La directora desata la fuerza de la memoria cuando abre una ventana al interior de un lugar maldito que se prefiere ignorar. Allí encuentra un mundo de seres palpitantes que organiza a golpes de locura, encierro, abandono y algunas esperanzas. Son chispazos personales inconexos en escenas cuidadas al detalle que siguen el sin sentido que proponen las cartas, sin racionalizar la realidad ni caricaturizar a los pacientes.
Temores, alucinaciones, sensualidad, sexualidad, quietud y tristeza tienen los instantes que viven estos seres inaccesibles. Especial fuerza tiene la escena del comedor, momento de juego, revelación de identidades, encuentro y lejanía.
Las emociones a través del gesto corporal propio del paciente siquiátrico parece ser el hilo conductor en este vaivén humano. Un factor que tal vez deba subrayarse para que el perfil escénico exprese toda su potencia.
(Lastarria 90. F: 9 539 3713 / 8 827 2918. Ju., vi. y sá., 20; do., 19:30 (hasta el 24 de agosto). $4.000 y $2.000).
"Una relación pornográfica"
Tal vez por ser mujer, el personaje que interpreta Heidrun Breier, y que encara al de Daniel Muñoz, deja que su fantasía sexual asome como una corriente íntima, imparable y delicada, contradiciendo el significado de la palabra pornografía, que implica mostrarse para excitar al espectador.
Nada de esto ocurre en la obra de Philippe Blasband, que dirige Paulo Meza.
Con sencillez e inteligencia explora la relación entre intimidad afectiva y placer sexual que se da entre dos solitarios que sólo buscaban sexo, sin saber que el diálogo y el amor podría ser una alternativa.
Clave es la desenvoltura cotidiana en el trabajo de los actores. Así los instintos llegan como manifestación sana del cuerpo y la voluntad mientras la fantasía deriva hacia una profunda relación por la convergencia de la química y del diálogo. Después, por pertenecer a una sociedad del miedo y la seguridad, dudan en dar el siguiente paso.
Pero eso ya es otra cosa.
(Lastarria 90. F: 9 386 0385. Ma. 19 a vi., 22 de agosto, 21:30).