregamos a la ciudadanía, sino también con la forma cómo vemos el gasto operacional. Esa es una señal.
¿El aporte de esta medida, entonces, va más por el lado comunicacional que sobre una incidencia directa en la inflación?
Lo que ocurre es que los fenómenos en los niveles de precios también tienen que ver con las expectativas, no es comunicacional. Si todos piensan que el nivel de precios va a ser más alto, la probabilidad de que sea más alto es bastante alta. Estamos contra este proceso de inflación, haciendo esfuerzos distintos, y dando la señal de que estamos luchando contra ella.
Usted dijo hace poco que todos los economistas serios sabían que esta inflación es importada. ¿Qué tanto influye el gasto público en la inflación?
Lo que he dicho lo reitero: todos los economistas serios saben que esta inflación es importada. Digámoslo de esta manera: el gasto público no es responsable de la inflación, pero existe. Y por tanto, lo que se le pide a la política fiscal es que ayude también desde la administración de las finanzas públicas. Pero el que lo haga no quiere decir que sea responsable de esto. Todo economista serio sabe que este nivel de los precios está relacionado con los temas de energía y alimentos que vienen desde afuera y, por tanto, lo que hacemos es dar señales.
¿Entonces, con este apretón de cinturón de la política fiscal seguimos en el ámbito de las señales?
Quiero ser explícito: que la política fiscal no crezca un 8,9% (que la estimación que se hizo en octubre pasado), sino un 6,8% es un tema real y no una señal.
¿Y qué les respondería a las economistas que afirman que el mayor nivel de inflación en Chile respecto a otros países se debe al gasto público?
Dos cosas. Quienes atacan a la política fiscal por su rol, diciendo que es el germen del nivel de precios, no lo hacen desde las finanzas públicas sino desde una opinión que tiene un sentido político. Así lo he explicado y he sido franco en decirlo, porque todo economista serio sabe de dónde viene la inflación. Segundo, esos mismos economistas son los que, a renglón seguido, dicen que el gasto público debiera crecer como el PIB. Yo desconozco la tesis económica que recomienda aquello. Porque lo que ellos están pidiendo es que el Estado no crezca. Y eso no tiene que ver con el nivel de precios.
¿Eso quiere decir que sus afirmaciones son irresponsables?
No he dicho eso. Lo que estoy diciendo es que tenemos claro el por qué del nivel de precios que hay en Chile. Quienes trabajamos en política fiscal estamos acostumbrados a que nos critiquen, pero sabemos separar la crítica que no viene desde las finanzas públicas, respecto a aquella que es cíclica y que está muy relacionada con las elecciones de 2008 y 2009. Nosotros escuchamos esas críticas, pero contestamos siempre con seriedad y transparencia.
Todo este conjunto de señales económicas que está enviando el Gobierno, ¿también pasó por un análisis político y con el horizonte en las elecciones?
Todo objetivo de Hacienda es hacer un manejo eficiente de las finanzas públicas y aportar a los equilibrios del país en 2006, en 2007 y cuando no haya elecciones. Hemos sido, y seguiremos siendo, súper rigurosos con el control del gasto público.
Que estas señales también tengan un efecto político no es algo negativo.
La política fiscal no escapa al diseño y la implementación de las políticas. Es más, está absolutamente relacionada. Lo que estoy tratando de decir es que no porque haya elecciones en 2008 y 2009, vamos a ser más rigurosos. Nuestra política fiscal, desde que comienza hasta que termine la administración, será transparente, predecible y con bases sumamente sólidas y reconocidas internacionalmente.
Pero el respaldo que le dio todo el oficialismo a un presupuesto poco expansivo para 2009 sí tiene un horizonte político.
Cuando tienes un nivel de precios elevado, todos estamos llamados a esta cruzada, porque afecta a todos, especialmente a los más vulnerables. Entonces, cuando el ministro de Hacienda se reúne con las directivas de los partidos y va al Congreso, es porque hay un consenso amplio. Tenemos que ponernos todos en primera fila a luchar contra la inflación, eso es natural. Y por tanto, las medidas que tomemos desde la política fiscal van a ser muy bienvenidas. Si estuviéramos en 2006, con estos efectos inflacionarios, estoy absolutamente seguro que desde la Concertación cerraríamos fila de la misma manera. Y si me preguntas cómo lo han tomado los parlamentarios de la Concertación, lo han entendido perfectamente.
Este año, incluso, el ministro Andrés Velasco adelantó el lobby con la Concertación para pavimentar el camino de la discusión del presupuesto.
Soy súper riguroso con el tema del presupuesto y éste tiene sus etapas.
Esta semana usted dio a conocer las últimas cifras del superávit: hoy el país tiene 26 mil millones de dólares en activos financieros y en marzo de 2010 esa cifra podría superar los 30 mil millones. ¿Existe el temor de que todo ese superávit que en manos de la derecha si la Alianza llega al gobierno?
Esa es una materia que no nos corresponde a nosotros. El manejo eficiente de las finanzas públicas lo hacemos desde el primer hasta el último día de gobierno.
Pero en el oficialismo sí existe ese temor.
Nosotros no administramos las finanzas públicas con temor. Lo hacemos con políticas claras, con transparencia y con una política de balance estructural que nos da fortaleza y que permite el cumplimiento de todos los compromisos presidenciales. Y si preguntas si hay temores de las finanzas públicas por la acumulación cada vez más grande de activos, te digo que no los hay. Es como si le preguntaras a una dueña de casa si quiere más ahorros para enfrentar el futuro. ¡Por favor! Desde nuestro rol es bienvenida esta acumulación de activos financieros, porque nos permite dividendos. Y estos intereses se gastan al servicio de la ciudadanía. No hay intranquilidad. // LND