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  Educación de calidad para todos: el desafío pendiente de Latinoamérica

  Educación de calidad para todos: el desafío pendiente de Latinoamérica

  Una educación secundaria inclusiva y de calidad, que acompañe los altos índices de cobertura alcanzada en la escuela básica y media por la mayoría de los países del Cono Sur, es el desafío pendiente en la región. Así lo creen los gobiernos, los expertos y "los pingüinos". Porque detrás de las cifras exitosas de acceso educativo todos exhiben índices de fracaso en los aprendizajes, deserción y exclusión.

Lunes 15 de septiembre de 2008

"La educación secundaria nos da grandes potencialidades para romper un ciclo heredado que tenemos en la región, la pobreza ( ) Porque hay demasiados jóvenes en las cárceles y muy pocos en los colegios". Con estas palabras el director de Unicef para América Latina y el Caribe, Nils Kastberg retrató los desafíos educativos de los países del Cono Sur y -de paso- aclaró un concepto: "La cobertura es más que el acceso a la escuela, pues incluye la calidad educativa". Precisamente la gran deuda de los Estados con los niños y jóvenes de este lado del mundo.

Kastberg hizo estas declaraciones en un seminario organizado por Unicef, en Buenos Aires, que contó con la organización y participación de Argentina, Brasil y Chile, la no despreciable suma de 50 especialistas de estos países, (además de España, México y Escocia) y una treintena de dirigentes estudiantiles de las naciones convocantes. Allí el director regional de Unicef llamó a los gobiernos a articular la educación con el mundo del trabajo y a incluir en la escuela a los niños indígenas y con capacidades especiales, una población particularmente vulnerable y relegada.

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27 kbY es que para la entidad internacional la situación es clara: hay 35 millones de niños y adolescentes fuera del colegio en la región y otros tantos más sin acceso a una educación de buen nivel. Y la forma de remediarlo abarca mucho más que la escuela y los docentes. Éstos -dice Unicef- aunque gozan de relevancia fundamental, son sólo parte de una cadena integrada de factores a la hora de proponer una educación de calidad para todos, campo en el cual las responsabilidades se comparten también con las familias y el Estado.

Para lograr esa meta común, cada país está haciendo ajustes en sus leyes y normativas. Así, por ejemplo, mientras el modelo chileno privilegia en su Constitución la "libertad de enseñanza", en Argentina y Brasil -que también cuentan con sistemas mixtos- apuestan por definir al Estado como la instancia que debe fijar la política educativa y tiene la obligación de generar las condiciones para su desarrollo.

Más que cobertura

Si hay algo en que todos los actores coinciden, es que una mayor inversión en educación y una mejoría en los índices de cobertura no es suficiente. "Detrás de altos índices de cobertura, que en Argentina alcanzan el 84%; en Chile, el 82%; en Brasil supera el 76% y en Uruguay el 71%, se presentan altos índices de fracaso, deserción y exclusión, así como también niveles de aprendizaje que deben ser mejorados", sentenció la representante de Unicef en Argentina, Gladys Acosta.

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30 kbChile, por ejemplo, alcanzó un 93% de retención de los jóvenes en la escuela , según comentó la ministra de Educación, Mónica Jiménez, un nivel muy superior al de Argentina, cuyo promedio es del 80%, pero que a nivel secundario llega al 40%. Sin embargo, el desafío no puede limitarse a retener sin más a los chicos en la escuela. En Brasil, según comentó el ministro de Educación de Argentina, Juan Carlos Tedesco, un 30% de los niños salieron de las calles para ir al colegio, pero no ingresan a clases. En Chile, en tanto, varios que terminan su instrucción, apenas comprenden lo que leen, según revelan los estudios internacionales y nacinales.

Educación total

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36 kbEn líneas generales, una de las referencias más comunes en el encuentro -que duró tres días- fue que la educación está sobreexigida, no sólo en la región, sino en el mundo, pues se le pide solucionar temas que la sociedad misma no ha sido capaz de remediar.

Así también, que la calidad para todos es un desafío que sigue siendo de largo plazo y que incluso países desarrollados no han logrado. ¿Por qué? Pues si bien los recursos económicos tienen un componente fundamental en la obtención de estos objetivos, no los garantizan.

Igualmente, se compartió el nuevo estadio a que obliga la era digital, con niños cada vez más lejanos de la experiencia "antigua" de educarse, con una inmediatez del acceso a la información -que ni sus familias ni sus profesores adquieren- y que tienen incluso otro lenguaje para comunicarse entre ellos, y ante quienes los adultos no logran la fluida conexión que requiere el traspaso de experiencias y formación.

Uno de los temas ausentes fue el paralelo entre educación fiscal y privada, pero la experiencia de cada nación dio luces respecto de que el punto de partida pareciera estar dado por la definición del proyecto de país que se propone, donde la clave para el desarrollo estaría en los dos pilares de la educación del siglo XXI expuestas por el ministro de Educación de Argentina, Juan Carlos Tedesco: "aprender a aprender" y "aprender a vivir juntos". LN

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