Tres tipos con máscaras de lucha libre mexicana, sentados en una estación de metro de Barcelona, emitiendo sonidos con teclados de juguete y máquinas electrónicas, mientras los civiles pasan mirando de reojo. No son locos. Tampoco españoles. Son chilenos. Son el colectivo Kiltraza en cuerpo y alma, los más rayados del arte nacional, que escriben y realizan de todo: revistas, exposiciones de fotografía, cómics, pintura, performances, cortometrajes e incluso discos de música (5). Pura carne de perro.
De esa experiencia en la ciudad de España, que después los llevó al Festival de Músicos del Metro, ya han pasado cuatro años. Pero su historia se remonta a hace más tiempo. "Llevamos 14 años como colectivo, desde 1994", dice Rodrigo Adaos, cocreador y fundador de la organización artística, junto a Flavio Montenegro, arquitecto y poeta, cuyo mítico colectivo presentará mañana en el Centro Cultural España, su última creación, "Manual de sistema", una especie de libro de instrucciones prácticas para no pescar el sistema. Además de una performance con proyecciones y música.
¿Cuál es la idea detrás de "Manual de sistema"?
El asunto es mostrar el sistema en todos sus sentidos, político, social, cultural, absurdo, etcétera. Es una máquina que va a ser mirada desde todos los ángulos, como denuncia, en ironía, tiernamente ahí cada autor presentará su mirada en
el librito. Habrá fotos e ilustraciones, miradas críticas y otras con más humor, un poco de todo, que finalmente logra cuajar.
PARIR AL CRÍO
"Se nos ocurrió en el colegio. Cuando estábamos en cuarto medio. Nos estábamos tomando una cerveza en Las Lanzas de Plaza Ñuñoa. Conversábamos que queríamos hacer algo. Mostrar nuestros dibujos y escritos. En ese tiempo no se sabía mucho qué significaba realizar un fanzine. Estábamos bien solos en lo que emprendíamos", recuerda Adaos sobre la génesis etílica y adolescente del colectivo.
Y tiene razón. La época no era la mejor. La transición y la reactivación de los movimientos sociales culturales recién comenzaba después de una larga dictadura. "Hacíamos cómics, dibujos, ilustraciones, bien tirados a la parte visual. Y empezamos a buscar más gente que colaborara. En ese tiempo no había tantas personas que hicieran cosas. Era una etapa rara. Estaba todo como muerto", explica el director del colectivo artístico, que mezcla en sus obras el humor negro, la crítica social y la identidad urbana.
El primer número de la revista "Kiltraza" fue en blanco y negro. "No había más plata", según Adaos. Y narra el inicio. "Vi un aviso en el diario donde decía que la fotocopia valía cinco pesos. Entonces mandamos a sacar 100 copias. Salieron súper buenas al final. Y la revista en ese tiempo tenía un corte magazinesco, pero irreal. Hacíamos comentarios a películas que inventábamos nosotros, incluso de obras de teatro que también salían de nuestra imaginación".
Y los años pasaron. Se integró más gente, compañeros de universidad, personas del ambiente artístico, y la movida del colectivo creció. "Ahí fue cuando empezamos a hacer lanzamientos. Comenzamos con las fiestas también para financiar la revista. A partir de eso nos empezamos a meter en la música", cuenta.
TODOS PARA UNO
Ese año, 1997, fue fructífero para ellos. Crearon la Sonora Kiltraza, grupo de cumbia-rock, anotándose posteriormente en la compilación "Nueve años de música experimental en Chile" (2000) y posicionándose en la escena musical, gracias a sus alocadas presentaciones, que incluían disfraces de robots asesinos o terroristas con mascarillas antigás. "La sonora es bien dispersa, igual que la revista. Dependiendo de las personas que se acerquen al colectivo, podemos ser ocho, cinco o tres en escena", relata.
También fue el año en que ingresó un afamado miembro llamado Rodrigo Salinas, uno de los creadores de "31 minutos" y el irónico cómic Canal 76 (Wikén), además de ser actual comediante en el "Club de la comedia", que junto al artista visual Manuel Rodríguez, Carolina Ibarra, cantante y fotógrafa, y hasta Francisco "Papas Fritas", el polémico niño terrible que sacudió la Bienal del Bellas Artes este año, engrosan el largo desfile de integrantes que ha acogido el colectivo.
APERRADOS
Con "Manual de sistema" es la primera vez que van a salir a color gracias a los auspicios recibidos. Aunque en otros períodos, se llenan de actividades, como sus viajes a Alemania y Argentina hace un par de años a dar funciones y exhibir obras.
Ahora, a fin de año planean entregar una edición de lujo de 200 páginas, tamaño carta, con obras de los "chicos Kiltros" denominada "Humano versus perro" y que vendrá con un CD de música. Adaos explica la idea: "Será retratar la lucha de nuestra condición humana y animal a la vez. La bestia interna versus el humano de civil consciente. Ese es el rollo, pero cada autor verá cómo lo maneja".
¿Qué te parece la parada del artista engrupido?
Cada uno sabe cómo le aprieta el zapato. Creo que como artista hay que tratar de ser lo más honesto con uno. Con lo que uno cree y no lo que otros piensan. Eso es lo principal. Las cosas se dan solas al final. Cada uno tiene que trabajar a conciencia.
¿Y qué opinas sobre el arte oficial, ese que promueve el Fondart?
Cumple la función de hacer arte para el Gobierno. Y es parte del sistema. No sé qué tan cuestionable pueda ser. Es algo que funciona dentro de la maquinaria. El problema es que como está todo tan centralizado en el Fondart, no existen otras instancias para auspiciar otro tipo de iniciativas. Falta diversidad. Además, es súper burocrática y arcaica su postulación.
¿Cómo definirías lo que hace el colectivo?
La idea es rescatar el concepto híbrido de las artes. Kiltraza es un lugar donde cabe todo. Todas las formas. Todos los estilos. Todas las expresiones. Y a partir de eso se configura. Acá no hay restricciones. Acá todo es cancha.