
Sábado 6 de septiembre de 2008
Dos temas que cruzaron la semana noticiosa sirven de ejemplo para precisar el rol de la subjetividad como prisma para ver la realidad. El intenso debate por el financiamiento del Transantiago -y el subsidio a los usuarios de regiones que les permitiría una rebaja el valor de sus pasajes- es un caso emblemático, de esa forma de ver el vaso medio lleno o medio vacío según sea el estado de ánimo o como en este caso- la oportunidad política en juego.
Mientras para la derecha el Transantiago es un sistema totalmente fracasado que no merece ni sal ni agua, aun a costa de dejar paralizada la capital por falta de transporte -y lograr instalar esa idea con facilidad en los medios de comunicación-, para el Gobierno es cada día más difícil ofrecer en igualdad de cobertura mediática los datos -y las imágenes- que dan cuenta de que la crisis desatada el 10 de febrero del año pasado, cuando se echó a andar el sistema, ya no es lo que fue, que han aumentado los buses en circulación, que se ha mejorado notablemente -aunque todavía no se alcance el nivel óptimo- la frecuencia de los mismos y que ahora existe una nueva institucionalidad que permite exigir más enérgicamente a los operadores que cumplan con sus contratos.
De la misma forma, las apreciaciones anticipadas por el ministro de Hacienda a inicios de semana y comprobadas el jueves, cuando se entregaron las cifras correspondientes a agosto, dieron paso a la construcción de idearios muy distintos según el medio en que se registraron los hechos. Un matutino de derecha puso el acento en la inflación acumulada en los últimos 12 meses (9,3%) que llevó al Central a subir una vez más la tasa de interés, sin dar cuenta de que no sólo mejoraron las proyecciones, sino que el crecimiento mismo registrado en ese período (6,2%) sorprendió a los expertos y al mercado que lo estimaban mucho más bajo. Otro destacó el alza de la bencina y de los servicios básicos, con el consiguiente impacto en el IPC, sin dar cuenta tampoco que con el guarismo marcado en agosto, este indicador quebró su tendencia al alza. La favorable posición económica de Chile en la región, destacada esta semana por dos organismos internacionales tampoco estuvo en la agenda de estos medios. Definitivamente, así como no da lo mismo quién gobierna, no da lo mismo quién informa.