
Domingo 28 de septiembre de 2008
La escena de "El padrino" vuelve fresca a mi cabeza: un director de Hollywood se niega a incluir a Frank Sinatra en el reparto de su película, hasta que una mañana, repentinamente, se ve obligado a cambiar de opinión. ¿La razón? Encuentra entre sus sábanas la cabeza de un caballo. No sé para qué Alejandro Cavieres, alias el Care' Jarro, quería ser dueño de 14 caballos fina sangre, tampoco creo que importe ya, porque dentro de unas horas serán rematados por la Dirección General de Crédito Prendario (Dicrep), más conocida como la Tía Rica, aquí en la Feria de Criadores del Club Hípico de Santiago.
Es cerca del mediodía y la gente entra y sale del recinto para observar más de cerca los caballos en sus pesebreras. La mayoría se saluda como si fuesen conocidos, y de hecho lo son, si pertenecen al mundo de la hípica. Y muchos son preparadores de caballos, como Antonio Bullezú, quien tiene una trayectoria de 40 años en el rubro.
¿Los caballos de los narcos son más baratos? pregunto con ignorancia.
No necesariamente. El precio tiene que ver con la campaña, el pedigrí, las condiciones en que está el animal y el interés. En todo caso, este remate no es para volverse loco. Son caballos más bien modestos.
Antonio se retira tras hablar con Chilevisión. No volverá para el remate, igual que otros preparadores que en este momento revisan minuciosamente los caballos. Abren la pesebrera, miran al animal, lo cachetean en el pescuezo para que tenga una buena postura y hacen algún comentario: "Está mejor que el otro", "está lindo el huevón" o "éste no sirve pa' na".
Luego de conversar con varios preparadores, llego a la conclusión de que Nuestro, el animal que ganó una carrera diez días antes de que el Care' Jarro fuera apresado, es el que causa mayor interés, junto a otros dos potrillos sin nombre.
Las condiciones
Un par de tipos vestidos onda reggaetoneros ingresan seguidos por carabineros. Hoppe intenta fotografiarlos, pero uno de ellos lo amenaza. Después de inspeccionar brevemente a un par de caballos, los tipos se largan y la calma, como por arte de magia, regresa, especialmente a Hoppe. En todo caso, a algunos propietarios de caballos estos tipos no les incomodaron y siguieron conversando animadamente.
¿Cómo está Guatón Pobre? consulta Patricio González, y yo imagino a un guatón pobre, o sea a alguien como yo hace unos años atrás.
Ya está trabajando.
¿Tan luego?
Sí, yo lo quiero sacar a la pista en octubre.
¿Y qué fue lo que se lesionó?
Una vez que escucho la respuesta, me acerco a Patricio González, pero él, sin darme tiempo para nada, me hace una observación sobre las características de este remate:
Esto es atípico. Primero, uno compra una ilusión, y para eso hay que ver línea sanguínea, estructura y estado físico o salud. Ahora, en todos los remates existen el crédito y las radiografías con informe veterinario detallado. Estas dos cosas aquí no existen, y te aseguro que por eso van a salir pa' atrás.
Examino la cartilla que Dicrep confeccionó con el programa del remate y observo los requisitos: toda compra debe ser en dinero en efectivo o en vale vista; además, existe una comisión del 10% y hay que pagar el IVA; en otras palabras, si un caballo es rematado en un millón de pesos, hay que cancelar un 29% adicional.
Además, acá hay caballos que van a cumplir ocho años y la vida útil de un animal es entre tres y seis años prosigue don Patricio, escandalizado porque, al parecer, aquí no saben lo que hacen.
Personajes
Entre las cosas atípicas está, por ejemplo, que para el remate hay dos martilleros: Jaime Fuenzalida, hombre pequeño, esconde sus canas y luce un ridículo bigotito, y Osvaldo Contreras, alto, distinguido, canoso, con un terno oscuro y una corbata roja. Imagino por un instante que son un dúo humorístico, porque contestan alternadamente.
¿Por qué dos martilleros?
Podría haber sido uno, pero somos dos.
¿Por si alguno cae abatido?
No, esto siempre lo hacemos.
Les pregunto si antes habían rematado caballos fina sangre, a lo que me responden que no, pero que sí aviones y un barco encallado.
Lo del barco era bien loco, porque sólo se podía ver cuando la marea bajaba apunta Osvaldo.
Entonces, podría decirse que en caballos son vírgenes.
Hemos rematado caballos advierte Jaime , pero nunca fina sangre.
Pienso con cuánto dinero quedan conformes. Osvaldo, como adivinándome el pensamiento, dice que entre 25 y 30 millones de pesos la fiscalía se conforma. Pero los martilleros, aclarémoslo, trabajan para Dicrep y no para la fiscalía.
¿Tienen un solo martillo? interroga Hoppe.
No responde Osvaldo , hay varios martillos, que se mandan a hacer a tornerías que hay en Avenida Matta.
Aaahh exclamamos al unísono.
Informados sobre todo lo relativo al remate, por fin me siento en una banca que luce una cubierta acolchada con el logo de Ambulancias Help. En realidad, todas las graderías lucen la misma cómoda cubierta. Quizá por eso está sentado ahí don Héctor Gyllén, la persona más anciana que veré durante la tarde. Don Héctor luce un sombrero de cuero con una insignia equina y cuenta que llegó desde la comuna de El Bosque para llevarse a Pucón, una yegüita.
¿Sabía usted que aquí, en Santiago, no se puede andar a caballo? dice . Si lo pillan andando, le quitan el caballo y más encima lo multan. Por eso me quiero ir a Pucón.
¿Y vive allá?
No, vivo en El Bosque.
Cuando responde esto trato de imaginar en qué clase de bosque vive, pero no lo consigo.
De remate
Después de recorrer las pesebreras y observar que varios caballos lucen una marca blanca en su cabeza, me voy a almorzar. Cuando regreso, la prensa comienza a llenar las graderías: dos cámaras de latercera.cl apostadas a un costado, fotógrafos de varios medios, periodistas preguntando por aquí y por allá. Hasta la directora subrogante de Dicrep, Alejandra Zúñiga, está presente. Al consultarle a uno de los martilleros si es común que la máxima autoridad de la Tía Rica asista a un remate, me contesta que no y que debe estar aquí por la expectativa mediática. Silvia Delgado, la fiscal a cargo del caso del Care' Jarro, responde a su vez todas las preguntas, mientras que los oferentes se vuelven a quejar por esto de pagar al contado.
Aquí nadie tiene plata dice Óscar Silva, un preparador . Así es que estamos pidiendo que se pueda documentar el monto. Además, el mínimo está muy alto.
Pero los alegatos quedan hasta ahí nomás, porque Jaime Fuenzalida da inicio al remate:
Comenzamos con el lote uno. El caballo es paseado por Juan Inostroza para que todos lo puedan ver . Se llama Barley. Postura mínima: un millón y medio de pesos. La gente pifia . ¿Nadie? Entonces, bajamos a un millón doscientos. Las pifias continúan . Novecientos mil pesos es la última postura... No hay postores, entonces.
Lo mismo sucede con los siete caballos siguientes. Como estoy sentado en las graderías donde están las autoridades, puedo ver las caras de preocupación de Alejandra Zúñiga y Silvia Delgado. De hecho, como la fiscal está a mi lado, le consulto por el fracaso del remate hasta el momento.
No es ningún fracaso responde . Muy por el contrario. Además, imagínese si esperábamos un año más.
Sí, pero no hay postores. ¿Cree acaso que hay concertación entre los oferentes?
Mire, no sé.
Eo, eo, eo, que siga
Prosigue el show hasta que por fin se remata Nuestro en un millón de pesos.
Por favor, acérquese ordena el martillero al oferente, quien le hace caso y luego le pasa su cédula de identidad. Jaime Fuenzalida lee : Carlos Saavedra
¡Cavieres! se escucha entre el público, y la fiscal sonríe.
Luego un potrillo es rematado en casi dos millones de pesos por José Prieto, quien junto a unos amigos pujará por varios animales más. Cuando me acerco a un hombre calvo que anda con ellos, le pregunto por qué tanto interés en estos caballos.
Aprovechamos la oferta, nada más.
¿Le gustan los equinos?
No, al amigo con que andamos le gustan.
¿Alguna vinculación con los Care' Jarro? ¿Parentesco, amistad, son vecinos? insisto.
El calvo ríe y enseguida vuelve a tomar su lugar, porque ahora, tal como ha anunciado Jaime Fuenzalida, habrá una segunda ronda.
Así es que no se muevan de sus asientos agrega-, porque bajaremos las posturas mínimas.
Después de la segunda y tercera ronda se rematarán todos los animales, pero sólo por un monto total de 13 millones de pesos. Pese a ello, tanto la directora subrogante de Dicrep como la fiscal se ven felices.
Este dinero lo usaremos, tal como fija la ley, en planes de prevención de drogas anuncia la fiscal.
Cuando intento pensar en el futuro que tendrá el último caballo, que en realidad era el primer lote y que fue adquirido en 400 mil pesos, lo único que se me ocurre es cortarle la cabeza y enviársela a un director de Hollywood para que haga una película sobre los Care' Jarro. //LND