Inicio

  Nuevo cine chino: Entre la censura y la genialidad

  Nuevo cine chino: Entre la censura y la genialidad

Domingo 3 de agosto de 2008

Más allá de las patadas pero siempre, con las patadas- el cine chino. En el plano de las golpizas, el monarca se llama Johnny To, quien filma a ritmo incontenible, la última de ellas estrenada en Occidente, hasta el cierre de esta edición, se llama "Mad detective"; pero su capítulo más reconocible -y disponible en videoclubs nacionales- es su saga de las tríadas (las organizaciones criminales chinas de tradición), como "Election" (2005) o "Exiled" (2006), historias de mafiosos que se pueden comer la cerámica de un plato sin pestañar. To hace western a lo Hong Kong, fascinando, cómo no, a gente como Quentin Tarantino.

El cine de Bruce Lee, y de otros próceres que volaban sin arnés, encontró sede en la isla de Hong Kong, y también es lugar de residencia de Wong Kar Wai, quien ganó tribuna mundial con "Happy together" (1998) o "Con ánimo de amar" (2000). Wong Kar-wai filmó su primera película en Estados Unidos, "My blueberry nights" (2007), en un salto oceánico ya logrado por Ang Lee, el taiwanés que irrumpió en el panorama internacional filmando los choques culturales de sus compatriotas en Nueva York ("El banquete de bodas", Oso de Oro en Berlín, 1993). El gran golpe de taquilla de Ang Lee vino con "El tigre y el dragón" (2000), la película extranjera que más ha recaudado en Estados Unidos, y cuyas estilizadas peleas con arnés han sido perfeccionadas por otros compatriotas suyos como Yimou Zhang ("La casa de las dagas voladoras", 2003).

El recambio ya crece en China, siempre en medio de restricciones relativas: en China, para legalizar una película, primero hay que presentar el guión, y si se aprueba, se presenta la película al acabar el rodaje. Recién la película está autorizada. Aunque no todos siguen este conducto, el cineasta Jia Zhangke hizo su primera película "legal" en China, "El Mundo" (2008) aunque en este caso fueron los mismos funcionaros públicos quienes lo convencieron, con una política de incentivos económicos. Es lo que el crítico Zhang Xianmin describe como "producción rosa": mezcla del rojo, color oficial, y el gris, por el reproche con que se describe esa cara oscura de China. Es el quiebre no resuelto entre modernidad y tradición, que motiva los nuevos documentales clandestinos y épicas íntimas como lo es "Still life" (2006) del chino Zhang Ke Jia, ganadora en la última edición del Festival de Cine de Valdivia: la nueva China, con sus construcciones de ciencia ficción en este caso , la represa más grande del mundo- engulle a la antigua. Un acto de creación que el nuevo cine chino hizo bandera.

 

Redes Sociales »

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.