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  Un voto para el Guasón

  Un voto para el Guasón

  La falacia de "El Caballero de la noche" consiste en sostener que el Guasón maneja esa formidable organización sin motivo alguno, sólo por "ver arder el mundo." Falso. Por ver arder el mundo uno tira una piedra, escribe una columna, se alista en un ejército. Actos impulsivos. Pero pasado cierto nivel de complejidad, los proyectos no se sostienen sin una meta positiva. Que siempre es la misma: tomar el poder.

Domingo 7 de septiembre de 2008


Ya lo he oído por ahí, pero es importante decirlo de nuevo: "Batman, el caballero de la noche" es una película infame. Estéticamente infame, primero, con sus interminables escenas de combate que apenas son combates y en modo alguno son escenas; intelectualmente infame, también, con su pretenciosa seudofilosofía acerca de la naturaleza humana. ¿Las personas son débiles, capaces de pegar patinazos entre el Bien y el Mal? ¿Hacía falta un presupuesto millonario a lo Hollywood para decirnos eso? Políticamente infame, en fin, con la figura siempre fascista de Batman, el vigilante que mata y miente a los ciudadanos por su propio bien.

Pero lo peor son las supuestas reflexiones sobre el orden y el caos. Ahí está Ciudad Gótica, nos dicen, ahí está ese orden tembloroso, presto a derrumbarse como una castillo de naipes a la primera incursión de un agente del caos, que en este caso es el Guasón. "Vean cómo todos se vuelven sabandijas aterradas, asesinos en potencia y en acto, ratas que corren a ciegas, apenas yo pongo en cuestión su pobre orden". Esto no se dice, pero es el mensaje.

Pero qué broma: el Guasón, en realidad, es el único personaje de la película capaz de poner en marcha un orden eficaz, de hacer funcionar ordenadamente una estructura. ¿Cómo, si no, podría poner siempre las bombas en el momento justo, los barriles de gasolina en el lugar perfecto, los agentes fieles a él entre las filas de la policía? La falacia de "El Caballero de la noche" consiste en sostener que el Guasón maneja esa formidable organización sin motivo alguno, sólo por "ver arder el mundo." Falso. Por ver arder el mundo uno tira una piedra, escribe una columna, se alista en un ejército. Actos impulsivos. Pero pasado cierto nivel de complejidad, los proyectos no se sostienen sin una meta positiva. Que siempre es la misma: tomar el poder.

Si el Guasón hace lo que hace, y pese a lo que quiere hacernos creer la película, no es para acabar con el orden, sino para sustituir un orden por otro. Y considerando la patética ineficacia del gobierno y la policía de Ciudad Gótica, creo que yo le daría mi voto.

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