
Martes 16 de septiembre de 2008
Alertas, los dirigentes de la derecha cuestionaron la injerencia de Unasur en la crisis interna de Bolivia y advirtieron que las conclusiones que emanen de esta instancia serán claves en la tramitación en el Senado del financiamiento para la organización cuya presidencia pro témpore corresponde a la Jefa de Estado, Michelle Bachelet.
"Nos preguntamos qué rol tiene la Unasur en esta materia. Este es un movimiento de países que todavía no está estructurado institucionalmente. Estos hechos van a comprobar su efectividad y su conveniencia, para ver si Chile debe incorporarse en plenitud", argumentó el senador Hernán Larraín, al referirse a una cumbre que incomoda a la oposición.
Drástico, Larraín recordó que la provisión de recursos para la entidad internacional depende hoy de la cámara alta y que sólo serán aprobados "si es que se mantienen los principios que la justifican, pero la Alianza la va a rechazar si se ponen a interferir en la vida interna de los pueblos o busca importar modelos revolucionarios fracasados de caudillos de segunda categoría".
Su par de RN Sergio Romero inquirió acerca de si "vale la pena que los países se reúnan para una declaración de intenciones, porque en definitiva lo que ocurre hoy es un tema de política interna".
Especialmente crítico fue el legislador de Renovación con el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien no estaría actuando, dijo, de forma adecuada.
"Insulza viene a Chile a ser observador, pero su institución debió haber tenido un rol más activo. Hoy Insulza le está sacando el traste a la jeringa", postuló.
En tanto, durante la tarde de ayer los presidentes de la UDI y RN -el senador Juan Antonio Coloma y el concejal Carlos Larraín, respectivamente- se reunieron en la sede gremialista con el titular del Senado boliviano, Óscar Ortiz, quien manifestó sus reparos frente a las conclusiones que pueda sacar Unasur.
Según Ortiz, el conflicto que enfrenta Morales obedece a que éste "trató de imponer un proyecto que no siguió los pasos legales", por lo mismo, aseveró, se ha "atropellado" al Poder Legislativo mediante grupos que ejercen la violencia y se ha descabezado al Tribunal Constitucional, por lo que es urgente "la mediación de los países amigos" y la intervención de organismos internacionales que actúen de auditores en los próximos procesos electorales.
"En Bolivia no hay peligro de golpe de Estado, lo que hay es peligro de autogolpe, puesto que cada vez que el Presidente atropella el Congreso Nacional, golpeando a los parlamentarios de oposición, sólo (aprobando) leyes entre oficialistas, obviamente eso también es un golpe de Estado al otro poder que es el Congreso", destacó Ortiz.