Luego de más de seis horas de de trabajo, los presidentes que asistieron a la primera reunión de emergencia de Unasur acordaron enviar una misión a Bolivia "para realizar una investigación imparcial" de la matanza ocurrida en el departamento de Pando, de tal forma de asegurar que estos hechos no queden en la impunidad.
La medida fue solicitada por el propio Presidente Evo Morales, según establece el documento.
La declaración de nueve puntos, aprobada por unanimidad, expresa su más pleno y decidido respaldo al Gobierno constitucional de Evo Morales, advierte que los gobiernos de Unasur rechazan enérgicamente cualquier intento de golpe civil que atente contra la unidad de Bolivia, condenan el ataque y toma de instalaciones y exigen la pronta devolución de éstas como condición para establecer un proceso de diálogo.
Los mandatarios también expresaron una firme condena a la masacre en el departamento de Pando y llamaron a que todos los actores sociales y políticos hagan esfuerzos para que cese la violencia.
La declaración alude al golpe de Estado ocurrido en Chile el 11 de septiembre de 1973, a modo de antecedente de lo que está ocurriendo hoy en Bolivia.
La declaración fue leída por la Presidenta Bachelet a las 22:20 horas, cuando ya se habían retirado varios de los convocados.
Morales se mostró sorprendido y emocionado por la solidaridad de los doce gobiernos que firmaron la declaración y destacó que "esta es la primera vez en la historia sudamericana" que la región se ocupa de sus propios problemas sin la injerencia de terceros.
LA RETIRADA
Pocos minutos antes de las 22 horas, al interior de la sede de gobierno permanecían entonces el Presidente de Bolivia, Evo Morales, el de Venezuela, Hugo Chávez, y el de Colombia, Álvaro Uribe, encargados junto a la Mandataria Michelle Bachelet de afinar la declaración conjunta que poco después darían a conocer a la prensa.
Mientras, alejados de los presidentes y viendo la llegada por circuito cerrado de televisión estaban las decenas de periodistas nacionales y extranjeros que intentaban cubrir la reunión extraordinaria de Unasur.
La espera se desarrolló en el Patio de los Naranjos y hasta el portón que comunica con el otro sector de La Moneda, hasta donde llegaban los mandatarios, estaba cubierto por un gran telón azul que impedía incluso cualquier imagen.
Cerca de las 20 horas, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, fue el primero en retirarse pues debía tomar el último avión a Washington. Casi al mismo tiempo, en la Plaza de la Constitución comenzaba un acto cultural a la espera de la salida de los participantes.
Cuando faltaban 20 minutos para la nueve de la noche, la Presidenta Bachelet dio un pequeño paseo por el Patio de los Cañones junto a la Mandataria argentina Cristina Fernández.
Poco después los jefes de Estado visitaron el Salón Blanco, inaugurado este 11 de septiembre en memoria de Salvador Allende. Todo indicaba que había comenzado el tiempo de la redacción final de la declaración.
Mientras, en el Aeropuerto de Santiago se preparaban los aviones para la partida de los asistentes.
LA LLEGADA
A las 15 horas en punto llegó a La Moneda el Mandatario boliviano, Evo Morales, quien fue recibido con una ovación de sus adherentes que se encontraban en la Plaza de la Constitución.
En tanto, Luiz Inácio Lula da Silva, Presidente de Brasil, fue el último en arribar al encuentro y no hizo declaraciones en el aeropuerto.
El Mandatario brasileño tampoco aceptó el helicóptero que el Gobierno chileno tenía a su disposición para trasladarlo hasta la Cancillería, ubicada en las cercanías de La Moneda, y optó por trasladarse en un vehículo de su embajada.
La Presidenta argentina, Cristina Fernández, también llegó retrasada y, por lo mismo, optó por no hacer declaraciones. Su llegada fue precedida de declaraciones de su Gobierno dadas a conocer en Buenos Aires rechazando otorgar a los disidentes bolivianos categoría de interlocutores válidos, a la misma altura que el Presidente Morales.
El arribo del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en tanto, fue a la usanza que se le conoce: colocó su mano en el corazón para saludar a los presentes y besó en ambas mejillas a la Presidenta Bachelet a su llegada palacio.