
Domingo 3 de agosto de 2008
Los Chinos Pobres
El neón que corona la entrada de este clásico restaurant de barrio Brasil guarda una historia que empezó en los años veinte del siglo pasado, cuando su fundador, don Jenaro Yau -fallecido en 1996-, se las arregló para con poca plata proporcionar platos típicos a bajo costo a la antigua Sociedad de Beneficencia China, sede social ubicada en Matucana que daba albergue a los desvalidos emigrantes orientales que llegaban a Santiago, y cuyas condiciones de vida eran tan paupérrimas que la gente del barrio Yungay los apodó los chinos pobres.
De ahí surgió el nombre del boliche, que estuvo frente a la Quinta Normal hasta los años 70, desde donde se mudó a las dependencias del antiguo cine Alcázar, donde se sitúa hoy. Ahí todavía se pueden degustar las recetas cantonesas celosamente guardadas de la familia Yau, aunque hoy el lugar cambió su nombre al de "Los Chinos Ricos". Se nota que les ha ido bien.
"Patlonato"
Los escenarios de "Huaiquiman y Tolosa" se abren ante el fanático de las ofertas como un campo de batalla repleto del sibilino rumor del idioma chino. Se trata de un inentendible balbuceo que flota sobre el vitrineo ajetreado por anaqueles repletos con todo tipo de chucherías, como bien dicen los anuncios del sector: "Casaca parka chaleco pantalón polera peto y más". Acá la fauna comercial se divide en tres: la china propiamente tal, hacia el sector de Recoleta. La árabe y la coreana, que corresponde en número a la población oriental más grande de la zona. Entre trapos y voluptuosos maniquíes, no es difícil encontrar personajes de la milenaria patria de Mao como el joven Hai na-Fu, alias "El chino Domingo", un vendedor de la tienda Hao Wei Ltda.
Chinos de Estación Central
En este sitio vienen a la mente las letanías poéticas de "Epiglama Olientaleh" del poeta Rodrigo Lira: "El dinelo: ¿Eh la lecong pencha de la viltú?".
En calles Meiggs y San Alfonso el dinero parece ser lo único que da sentido a la vida de los chinos que desconfiados se concentran absolutamente en trabajar.
Un histérico paisaje donde todos dicen: "no quelel, no fotos y no entlevistas".
Cuesta encontrar alguien que hable. Finalmente, María Yi accede a hablar, increpando fuertemente porque se le atribuye la nacionalidad china. "¡No sel china. Sel de Taiwán! No lelacionalme con los chinos de acá. No me intelesa eso ni los Juegos Olímpicos".
Y antes que el chino que vende arrollados primavera en Matucana con Alameda nos agarre a patadas por querer dialogar, dejamos esos barrios imaginando el país más poblado del mundo, esa misteriosa región que nos dio las patadas, el chaufán y que a partir del próximo viernes ocho, a las ocho de la mañana recibirá todas las miradas del mundo en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing. LCD