
Domingo 3 de agosto de 2008
"¡Familias, las odio!" La frase es de Gide. Históricamente, la izquierda marxista y los escritores exquisitos han coincidido en una sola cosa: el odio a la familia. Para Marx y Engels era el pilar del capitalismo; para el autor de "El inmoralista", el infierno en la Tierra. Hay un poema bien conocido de Philip Larkin que dice: "Tu mamá y tu papá te cagan bien cagado / A lo mejor no lo hacen a propósito, pero lo hacen / Te llenan con todos sus defectos / Y agregan otros sólo para ti."
En Chile tampoco han faltado los cantos de odio a la familia, desde las ancianas tiránicas y los hijos viejos de Donoso hasta los matromonios babeantes de Gumucio. El más reciente exponente de esta tradición es "Escape libre", unipersonal escrito, actuado y dirigido por Álvaro Rudolphy, actualmente en cartel en el Teatro Mori Bellavista. No pretendo hacerle propaganda barata. Me parece lejos de ser perfecta. Pero es una obra importante, además de siniestramente divertida, y esto hay que decirlo.
Rudolphy empieza echando a gritos, desde un auto imaginario, a un imaginario limpiavidrios de semáforo. De ahí en adelante, interrumpido sólo por las melodías de una enigmática dama cantante, cuenta su vida. La cuenta en círculos. De los autos potentes a los autos potentes (que parecen al principio emblemas de la miserable, acomplejada, brutal clase media chilena, y que al final lo son, salvo que la clase media se revela criminal). Del recuerdo paradisíaco de nadar de niño al recuerdo paradisíaco (pero también trágico) de lo mismo. En círculos piensa el homo familiaris de Rudolphy, porque su vida es un círculo que se resiste a serlo: la ambición de fundar "una familia bien constituida", diferente del infernáculo del cual proviene. Y la palabra viene al caso, porque los círculos en los que se mueve se van haciendo más angostos, como los del infierno de Dante. No es poca cosa que Rudolphy, sin romper el ambiente de pesadilla, logre arrancar, gracias a su sentido de la sorpresa ("Niños de escasos recursos ¡Puta que me gusta esa frase!") varias carcajadas del público. Como si nos hiciera reconocer que esto será el infierno, pero en fin, es nuestro infierno.