
Domingo 7 de septiembre de 2008
A menos de 15 días de que el Transantiago quede desfinanciado y en medio de la discusión sobre el uso del 2% constitucional, fue conocido un estudio que reveló que el sistema de transporte público ha mejorado ostensiblemente a la fecha y que incluso estaría normalizado en seis meses más. La investigación, a cargo del coordinador del grupo de doce técnicos asesores del ministro Cortázar que operó hasta mayo de este año , Juan Enrique Coeymans, reflejó notables mejorías, comparándolo con mediciones del mismo mes de 2007, lo que motivó al ingeniero en transportes de la PUC a decir que incluso el "paciente podría ser dado de alta" en unos seis meses. "Si estábamos con una fiebre de 40º ahora estamos en 37,4º. La verdad es que se ha bajado casi tres veces los indicadores, y eso es mucho en el caso de los tiempos de espera", advierte.
Mientras los ministros decidían en La Moneda aplicar el 2% constitucional, el académico de Ingeniería en Transportes de la PUC presentaba en el campus San Joaquín un estudio de medición de los indicadores operacionales del plan de transporte en el último año. Y los resultados develan, según sus propias palabras, una mejoría radical. "La gente se quedó con las imágenes del inicio, que fue un comienzo catastrófico. Incluso algunos medios siguen repitiéndolas, lo que incide directamente en la población". En efecto, la medición encargada por el Ministerio de Transportes, arrojó resultados decidores: los santiaguinos esperamos hoy la mitad del tiempo en los paraderos y demoramos, en promedio, 10 minutos menos en cada viaje (ver infografía). Aun así, cabe recordar que durante este proceso se introdujo una inyección de buses a la flota: de los 4.800 que empezaron en febrero de 2007, la cifra oficial actual de máquinas inscritas bordea los 6.400, aunque unas dos mil de ellas serían micros "enchuladas".
Coeaymans, además, coincidió con los dichos de Héctor Moya, presidente de una de las empresas operadoras de Transantiago, de no ponerle una lápida al sistema. "No veo por qué matarlo cuando el enfermo ha mejorado. El problema es que una cosa es la percepción y otra es la medición. Las mediciones indican que ha mejorado". El experto, incluso, desestimó la idea de algunos parlamentarios de volver a las micros amarillas. "No pueden volver, si ya están todas vendidas. Los doce especialistas que el ministro juntó para que le hiciéramos el informe en abril del año pasado estamos de acuerdo en que ya no hay pie atrás con las amarillas. Además, la gente se olvida de todas las externalidades de esas micros, que eran mucho más inseguras y sin mantención. No es posible, no es viable. Entonces, plantear eso es absolutamente irreal".
Para Coeymans, el problema actual del sistema pasa por otro tema. Según él, el software actual que regula el sistema es suficiente para hacer control de flota, quizás el flanco más débil del Transantiago. A título personal, dice que se debería rescindir los contratos a los operadores que no cumplen. "No puede ser que estén funcionando a un 94% y se les pague un 100%. Mi opinión personal es que no hay que andar advirtiendo nada. El que no cumple se le corta".
El académico de la PUC dice que los últimos indicadores operacionales reflejan que el sistema es bueno en teoría, pero aún hay que mejorarlo. Sin embargo, cree que más allá de los subsidios al plan de transporte, la tarifa debería subir por el encarecimiento del combustible y el panorama inflacionario. Y bajo ese panorama, el subsidio estatal es primordial. "El enfermo ya está para sacarlo de cuidados intermedios y en unos seis meses más estaríamos en un nivel donde la cosa estará absolutamente asintótica. Perfecta, creo que se va a demorar unos dos o tres años más, pero normalizado en seis meses podría estar".