Inicio » Vida y Estilo

  "Soy flaca engañadora"

  "Soy flaca engañadora"

  "Me gusta mucho comer, pero ¡comida comida!, como un guiso que hacían mi abuelo, mi mamá y mi tío. Se llama guiso del pobre: tiene arveja, pan añejo remojado y leche. Juntas eso con sal y te lo comes".

Domingo 3 de agosto de 2008

Llueve en Santiago, pero Natalie Nicloux (26), la morena actriz del Club de la Comedia, no anda con paraguas. No le gustan. Prefiere el gorrito de su polerón y otro que trae debajo, como el que usaba el Chavo del Ocho, pero más bonito. "El día está ideal para ir a La Carmelita", dice mientras caminamos por el centro a una de sus picadas favoritas. Vamos por unas ricas y caseras sopaipillas pasadas. Finalmente llegamos a la galería La Bahía, por calle San Antonio, entre Merced y Monjitas, donde están las abuelitas de La Carmelita, un negocio en el que llevan más de sesenta años haciendo sus delicias. El problema: a esta hora no hay sopaipillas. Lo bueno: ya están listos los picarones pasados. Natalie le hinca el diente a seis mientras tomamos tecito en este día de lluvia.

¿Desde cuándo conoces esta picada?

Desde chica. Cuando yo era pequeña vivíamos en La Florida, veníamos con mi familia a comprar las cosas al centro y pasábamos por acá a comer sándwich de ave o sopaipillas en el local donde estaban antes, en Merced. Ese lugar además tenía una magia porque estaba lleno de gallinitas de artesanía, con estas mesitas chicas. Un día, de grande, me acordé del lugar y empecé a venir de nuevo.

¿Eres buena para el diente siendo tan flaquita?

Soy flaca engañadora: soy caderona, potona, con piernas gruesas. Soy flaca de acá arriba nomás (muestra del cuello hacia arriba). Y me gusta mucho comer, pero ¡comida comida!, como un guiso que hacían mi abuelo, mi mamá y mi tío. Se llama guiso del pobre: tiene arveja, pan añejo remojado y leche. Juntas eso con sal y te lo comes. Es rico, rico.

¿Entonces no haces dieta?

He tratado, pero no me funciona. Por eso prefiero hacer ejercicio aunque no soy de gimnasio: pago y sé que no voy a volver a ir nunca más. Con el espejo, la música y el músculo no me hallo.

¿Es verdad que te cuesta ponerte vestiditos y tacos para los monólogos?

Sí. Es que pienso que la que sale ahí soy yo y por eso tengo que sentirme cómoda. Probablemente yo me visto pordioseramente y lo entiendo, pero tiene que haber una forma de encontrar un estilo que no sea tan pordiosero, pero que no deje de ser yo; además hay un problema de salud con los tacos.

Y cuando te ves así, de tacos, ¿te sientes mina?

Veo que se ve bien, aunque no es lo que yo usaría. Y no me siento especialmente mina. No es lo que he vivido: cuando chica tuve sobrenombres, medía un metro mil, imposible bailar con nadie, tenía los mismos ojos que ahora. Y esta cuestión de la belleza exótica, ¿qué es? ¿que soy fea? Por eso empiezas a generar el mecanismo de defensa de ser simpática para contrarrestar el resto y te acomodas desde ese lado.

¿Y el humor funciona como técnica de seducción?

Sí, harto. Igual soy entera gansa: me gusta un puro gallo y ahí me quedo. En las demás cosas soy dispersa.

Como ¿en qué cosas?

Me cuesta organizarme y salir de la casa. También lograr metas, porque pienso en mil ideas y después muero de la impresión con tanta cosa. Me cuesta concentrar la energía. Nunca he sido muy sistematizada: no sé dónde se pagan las cosas, dónde hay que reclamar, dónde se hacen los trámites, me carga el tema de las tarjetas de crédito. Antes pagaba mis cuentas, pero ahora delegué el poder a mi madre. Le dije: ahí hay cuentas, ahí hay dinero y listo.

Pero ahora puedes pagar todo por internet.

Pero tampoco sé de internet. Tengo computador, me meto y no entiendo nada. Soy un desastre tecnológico.

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.