
Domingo 3 de agosto de 2008
Akira Kurosawa decía que en sus películas había "tres o cuatro minutos de verdadero cine". Leído de otra manera, es posible intuir que Kurosawa es consciente que hacer cine no es lo mismo que hacer películas o mejor, que en realidad el cine es un milagro que se compone momentos al interior de la proyección que aparecen sin aviso, cuando se está pendiente de la historia y sus relatos.
En "4 meses, 3 semanas, 2 días" hay varios minutos de esos que Kurosawa intuía como cine. Hay giros, silencios, emociones sinceras, que salen a la superficie de una historia simple y directa.
Dirigida por el rumano Cristian Mungiu y con varios premios a cuesta, entre ellos, Palma de Oro en Cannes, la cinta es el relato de una noche, en plena dictadura de Nicolae Ceausescu, a fines de los 80. En la cinta, Gabita está embarazada, pero quiere abortar, Otilia, su amiga y compañera de cuarto en la universidad, la acompaña. Juntas arriendan una pieza de hotel y se ponen en contacto con el doctor que hará la intervención. Ahí en el cuarto negocian torpemente el precio, arreglan el método y se someten a las herramientas del doctor. Pero"4 meses, 3 semanas, 2 días" no busca una reflexión moral sobre la vida y la muerte. No tiene prejuicios sobre el aborto, prefiere un estado de ánimo, antes que una sentencia. Tampoco es un film político, aunque hay una opresión constante y una sensación de urgencia y terror. Abortar es ilegal y peligroso, caminar por las calles parece temible y el espectador sufre con las protagonistas la asfixia, el miedo y la culpa.
Pocas veces tenemos la suerte de ver películas como esta, que basan toda su fuerza en lo que ocultan. Sus imágenes son directas, prácticamente filmadas en tiempo real. La cámara flota por sobre las historias, trepida mientras sigue a Otilia por las calles de Rumania, pero sabe quedarse fija cuando hay que contemplar.
Mungiu, su director, tiene una mano hábil tanto para contar una historia como para crear el ambiente. Sin música de fondo, sin rarezas visuales, su talento está en la capacidad de retratar con imágenes. "4 meses, 3 semanas, 2 días" es de esas películas que más que verse, se sienten. En una de las escenas, Otilia, cumpliendo la promesa que le hizo a su novio, sale del hotel para saludar a su suegra de cumpleaños. En plana cena de celebración, todos a su alrededor hablan de cosas triviales, la educación de los hijos, los trabajos, etc. ella al medio de la mesa, tiene la cabeza en otra parte. Pero el espectador no puede dejar de tener miedo, palpar lo lento que pasan los minutos y sentir que mientras ella está ahí, en el hotel puede pasar lo peor.
Buena parte de las escenas son así, contienen la posibilidad de un desastre en potencia y el resultado es una mezcla cruda y realista que arrastra físicamente al espectador escena tras escena a la tortura de una noche.