
Martes 19 de agosto de 2008
La biomasa, energía obtenida a partir de la quema de recursos biológicos -vegetales y derivados, residuos agrícolas y abono animal- es una de las alternativas de generación energética más antigua y que aún satisface buena parte de las necesidades del país. En el mundo, su utilización ha derivado, principalmente, a la producción de biocombustibles como el etanol, pero en Chile, varios empresarios madereros vieron en la producción de pellets -pequeños cilindros de aserrín presionado y pegado por su propia lignina- una opción para generar energía limpia.
Ecopellets S.A. es una de las empresas formadas para explotar este nuevo negocio. Hace cerca de un año y medio trabaja en conjunto con la Fundación Chile, Industrias Gross, Interforest y Forestal del Sur, en la producción de estos pequeños cilindros con un poder calorífico que alcanza las 4.300 Kcal/kg, menos de la mitad del calor que produce el petróleo, pero mucho menos contaminante, ya que los gases de efecto invernadero son neutralizados durante el proceso de producción. Utiliza residuos madereros generados por aserraderos, mueblerías y hasta artesanos.
"Este proyecto se realizó en Santiago buscando capturar toda la madera de la ciudad y sus alrededores, madera que no tiene un destino definido y que termina siendo quemada o enterrada. Nosotros compramos esa madera y generamos con ella un nuevo proceso de reconversión a aserrín", señala Gustavo Riquelme, gerente general de Ecopellets.
Ya han invertido cerca de 3 millones de dólares, pero aún no saben de ganancias. "Esperamos que algún día la inversión se recupere", señala Riquelme. La planta puede producir 40 mil toneladas de pellets al año, pero hoy opera al 28% de su capacidad. "Falta generar conciencia en las personas de que el pellets es un combustible como cualquiera. Hoy es casi desconocido", indica.
Según Riquelme, el kilo de pellets para uso domiciliario (6 mm), cuesta unos 150 pesos. Calefaccionar una casa (120 metros cuadrados) requiere cerca de medio kilo por hora, por lo que una estufa a pellets gastaría unos 900 pesos en 12 horas. En el mismo tiempo, una estufa a parafina gasta 4 litros, casi el triple en dinero. "Además contribuye a la descontaminación de la ciudad y la disminución del efecto invernadero, ya que el CO2 que produce durante la combustión ya ha sido absorbido cuando el árbol estuvo plantado. No utiliza químicos en ninguna parte del proceso, tampoco produce óxido de azufre (SOX) ni óxidos de nitrógeno (NOX) que contaminen el aire", señala.
El próximo año, asegura Riquelme, esperan que el producto logre masificarse y se encuentre en distribuidoras de combustible y hasta en supermercados. Aún más, en el futuro, no descartan producir para contribuir al Sistema Interconectado Central.