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  120 segundos de amor

  120 segundos de amor

  "Durái menos que un candy", es la frase más suave que enfrenta un hombre con esta disfunción sexual. Episodios que traen angustia y problemas de autoestima. No sólo para los hombres, asimismo para sus mujeres, que también callan su frustración. Sepa lo que sufre un eyaculador precoz y su mujer. Léalo, pero tómese su tiempo.

Domingo 31 de agosto de 2008

Sin aliento y tumbado sobre su mujer, apenas a un minuto de haberla besado, aun cuando no entraba en ella, aún jadeante. Así quedaba Eugenio cada vez que eyaculaba sobre la pierna de su esposa, a veces todavía con los calzoncillos puestos. Muy pocas veces alcanzó a rozar su pubis. Y sólo tenía 39 años. ¿Cómo podía pasarle esto?, se preguntaba, y también se odiaba a sí mismo. Su esposa se acomodaba las ropas, daba un portazo y lloraba de rabia en el living. Así vivieron de súbitos encuentros que les dieron tres hijos, hasta que hace dos años se separaron. "Siempre fue así. Yo apenas la penetraba y me 'iba', eso si alcanzaba a penetrarla. Cuando estábamos recién casados no le tomaba importancia, sólo me importaba yo, y ella no decía nada. Fue hace cinco años cuando se empezó a enojar", recuerda Eugenio, quien en ese tiempo hizo de todo para evadir el sexo con su mujer. Se sobrecargó de trabajo en la empresa y se comenzó a quedar hasta medianoche, sólo para que no pasara "eso" de lo que no quería hablar.

Eugenio comenzó a salir con sus amigos para no tener relaciones sexuales con su mujer los fines de semana. Ella lloraba, no entendía, le gritaba que "duraba menos que un candy", y él se quedaba hasta la tres de la mañana en el bar de la esquina o en la cama viendo cable, muriéndose de a poco, hasta que llegó el divorcio. Recién entonces advirtió que el problema era grave y decidió buscar solución.

"Un día escuché en la Radio Corazón el programa del doctor Eduardo Pino y me di cuenta que los casos que salían se parecían al mío, entonces llamé a la consulta, aunque aún me daba vergüenza hablar. Hoy llevo un año en tratamiento y duro veinte minutos. También tengo una novia", asegura Eugenio, quien se sometió a un tratamiento que se basa en el uso de antidepresivos y ejercicios de abdomen para aprender a controlar la eyaculación.

Silvana vivió una situación similar a la de Eugenio, pero desde el otro lado de la cama. "Nunca tuve un orgasmo con él, pero sí pensando en él", recuerda ella, de treinta años. Asegura que en un principio de la relación se dio cuenta que su novio duraba poco durante el coito, pero luego el tiempo se acortó a dos minutos, luego a uno y cada vez ella fue disfrutando menos. Silvana cuenta que sólo después de un año de noviazgo se dio cuenta de qué había realmente detrás del sexo rápido. "Había un problema y quise hablar con él, al principio lo tomó bien y comencé a pensar en la solución, busqué información de todo tipo en internet, incluso hablé con mi ginecólogo para que me diera algún remedio, y me habló de los ejercicios Kegel [contracción del músculo pubococcígeo]. Nunca hubo ningún avance porque él ni siquiera hacía los ejercicios".

Silvana dice que de la comprensión pasó al odio; empezó a tratarlo mal y él comenzó a evitarla. Si salían a una fiesta o a cenar, él llegaba a dormir sin decir una palabra. "Seguimos hablando sobre su problema, se lo dije en serio, en talla, llorando y enojada. Después, cuando le tocaba el tema, se irritaba. Con el tiempo mi frustración fue tan grande que comencé a aborrecerlo y a herirlo cuenta Silvana . Le decía que teniendo un novio tan guapo me tenía que pasar rollos con un viejo de mi trabajo. Así llegó el fin, aunque lo amaba".

El calvario

Según el sexólogo Eduardo Pino, un 75% de los chilenos padece algún grado de eyaculación precoz u orgasmo prematuro. El doctor aclara qua también se entiende como eyaculación precoz cualquier eyaculación involuntaria, aunque el hombre sienta excitación y mantenga su erección por un tiempo prolongado. "Aunque un individuo eyacule en 20 minutos, allí ya hay un problema si es que lo hace en un tiempo no deseado".

Hasta la consulta del doctor Pino en Providencia llegan hombres casados acompañados de sus mujeres cuando ya llevan años padeciendo el problema y están a punto del divorcio. Algunas parejas se separan durante el tratamiento. "Un eyaculador precoz deja a su pareja con un gran sentimiento de frustración, daños irreparables. Este es un problema bastante serio que se visibilizó durante los años setenta. Antes, la mujer pensaba que las relaciones eran así: que el hombre la penetraba, eyaculaba y la embarazaba; ahora no es así, la mujer exige calidad", asegura el sexólogo.

Asimismo, dice que el mismo problema se da en hombres jóvenes. "Sin cultura sexual, un hombre dura dos minutos sin preocuparse, y los jóvenes piensan que la cosa es así. No hacen ningún esfuerzo para prolongar el acto. Con la gente de escasos recursos es peor, porque sin posibilidad de consultar no se enteran que su problema tiene solución".

La cura

Según el doctor Eduardo Pino, el tratamiento va a depender del tipo de enfermedad que padezca el paciente. El sexólogo explica que hay dos clases de eyaculación precoz: eyaculación ad portas de la penetración y el eyaculador precoz, que eyacula a los diez minutos sin quererlo.

El tratamiento que realiza en su consulta se llama de desensibilización sistemática, eso quiere decir que el paciente debe estimularse, pero tiene hacerlo muy preocupado de sus sensaciones, y cuando sienta ganas de eyacular debe hacer fuerza con el abdomen para que la sensación se detenga. Ha de practicar lo mismo durante el acto sexual. "Es bastante fácil de hacer, y lo otro es la medicación, en la que usa una clase de antidepresivos para bloquear algunas enzimas que son las que tienen que ver con el orgasmo", asegura.

Para el urólogo Cristián Palma, del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, no hay una acepción universal para catalogar la eyaculación precoz. Para el especialista, una de las definiciones más usadas es "eyaculación persistente o recurrente con mínima estimulación sexual, antes, durante o poco tiempo después de la penetración y antes que la persona lo desee", asegura.

El urólogo asegura que la eyaculación precoz la padece cualquier hombre que presente un intervalo eyaculatorio intravaginal menor a un minuto por lo menos el 50% de las veces. Manifiesta, por otra parte, que los estudios epidemiológicos sugieren que la eyaculación precoz constituye la disfunción sexual masculina más prevalente, y la que causa graves repercusiones sicológicas "Quienes la padecen se sienten abrumados por su problema, y éste se transforma en una verdadera obsesión y una importante causa de depresión, incluyendo crisis con conflictos familiares y de pareja", asevera. Para el especialista esta situación podría ser primaria, desde el inicio de las relaciones sexuales y con un componente genético asociado. Explica que el tratamiento para la eyaculación precoz se basa principalmente en el tratamiento farmacológico indicado por un médico, que puede ser combinado con un tratamiento sicológico. "Es un tratamiento oral con fármacos que se ocupan también para la depresión".

Está demostrado que el uso agudo y crónico de estos fármacos aumenta los niveles de serotonina. Según estudios en animales, la eyaculación precoz sería producto de la hipersensibilidad de un receptor llamado 5HT1A, cuya activación disminuye la serotonina en la neurotransmisión.

Estos fármacos se pueden ocupar diariamente o antes de cada relación sexual, según el doctor.

El resultado del tratamiento es variable, pero tiene éxito en el 70% de los casos. Es preciso sumar a especialistas de distintas áreas urólogos, sicólogos , y el tratamiento debe sostenerse por varios meses.

Gabriel Dukes Cohen, siquiatra y director del Centro Chileno de Sexualidad Humana, asegura que en la mayoría de los casos hay que descartar que la disfunción no sea parte de un cuadro orgánico, o por uso de algún tipo de medicamentos (antidepresivos), aunque la mayoría de los casos de eyaculación precoz se producen por causas sicológicas. "Siempre hay algo tras esta disfunción sexual. En muchas ocasiones existen otros problemas que no se expresan abiertamente en la pareja, es algo oculto. A veces se trata de un serio problema de comunicación, es decir que no intimen bien, es el síntoma en la relación de pareja", explica.

Dukes dice que otras causas de una eyaculación precoz pueden ser una operación urológica reciente o un bajón emocional provocado por la muerte de un ser querido. También hay estructuras de personalidad que pueden provocar una disfunción sexual, en algunos casos el hecho de haber sufrido alguna experiencia traumática en la infancia, como una relación patológica con un padre maltratador. "Lo que la gente tiene que entender es que para cada caso hay que hacer un diagnóstico y luego someterse a un tratamiento con un equipo multidisciplinario para ver la dimensión física y la dimensión sicológica del problema".

Hace dos años que Roberto, de 28 años, llegó a la consulta del doctor Eduardo Pino. Recién hoy, cronómetro en mano, asegura que dura diez minutos con su pareja antes de eyacular; para él, más que un logro, es una evolución. Recuerda que fue sentado en su casa, mientras sintonizaba la radio, cuando escuchó que un hombre mayor contaba como en el preámbulo con su mujer y en las primeras caricias eyaculaba. Roberto pensó que a él le pasaba lo mismo y comprendió las razones de su ex novia para dejarlo. Estaba solo. "Tomé conciencia de que tenía un problema, pensé que me pasaba lo mismo y que tendría solución", recuerda.

Dice que sin pensarlo un minuto más, tomó el teléfono y llamó a la consulta sin comprender cómo había aguantado tanto tiempo así. Comiéndose su rabia, Roberto recuerda que cuando se acostaba con su novia, muy pocas veces alcanzó a penetrarla antes de eyacular y nunca terminaron nada. La evitó hasta el cansancio, y cuando salían la dejaba en su puerta e inventaba una excusa; nunca se quedó a dormir con ella. "Como hombre te sientes mal, ella llegó a pensar que tenía una mujer. Hasta que un día no pude evitarla, eran las Fiestas Patrias y cuando nos fuimos a acostar no alcancé ni a tocarla y eyaculé, ella me dijo: 'Esto era lo que me escondías'. Tuve que decirle la verdad", recuerda.

Ahora su tratamiento consta de ejercicios que debe realizar en la noche, con los que aprende a controlar su abdomen al mismo tiempo que debe tomar pastillas. En seis meses logró restablecer su sexualidad, aunque dice que aún está en proceso. En dos meses se va a casar con su nueva novia, con la que lleva más de un año. Él da un consejo: "Todo está en la mente y la cosa funciona cuando se relaja la mente". //LND

 

La Nación

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